POLÍTICA
18/06/2015 12:10 CEST | Actualizado 18/06/2015 12:13 CEST

España en la UE: auge y tropezón en tres décadas (GRÁFICOS)

JENNIFER TAPIAS

"Nosotros salíamos de una dictadura, una época muy oscura. Europa era como el sol, era acercarte a la libertad, al progreso", recuerda el eurodiputado de Podemos Miguel Urbán cuando se celebra el 30 aniversario de la firma del Tratado de Adhesión de España a las Comunidades Europeas. Durante los primeros 20 años todo fue prosperidad, pero en la última década han caído indicadores clave como el PIB per cápita. En España nadie cuestiona la vigencia del proyecto europeo, pero sí el rumbo al que le conducen sus dirigentes.

La crisis occidental y la recesión impactaron sin duda en toda la Unión Europea, pero en España y otros países del sur el golpe ha sido más brutal. Sergio Gutiérrez, secretario general de la delegación del PSOE en el Parlamento Europeo (PE) lo achaca a las políticas de los diez años previos a la crisis. Por ejemplo, a que el Banco Central Europeo (BCE) "calentó el sobreendudamiento en los países del sur", y que España ha perdido capacidad industrial, con sectores "que no hemos sabido reconvertir o redirigir". "Se nos dijo que íbamos a mejorar, pero al final se aprovechó para poner en marcha todo el proceso de desindustrialización. Parecía que querían que fuésemos el balneario de Europa. Y a partir de ahí, el milagro español fue sol, playa y ladrillo", dice Urbán.

El diagnóstico de Marina Albiol, portavoz de Izquierda Unida (IU) en el PE, también apunta a esa dirección. Entrar en la UE supuso esfuerzos que obligaron, primero, a la privatización de muchas empresas públicas, y después, a ajustes contables macroeconómicos impuestos por el Tratado de Maastrich, que "pasó por encima de nuestros derechos". La reconversión industrial y la desindustrialización destruyeron "miles de puestos de trabajo", y como la economía era débil y poco competitiva, "se aumentó la productividad a base de precarizar las condiciones de trabajo de los trabajadores y trabajadoras". El euro, desde su punto de vista, nos remató. De repente, "teníamos precios alemanes con salarios españoles".

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Como se ve en este gráfico, en los últimos diez años ha caído el Producto Interior Bruto (PIB) per cápita, pero también la relación de este indicador en relación con la media europea. A la vez, el paro se ha disparado. "La salida de la crisis se diseñó especialmente para los países que no tenían dificultades añadidas", según Gutiérrez. El problema, opina, no es el proyecto europeo, sino "las políticas que se están promoviendo desde la UE: "Reducción del déficit, permitir que las primas de riesgo se dispararan sin intervención del BCE, reducción de la inversión y a la vez potenciar la devaluación salarial para ganar en competitividad, etc".

Tanto España como la Unión Europea (UE) pasan por "vicisitudes preocupantes" y les toca "reinventarse", reconoce el eurodiputado popular Luis de Grandes, que a la vez defiende que el Gobierno está haciendo lo que tiene que hacer. "Estamos pagando el precio político de la incomprensión interna, pero estamos recibiendo los parabienes del aval externo de que lo que estamos haciendo no solo es ortodoxo, sino que es bueno para la economía española", dice.

"No es menos cierto que se ha producido una rebaja de los niveles salariales; eso hay que reconocerlo", admite de Grandes. Una consecuencia, explica, de "las fórmulas" que según dice se han visto obligados a emplear. Pero esas recetas, insiste, "han significado la salvación del rescate" y han colocado al país "en una situación en la que es posible crecer, y con el crecimiento, se va producir la creación de empleo". Para el popular, ha quedado demostrado que "la famosa dicotomía austeridad frente a crecimiento no era un tema de contradicción, sino que era sucesivo: primero había que ser austeros para después poder crecer".

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Para Grandes los sacrificios eran necesarios. Para la oposición, los dirigentes europeos "han gobernado de espaldas a la ciudadanía", como dice Albiol, y sus políticas solo han traído "paro, pobreza y desigualdad". Aunque el socialista Sergio Gutiérrez sí cree que "la historia de España en la UE ha sido una historia de éxito", también coincide con Albiol. "Desde el principio de la crisis, por primera vez en 30 años, se ha abierto una brecha en los niveles de convergencia, no solo de los Estados, sino entre los ciudadanos", y pide un giro para acabar con las bolsas de pobreza y exclusión social, y "devolver la dignidad al trabajo como parte esencial del modelo social europeo".

Gutiérrez defiende que se está produciendo un nuevo giro y que, aunque queda mucho por hacer, "Europa está empezando a reconocerse a sí misma". "Donde antes había austeridad ahora hay flexibilidad, donde había recortes, ahora hay un plan de inversiones, donde había un BCE que no protegía, ahora está el plan Draghi". Faltaría, en su opinión, mayores mecanismos de solidaridad, una unión monetaria más fuerte y más unión política a través de la unión fiscal.

Los dirigentes de IU y Podemos no lo ven tan claro. El tratado de comercio con EEUU (el TTIP, en sus siglas en inglés) vuelve a demostrar, según ellos, que Europa legisla para los intereses de las grandes multinacionales, y el plan Juncker incide de nuevo, según Urbán, en "lo que nos ha traído aquí, como la captación de fondos privados y la financialización de la economía".

Pese al balance mixto sobre los 30 años de España en la UE, todos permanecen impermeables al euroesceptismo y la eurofobia. "No estamos a favor de un repliegue nacional. Creemos que es necesaria una Europa social, basada en la justicia y la equidad", afirma Urbán, que recuerda que Altiero Spinielli y otros padres fundadores no buscaban la unión de los mercaderes. Querían construir una comunidad basada en la solidaridad entre los pueblos.

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