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08/08/2014 11:26 CEST | Actualizado 08/08/2014 11:27 CEST

Melanie Griffith, una mujer soltera y liberada en el Festival de Locarno

GTRES ONLINE

Apenas unas semanas después de anunciar su separación de Antonio Banderas, Melanie Griffith ejerce como estrella de cine invitada por el Festival de Cine de Locarno, en Suiza. En su paso por el certamen se está mostrando como una mujer completamente liberada: "Ya se sabe lo que les pasa en Hollywood a las actrices de más de cuarenta años. Yo me dediqué a mi familia -ha dicho la actriz de 56 años en su encuentro ante el público este jueves-, pero Stella del Carmen, que es la más pequeña de mis hijos, está a punto de graduarse y entonces seré libre de nuevo. ¡Voy a hacer lo que me dé la gana!". El día anterior se reafirmaba ante un grupo de periodistas en sus intenciones: "Mis hijos están criados, estoy divorciándome, estoy en una etapa feliz y divertida y la vida es bella. ¿Qué más se puede pedir?", celebraba con su voz permanentemente juvenil.

La actriz estadounidense estrena una segunda vida profesional gracias a varias mujeres cineastas y al teatro. Además de ser invitada de honor, Griffith llega a Locarno para apoyar el cortometraje de la directora Rachel McDonald, titulado Thirst (Sed) y en el que ella participa. Interpreta a Sue, una prostituta que consume su tiempo en la barra de un bar. La protagonista de Armas de mujer (1988) tiene claro por qué el papel le sentaba como un guante y habla de ello sin tapujos: "Tengo una adicción al alcohol, aunque haga años que no bebo. Por eso eso me atrajo el personaje. Soy consciente de mi fama de niña rebelde. Ha sido así toda mi vida. Para mucha gente sigo siendo la alcohólica, la drogadicta. Llevo cinco años sobria y hago este papel por mí misma, no por nadie más. Paré justo a tiempo, pero podía haber llegado a los extremos de este personaje".

Entre sus proyectos inmediatos se encuentra el estreno de Day out of days, la película que ha rodado a las órdenes de Zoe Cassavetes quien, como ella, forma parte de la realeza del cine estadounidense al ser la hija del director John Cassavetes y de la actriz Gina Rowlands. También prepara su regreso a Broadway en enero con el espectáculo Pippin, sin olvidar que el Festival de San Sebastián estrenará el mes que viene su incursión en el cine español, Autómata, cinta de Gabe Ibáñez que rodó junto a Banderas.

Puede que esté olvidando a su exmarido, pero no así a sus hijos, en especial a Dakota, quien sigue sus pasos profesionales. "Ella va a ser mejor que yo, mejor que su abuela (la hitchcockniana Tippi Hedren) y que su padre (Don Johnson). Es una fuerza de la naturaleza". Habla el amor de madre, el mismo que le impedirá ver a su retoño protagonizando la polémica adaptación cinematográfica de 50 Sombras de Grey. Dice que tanto ella como Don Johnson se limitarán a leer las reseñas. "Visité el rodaje cuando estaban trabajando en escenas normales, también fui a controlar cómo era la habitación roja del dolor (que aparece en el libro), pero Dakota nos implora que no veamos el resultado final", ha confesado entre risas. Curioso es que, cuando se le pregunta a Griffith acerca de los límites que se impone a sí misma como actriz conteste: "Muy pocos. Tan solo no haría pornografía".

En su primer contacto con el público de Locarno en la Piazza Grande, Melanie Griffith lució un vestido negro y una chaqueta torera a juego. Ella, la misma que un día practicó el castellano en la Semana Santa malagueña, dedicó un "Sei bellissima" al público de esta localidad de la Suiza italiana. El lugar es tan impactante, ya que se trata de una vetusta plaza adoquinada con dos mil sillas ocupadas por espectadores ante la pantalla de cine más grande de Europa, que la actriz estadounidense no pudo evitar sacar el móvil para grabarlo en vídeo.

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