POLÍTICA
03/12/2013 18:25 CET | Actualizado 03/12/2013 18:35 CET

El viaje de Bárcenas a Africa organizado por la 'trama Gürtel': safari, helicópteros...

GTRES

Luis Bárcenas es todo un dandi al que le gusta lo más exquisito. Prueba de ello es el viaje que le organizó la agencia de viajes de la 'trama Gürtel' a África en 1998, que incluía seis vuelos internos en ocho días, algunos privados y hasta un safari.

Por supuesto, el extesorero del PP y su esposa, Rosalía Iglesias, dormían en hoteles de lujo y realizaban excursiones en barco privado y en helicóptero.

Este recorrido, investigado en el sumario de Gürtel y cuyos documentos ha facilitado este martes el juez de la Audiencia Pablo Ruz a las partes, se desarrolló del 2 al 10 de julio y lo organizó Pasadena, la agencia de viajes de la trama que lideraba Francisco Correa.

Las partes han recibido nueva documentación, entre la que se incluyen también fotografías del cabecilla de la trama, Francisco Correa, que muestran su vida de auténtico lujo y su relación directa con dirigentes del Partido Popular.

LUJO EN ÁFRICA

El viaje detallado por Ruz comenzó con un vuelo de Madrid a Johannesburgo (Sudáfrica), desde donde el matrimonio voló a las cataratas Victoria (Zimbabue), según los documentos internos de la agencia.

En Zimbabue, Bárcenas y su mujer se alojaron en la royal suite de un hotel y realizaron una excursión en crucero privado por el río Zambeze para ver el atardecer en las cataratas, y luego fueron a un tour a un pueblo tradicional, disfrutaron de un viaje en helicóptero privado y acudieron al espectáculo Africa Spectacular Show.

Desde allí se trasladaron en avión de vuelta a Johannesburgo, donde durmieron en una deluxe suite de un hotel y cogieron un tren en camarote también deluxe a Ciudad del Cabo, en la que se alojaron en otra suite de un hotel de cinco estrellas. Durante su estancia en Ciudad del Cabo, disfrutaron de una visita a unos viñedos.

UN CLIENTE MUY EXIGENTE

Desde esa ciudad sudafricana cogieron un avión chárter privado hasta el Parque Nacional Kruger, situado en el mismo país y en el que se alojaron en un campamento que organizó un safari.

Según el presupuesto de Pasadena, los hoteles, las excursiones, el traslado entre aeropuertos y los alojamientos, algunas comidas y el tren, en ocasiones atendidos por un guía español, costaron entonces unos 6.000 euros, a los que habría que sumar los seis vuelos internos y el avión de España a Sudáfrica.

En uno de los documentos remitidos a las partes, la empleada de la agencia que organizó el viaje reconoce a uno de sus contactos en Sudáfrica que el viaje es "un poco lío" porque el cliente es "muy exigente" y "quiere hacer muchas cosas en poco tiempo".

Incluso llega a pedir que no se le reserve un sitio en un compartimento que esté junto a las ruedas del tren porque el ruido podría molestarle.

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