POLÍTICA
18/05/2015 18:16 CEST | Actualizado 18/05/2015 18:19 CEST

Adou, el 'niño de la maleta', abraza a su madre

GUARDIA CIVIL

Después de muchas horas de angustia, este lunes a mediodía se ha producido el esperado encuentro entre Lucie Ouattara y su hijo, Adou, el niño que intentó cruzar la frontera de Ceuta dentro de una maleta y que permanece acogido en el centro de menores Mediterráneo de la ciudad autónoma.

"El niño casi se cae por el pasillo al ver a su madre", ha relatado a Efe el abogado sevillano Juan Isidro Fernández, quien ha estado presente en ese momento que la madre esperaba con muchas ansias, para lo cual se ha desplazado expresamente hasta la ciudad.

El abrazo se ha producido en uno de los pasillos de este centro de menores, donde la madre no ha podido evitar derramar lágrimas y su hijo, nada más verla, ha corrido a abrazarla para fundirse en un abrazo.

"DESEANDO VERSE"

"Ha sido algo muy emotivo, salió corriendo por el pasillo y los dos se abrazaron, lo que demuestra que los dos estaban deseando verse", ha dicho el letrado, quien ha destacado la colaboración prestada por el Área de Menores de Ceuta para propiciar este encuentro.

Lucie Ouattara había llegado esta misma mañana en barco a Ceuta procedente de Algeciras (Cádiz) y desde el puerto se ha dirigido en un taxi hacia los juzgados de la ciudad, donde ha prestado declaración y se ha sometido a las pruebas pertinentes de ADN.

Lucie Ouattara ha prestado declaración en la misma sede donde momentos antes su esposo, Alí Ouattara, se ratificaba ante el juez sobre este caso abierto desde el pasado día 7 de mayo cuando el niño Adou fue descubierto en el interior de una maleta.

PRUEBA DE ADN

Abou O, costamarfileño de 42 años, llegó a España en un cayuco y ahora trabaja en una lavandería de forma legal y tiene permiso de residencia en Las Palmas de Gran Canaria, donde vive con su mujer y su hija. Abou trata de reunirse desde 2013 con su hijo de ocho años, pero el Estado le ha denegado la reagrupación familiar, ya que le faltaban unos 50 de los más de 1.300 euros necesarios para ello.

Se puso en contacto con Fátima, una marroquí de 19 años, que accedió a introducir en el país. Lo que no sabían sus padres es que pasaría la frontera dentro de una maleta. La defensa del padre, acusado de un presunto delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros con agravantes de peligro para la vida y de tratarse de un menor de edad, ha vuelto a solicitar su puesta en libertad, que ya fue denegada la semana pasada por la jueza instructora.

La Fiscalía no piensa modificar su petición de prisión provisional sin fianza al menos hasta que se conozcan los resultados de las pruebas de ADN practicadas. En paralelo, la Administración local quiere conocer dictámenes oficiales sobre la situación "real" del núcleo familiar en el archipiélago canario antes de plantearse renunciar a la tutela para proceder a su reagrupación.

El representante legal de la familia del pequeño Adou va a solicitar la libertad del padre y la entrega del niño a la madre.

Este lunes la madre ha viajado hasta la autonomía ceutí para declarar, someterse a las pruebas de ADN, dejar constancia de que desconocía que su hijo iba a ser introducido dentro de una maleta y, como último pero principal acto, ver a su hijo y abrazarlo.

NERVIOSA, PERO EMOCIONADA

Al abandonar las dependencias judiciales sólo miraba la carretera de los juzgados para esperar un nuevo taxi que la iba a conducir hasta el centro de menores. "Estaba muy nerviosa y emocionada a la vez", ha afirmado el letrado Juan Isidro Fernández.

El letrado ha aprovechado para entregar en Ceuta toda la documentación del niño y solicitar que se le devuelva a su madre, que tiene la guarda y custodia del menor, que se encuentra en un buen estado de salud.

"Nos han comentado que los trámites pueden culminar en un plazo de veinte a treinta días, lo cual incluye el papeleo y los resultados de las muestras de ADN", ha añadido el abogado.

Sin embargo, lo más importante es que este lunes Lucie Ouattara ha regresado a la península con la tranquilidad de haber podido ver, tocar y abrazar a su hijo. El consuelo de una madre mientras espera que la justicia haga el resto.