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21/04/2013 07:32 CEST

Sexo en el espacio: ¿Se puede practicar? ¿Es posible gestar un bebé en gravedad cero?

Gtres

"No creo que sobrevivamos otros mil años sin escapar de este fragil planeta". Estas palabras no las dijo cualquiera, las pronunció el científico Stephen Hawking hace unos pocos días en una conferencia en Los Ángeles.

No es la primera vez que Hawking dice algo así. Su idea de que, para sobrevivir, la especie humana debe colonizar el espacio viene de lejos. Sin embargo, para ello el ser humano deberá, no sólo ser capaz de posar sus pies en otros planetas, sino también de reproducirse. Pero, ¿se puede tener sexo en el espacio? ¿Es posible gestar y alumbrar a un bebé fuera de la Tierra?

"Practicar sexo en gravedad cero es muy difícil porque no tienes tracción y no dejas de golpearte contra las paredes", explicó en 2011 Athena Andreadis, bióloga de la Universidad Médica de Massachusetts, a SPACE.com. "No tienes fricción, no tienes resistencia".

"Creo que es importante analizar la reproducción más allá de la Tierra", escribió el pasado marzo en esa misma página Laura Woodmansee, autora de libro Sexo en el espacio, tras conocer días antes un estudio de la Universidad de Montreal realizado con plantas en el que se concluía que los cambios en la gravedad alteraban su proceso reproductivo. Según este estudio, la falta de gravedad complica el transporte intercelular, dificultando el crecimiento normal de las células.

Los científicos consideraron que si el crecimiento de las células humanas es similar al de las plantas, la microgravedad podría causar importantes complicaciones para la reproducción humana en el espacio.

Woodmansee cree que, si se desarrolla el turismo espacial en un futuro, las parejas que lo disfruten también "querrán pasar un buen rato". "Quizás las compañías turísticas espaciales deban considerar prohibir la concepción en el espacio", bromea.

Más en serio, analiza los posibles efectos de la falta de gravedad para el crecimiento del bebé, como embarazos ectópicos (fuera del útero) o malformaciones por el alto nivel de radiación. A eso hay que añadir otros efectos de la microgravedad sobre el cuerpo humano, como la pérdida de densidad ósea. Los astronautas combaten este tipo de condiciones con ejercicios pero los científicos aún no saben cómo podrían afectar a una madre y su hijo.

"Un bebé puede nacer perfectamente sano en el espacio, pero aún no sabemos lo suficiente sobre este asunto. Nos hemos desarrollado en la Tierra, así que mudarnos al espacio exterior es trasladar la evolución hacia una dirección completamente distinta", concluye Woodmansee.

#CuandoElDescansoEsUnSueño