POLÍTICA
26/09/2014 16:25 CEST | Actualizado 26/09/2014 20:45 CEST

Jordi Pujol en el Parlament: el expresident catalán niega ser corrupto y abronca a los diputados

Jordi Pujol, expresidente de la Generalitat catalana, ha comparecido ante el Parlament este viernes para dar explicaciones sobre los fondos sin regularizar que su familia ha tenido en el extranjero durante más de 30 años. "Yo no he sido un político corrupto", ha dicho, y ha asegurado que "ni ha habido corrupción ni trato de favor" en el origen de su fortuna. Cuando le han pedido más detalles en el turno de preguntas, Pujol ha estallado enfadado.

"No he cobrado nunca más allá de mi sueldo como presidente". Así se ha expresado en su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Institucionales del Parlament (CAI), donde ha llegado con el compromiso de dar todas las explicaciones necesarias sobre sus cuentas en el extranjero independientemente de la "situación judicial y tributaria" en la que se encuentra su familia. Pujol no ha contestado, sin embargo, a ninguna de las preguntas que le han dirigido los diputados catalanes. Al contrario, con la superioridad de quien ha sido la autoridad absoluta durante décadas y se siente cuestionado, les ha echado la bronca a gritos por sus demandas, que ha considerado una "causa general" a sus gobiernos y a CiU, y muestras de "infantilismo" y de "falta intelectual y moral".

Todos los grupos parlamentarios, excepto CiU, han reprochado al ex molt honorable la falta de respuestas a las cuestiones que según ellos, se plantea la ciudadanía catalana. "No era el día de las lecciones morales que ha dado durante 30 años. Era el día de la verdad", le dijo Joan Herrera, de ICV. "El discurso de lecciones morales se lo da a la fiscalía. No vengo ni a un mitin, ni a una misa, ni a que me riña nadie", le contestó Albert Rivera, de Ciutadans. "Hoy usted nos tenía que responder a unas preguntas, y le pido que entienda que el tono de indignación con que nos ha reñido, no lo hemos encontrado pertinente", manifestó con sumo respeto Gemma Calvet, de ERC. Los diputados de la CUP David Fernàndez y Quim Arrufat cumplieron la promesa que habían hecho minutos antes y directamente abandonaron la sala del Parlament al ver que Pujol no solo no contestaba a ninguna pregunta, sino que además se permitía reñir a quienes se las habían hecho.

YA TENÍA DINERO

"Yo no he sido un político corrupto", ha sentenciado Pujol. "No he recibido nunca dinero a cambio de una decisión política o administrativa", ha repetido a la vez que ha subrayado que él no se metió en política para ganar dinero. "Ya tenía dinero", ha zanjado. El expresidente catalán, que ha leído su comparencia, ha subrayado que la existencia de su fortuna en el extranjero puede ser "criticada" pero no significa que sea "ilícito" y, en este sentido, ha garantizado que esos fondos no han salido del "erario público".

Al mismo tiempo, ha incidido en que lo correcto no es hablar de una herencia de su padre como origen del dinero defraudado, sino que lo exacto sería hablar de “legado”. Pujol ha admitido que su padre era "un hombre rico", aunque no lo fue desde su nacimiento, sino que logró ganar dinero gracias a sus contactos con la industria del algodón y con inversiones en Bolsa.

El expresident ha subrayado que su padre pensaba que él se arriesgaba demasiado con su trayectoria política y con su "compromiso" con la Transición, por lo que decidió guardar dinero en el extranjero. Así se lo comunicó en un manuscrito a su nuera, Marta Ferrusola: "Para que tú, Jordi, y vuestros hijos os podáis ir".

140 MILLONES DE PESETAS

Pujol ha explicado que cuando murió su padre, en 1980, el valor de los fondos ocultos en el extranjero ascendía al equivalente en dólares a 140 millones de pesetas. Si los guardaba fuera del país fue, según su versión, por "miedo a que un día tuvieran que huir" de España.

El expresident ha asegurado que él estuvo al margen de ese dinero porque la fortuna en el extranjero la gestionaron dos amigos de su padre, aunque no ha especificado quiénes son. Al cabo de un tiempo esas personas le propusieron que la gestión del dinero pasara a ser de sus hijos.

"¿Qué puede hacer un hombre de 40 años con dinero? Puede mirar a hacer negocios para hacer más dinero, dedicarse a ser coleccionista de arte o financiar iniciativas científicas o viajar mucho, hacer obra social, comprar fincas. Yo no hice nada de eso", ha admitido Pujol.

En cambio, ha asegurado, él tenía "un proyecto" que para él "era prioritario". "Lo había empezado a escribir en 1958, se llamaba construir Cataluña o bien hacer país. Un proyecto que tenía un compromiso político grande pero no sólo, también cultural, social y económico. Un proyecto de país, nacional". El expresident ha resaltado que dedicó a su vida y sus recursos a "ese proyecto", con el que, dice, ha perdido "mucho dinero". "Era arriesgado y no quise renunciar a ello. Era mi razón de ser", ha insistido.

CIU, DOLIDO, CRITICA EL "LINCHAMIENTO" A PUJOL

"No hablamos desde el estómago o la bilis, sino desde el dolor", ha manifestado Jordi Turull, portavoz de CIU, que ha calificado las intervenciones de los otros grupos de difamatorias y de "linchamiento público". "Nosotros no aprobamos los hechos concretos del comunicado [en el que Pujol informó de la existencia de su herencia], pero no renegamos del proyecto político. Reconocemos lo mucho que Jordi Pujol ha hecho por Cataluña". "Si el objetivo de esta comparecencia era saber más, ahora sabemos más, mucho más", ha concluido.

Otros han sido mucho más duros, como David Fernàndez, de la CUP, que cree que "no hay suficiente con pedir perdón" y que Pujol es "un delincuente de guante blanco". "Ha robado y ha mentido a la gente joven. Nos deja la ruina y los escombros", ha opinado con dureza.

Alicia Camacho, del PP, también ha intentado ser dura y le ha reprochado a Pujol que ha perdido toda su credibilidad y "no tiene autoridad para decir si es un político corrupto o no". Le ha preguntado si el origen de los fondos en el extranjero son comisiones por la adjudicación de obra pública, y si una de las dos personas que gestionaban esos fondos era el padre del actual presidente, Artur Mas. Pujol no le ha contestado, como el resto, pero sí lo han hecho Turull, de CiU, y Gemma Calvet, de ERC, que la han llamado hipócrita por hablar de corrupción mientras en su partido se cocina el caso Bárcenas y nadie del PP ha comparecido ante el Parlamento.

Miquel Iceta, primer secretario del PSC, ha acusado a Pujol de sembrar "la sospecha en la política catalana" y le ha preguntado si el dinero evadido en Andorra procedía de la venta de acciones de Banca Catalana antes de su quiebra. Ha querido saber también "si su familiares realizaron negocios ilícitos al amparo de la Generalitat". Joan Herrera, de ICV, ha pedido a Pujol que "tire de la manta", porque le parece inverosímil que su fortuna proceda de una herencia, como asegura. Como otros portavoces, ha querido saber quiénes eran los administradores de la fortuna y le ha pedido el supuesto documento que acredite que el dinero procede de una herencia.

EL ENFADO DE PUJOL

Al expresident no le ha gustado mucho que le acusen de mentir o que cuestionen su gestión política, y lo ha dejado patente su malestar a voces. Primero ha dicho que es una "intoxicación" y una "mentira" que él se haya reunido con Rajoy para "ver cómo se arregla esto", como se ha afirmado. "Hay un punto de frivolidad, de querer mezclarlo todo para generar una sensación de malestar para dirigirla contra mí y Convergencia", se ha quejado sobre las acusaciones sobre su honorabilidad y la de su gestión de la Generalitat durante 23 años.

"Si todo hubiera sido tan corrupto no se hubiera aguantado", ha dicho, y les ha replicado que su comparecencia era para hablar de su confesión de fondos sin regularizar en el extranjero, no de corrupción de sus gobiernos, que además ha negado.

"Estoy tan excitado porque me dan pena algunas cosas que se han dicho y la falta de audacia de algunas cosas que se han dicho", ha añadido para justificar el tono alto de sus palabras. Ha considerado infantil que se cuestione que la cantidad de dinero que ha declarado es mayor a la que recibió, años después de "trabajar" los fondos. Y ha tachando de "mentiras" las informaciones que elevan su fortuna al menos a unos 30 millones. Son 4,8 millones de euros, asegura, como han confirmado los bancos en Andorra.

Tras la bronca, Pujol casi ha sugerido que le deberían estar agradecido porque sin estar obligado a comparecer, lo ha hecho por la "consideración" que le tiene a la institución, incluso después de la dura reprobación aprobada por el Parlament, que ha considerado "radical". "Yo he cumplido con mi compromi

so de comparecer. Nadie me podrá negar que al menos este acto de respeto al Parlament lo he tenido, y mucha gente no lo ha tenido. A pesar de que es un debate duro para mí, yo estoy contento de haber asumido el deber de comparecer", ha concluido.

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