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06/07/2014 21:45 CEST | Actualizado 06/07/2014 21:45 CEST

Un uso excesivo de Twitter puede dañar tu relación de pareja

ISTOCK

Que internet ha afectado profundamente a las relaciones de pareja es obvio. Pero por cada estudio que muestra que los foros, chat o redes sociales son terreno abonado para el engaño, la infidelidad y la ruptura hay otro estudio que demuestra que son grandes celestinas para nuevos amores. Ahora, una investigación concluye que usar Twitter en exceso puede acabar con una relación. Así que, a tuitear menos.

El investigador social Russell Clayton, de la Universidad de Missouri (Estados Unidos) y colaborador de la edición estadounidense de El Huffington Post, parece especializado en redes sociales y problemas de pareja. El año pasado publicaba un estudio sobre el impacto de Facebook en las relaciones personales. Sus conclusiones principales eran dos. Por un lado, el uso excesivo de Facebook acababa por deteriorar la relación. Por el otro, el efecto era más dañino en las parejas más recientes, las que llevaban menos de tres años juntos.

Ahora, Clayton ha querido comprobar si en Twitter pasa lo mismo. El sitio de microblogging nació muy diferente de Facebook. Allí todo es público y los 140 caracteres no dan para muchos flirteos. Sin embargo, Twitter ha ido evolucionando hasta convertirse en una red social más.

Por eso, este investigador estadounidense contactó con 581 usuarios de Twitter para que participaran en una encuesta. Tras elaborar su perfil sociodemográfico (la mayoría eran de raza blanca y dos tercios hombres, similar a la ratio de sexos entre los tuiteros), los sometió a una batería de preguntas para establecer su grado de uso de Twitter, su situación sentimental o las discusiones que habían mantenido con su pareja por culpa de tuis, retuits y menciones. También tenían que reconocer si habían sido infieles.

Encontró una correlación entre la intensidad de uso de Twitter y un aumento en el número de discusiones en la pareja. Vio además que, los tuiteros más intensivos reconocían con más frecuencia, haber engañado tanto virtual como físicamente a su pareja y, en algunos casos, haber roto o haberse divorciado.

“Las redes sociales, como Facebook y Twitter sin duda pueden mejorar las relaciones interpersonales, los lazos de amistad o familiares pero si se usan demasiado o de forma inapropiada, como con cualquier otro medio, pueden tener consecuencias negativas”, dice Clayton. “En este estudio, esos resultados negativos asociados con altos niveles de uso activo de Twitter fueron el engaño, la ruptura y el divorcio”, añade.

Respecto al estudio de Facebook, esta investigación con Twitter no reprodujo el segundo de sus resultados. Aquí, el tiempo que la pareja llevaban juntos parece que no influyó en los resultados.

Aunque la media de uso de Twitter en su muestra era de 52 minutos diarios, Clayton no quiso dar una cifra, un minutaje, a partir del cual las consecuencias pueden ser tan drásticas. “Los minutos u horas son simplemente descriptivos. Empleamos una escala de uso activo de Twitter para medir las actividades en la red social”, justifica.

En efecto, el estudio de Clayton, publicado esta semana en Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking, se basa en la correlación de variables. Una era el uso de Twitter, otra los conflictos surgidos por ese uso y la otra la situación final de engaño o ruptura. En este tipo de estudios es difícil obtener una cifra o dato concreto, lo que se observan son correlaciones. Un cambio en una de las variables va parejo con cambios en las otras.

Pero correlación no es causalidad, solo una asociación de variables. Y si hubiese una relación causa efecto, tampoco es fácil saber la dirección de esta conexión. Puede que no sea el uso de Twitter lo que dañe la pareja y sí al revés: que una pareja que va mal use más Twitter u otras redes sociales. Puede incluso que haya terceras variables que intervenga en la relación.

El estudio, como reconoce el propio investigador, tiene otras limitaciones. La muestra, captada desde su propia cuenta de Twitter, podría presentar varios sesgos. Uno es el de la propia forma de captarlos. Otro, más serio, es que los participantes acudieron a la llamada para un estudio sobre su uso de Twitter y sus relaciones personales. Así que sus resultados hay que tomarlos con precaución, aunque moderar el uso de Twitter pueda ser un buen consejo.

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