Juan, hostelero, tras un cliente hacer llorar a su camarera: "Detrás de cada uniforme hay una persona"
"Hay un equipo que se deja la piel".
Juan es un hostelero que ha vivido un episodio incómodo por culpa de un cliente en su cafetería y ha querido denunciarlo a través de su perfil de TikTok, @juancadvisor, en el que también ha hecho una reflexión sobre el respeto a los trabajadores, a los que muchas veces se deshumaniza.
"Hoy quiero contar algo que pasó ayer en mi cafetería en plena hora punta, con toda la cafetería llena y un jaleo increíble, un cliente hizo llorar a una de mis camareras", ha expresado al principio del vídeo, que en apenas unas horas ha superado las 18.000 visualizaciones y miles de 'me gusta' (y subiendo).
El cliente criticó a la camarera: que era demasiado caro, que "se iban a otro sitio y que habíamos tardado mucho en servirle": "Yo entiendo que a veces todos tenemos prisas, entiendo que uno puede pensar que un sitio es caro, entiendo que puede haber días en los que el servicio tarde un poco más por lo que sea".
"Hay un equipo que se deja la piel"
Sin embargo, ha defendido no entender "que se le hable mal a una persona que está trabajando y corriendo de un lado para otro, intentando atender a todo el mundo con una sonrisa". Además, ha señalado que detrás de cada café "hay alguien que madruga" y detrás de cada tostada hay "un equipo que se deja la piel".
"Y detrás de cada uniforme hay una persona. Si un día tardamos más, os pedimos disculpas, no podemos hacer el café más rápido a veces. Si un precio no te encaja, lo respetamos, si prefieres ir a otro sitio, estás en tu derecho, no tienes por qué venir, vete", ha afirmado.
"A mi equipo se le respeta"
"Pero esta cafetería tiene una norma que está por encima de todas y es que a mi equipo se le respeta y no me hizo mucha gracia, la verdad, estaba al teléfono y no me enteré, pero no mola esa situación, no mola porque un negocio no lo levantan solo los clientes, también todo el equipo que hay detrás y que trabaja día tras días", ha rezado.
Ha rematado advirtiendo de nuevo que un cliente puede no volver, pero no hacer llorar a alguien que está trabajando y que "no tiene culpa ninguna": "La verdad es que me dejó muy mal cuerpo, la trabajadora no tiene culpa ninguna de los precios ni de nada. Tener un local y dar un servicio es muy difícil, la hostelería también necesita respeto".