INTERNACIONAL
04/09/2013 07:34 CEST | Actualizado 04/09/2013 07:45 CEST

Ariel Castro, secuestrador de Cleveland, se suicida en la cárcel

REUTERS

Ariel Castro, condenado a cadena perpetua por secuestrar y violar durante una década a tres jóvenes de Cleveland (EEUU), ha sido encontrado muerto en su celda, según ha informado la cadena estadounidense CNN.

Los funcionarios de la cárcel de Orient, Ohio, encontraron a Castro, de 52 años, ahorcado en su celda hacia las 21:20 hora local (03:20 en la Península). Sus esfuerzos por reanimarle resultaron infructuosos.

El cadáver de Castro ha sido trasladado al Centro Médico Wexner, de la Universidad de Ohio, donde finalmente se ha certificado su muerte a las 22:52 (4:52 horas en la Península).

El cuñado de Castro, Juan Alicea, ha explicado a CNN que la familia se ha enterado de la noticia a través de los medios de comunicación porque las autoridades penitenciarias todavía no se han puesto en contacto con ellos.

Interrogado por este suceso, JoEllen Smith, del servicio penitenciario, ha asegurado que ya se ha puesto en marcha una "profunda investigación" y ha aclarado que Castro estaba en las mismas condiciones que el resto de presos.

"Estaba bajo un régimen de custodia protector, lo que significa que estaba en su propia celda y que se realizaban patrullas cada 30 minutos, en intervalos escalonados", ha explicado.

VIOLADOR Y SECUESTRADOR

Castro, de 53 años de edad, capturó a Michelle Knight, Amanda Berry y Georgina de Jesús en 2002. Desde entonces las mantuvo en cautiverio y las sometió a varios abusos sexuales, de modo que con una tuvo una hija. Las tres fueron liberadas el pasado mes de mayo, después de que una pidiera ayuda a un vecino aprovechando una salida del secuestrador.

El pasado 1 de agosto, fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de recurso tras alcanzar un pacto con la Fiscalía para evitar la pena de muerte a la que podría haber sido sentenciado porque entre los 977 cargos presentados en su contra había dos de homicidio por interrumpir el embarazo de una de las rehenes.

"No soy un monstruo, solo estoy enfermo", dijo, en la última sesión del juicio celebrado en su contra, asegurando que era un adicto al sexo y a la pornografía. "Tengo una adicción, igual que los alcohólicos", argumentó.

ESPACIO ECO