INTERNACIONAL
27/07/2015 18:11 CEST | Actualizado 28/07/2015 11:05 CEST

Tiene 28 años y ya es ministro de Asuntos Exteriores de Austria: ¿Le toman en serio?

Getty

Desde hace año y medio, Sebastian Kurz es el ministro de Asuntos Exteriores de Austria. Viaja en avión por todo el mundo. Se reúne con jefes de Estado como el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, o la canciller alemana, Angela Merkel, y con sus ministros de Asuntos Exteriores, John Kerry o Frank-Walter Steinmeier.

El caso es que los políticos con los que negocia y los demás ministros de Asuntos Exteriores son por lo general 20, o incluso 30 años más mayores que él. Kurz tiene 28 años, y es el ministro de Asuntos Exteriores más joven de Europa. ¿Le supone esto algún problema?

Respondió esta pregunta en una entrevista para la edición alemana del Huffington Post en su ministerio de Viena. Kurz nos dio su opinión sobre polémicos asuntos internacionales como la crisis griega y el futuro de Europa. Nos contó qué hace cuando sale del trabajo, y cómo quiere ser recordado cuando ya no sea jefe de la diplomacia austriaca.

Huffington Post: Ministro, en una frase, ¿qué significa Europa?

Sebastian Kurz: Un proyecto de paz, una comunidad de valores y una historia de éxitos.

¿Existe todavía esa Europa? La crisis griega ha creado cierta confusión.

Por supuesto. En este momento la Unión Europea (UE) es muy necesaria. Tenemos el conflicto ucraniano en el este, el terrorismo de Estado Islámico en el sur, y dentro de la UE la crisis griega y el problema de cómo distribuir a los refugiados. Estos son los principales desafíos para la unidad europea.

Últimamente el principal problema es Grecia y sus asuntos económicos. ¿Qué ha sido de los importantes valores que Europa representa? La paz, por ejemplo.

Europa es más que un proyecto de paz. Mi generación ha crecido en una época exclusivamente pacífica en Europa. El proyecto de paz es algo natural para nosotros, esperamos mucho más de la Unión Europea.

¿Cómo qué?

Por ejemplo, que Europa tenga una posición más fuerte, que Europa siga siendo competitiva. Que los jóvenes podamos tener éxito aquí. Por eso, también deberíamos centrarnos en las cuestiones económicas y en la disciplina fiscal; solo de esta manera tiene Europa futuro. Tenemos que adoptar una línea dura con Grecia.

¿No se observa también en su generación un gran alejamiento de Europa, al ver el éxito de los populistas de derechas en los Países Bajos, Francia, Reino Unido, etc.?

No. Esto no es una cuestión de edad, estas tendencias se dan en todos los grupos de edades.

Estos populistas prometen más independencia, y menos Europa.

Esto es un aviso para la UE, una señal de que es hora de evolucionar positivamente. Hemos llegado a un punto en el que Europa debería tener menos poder de decisión en las cuestiones más pequeñas. Y que las decisiones que puedan tomarse en cada país, se tomen en cada país. Que Europa, a su vez, tenga más poder en la política exterior común o en la política de defensa y de seguridad.

¿Podría eso funcionar?

Sí. Generaría un debate en Bruselas, ya que debido al referéndum británico hay cierta presión. Y yo lo veo como una gran oportunidad y no como un problema para la UE. Ahora cada vez hay más irritación en los Estados miembros, cuando Europa vuelve a intervenir en algún lugar donde no era necesario.

¿Cuál ha sido el fallo de la UE?

Existe una gran necesidad de mejora en las prestaciones sociales. Para proteger la libertad de establecimiento, se necesitaría un debate sobre a partir de qué momento se adquieren derechos en el país al que se ha inmigrado.

¿Por qué Europa no es capaz de regular la admisión de 60.000 refugiados? Son solo el 0,012 % de la población europea.

Porque hay países que tienen muy pocos refugiados y quieren que siga siendo así. Existe una falta de solidaridad. También se debatió un enfoque muy simplista. Solo hay preocupación por cómo distribuir los refugiados de Italia y Grecia al resto de la UE, bajo la creencia de que estos países son los más afectados. Pero la verdad es que Austria tiene más refugiados que Grecia e Italia juntos.

Pero solo aquellos que están registrados oficialmente. Entre ellos muchos de los Balcanes. Los que quedan varados en islas, como la isla griega Lesbos, constituyen un gran número de casos no registrados.

Sí, claro, me refiero a aquellos que solicitan asilo. Y entre nuestra población contamos con diez veces más de refugiados que Grecia e Italia. Suecia, Hungría y Alemania, se ven mucho más afectados que otros países.

¿Qué países cree que deberían ayudar más?

Bulgaria, España y Portugal están muy por debajo de los objetivos acordados. El Reino Unido y Dinamarca no tienen obligación de implicarse debido a la reglamentación excepcional.

¿Se lo dice a sus compañeros de manera tan directa cuando se reúne con ellos?

Por supuesto, acabamos de tener una reunión del Consejo de ministros de Asuntos Exteriores en la que mi compañero húngaro y yo hemos dejado claro que existen desigualdades.

¿Se enfada con los demás ministros de Asuntos Exteriores cuando no le escuchan?

Sí me escuchan. Que haya diferentes puntos de vista es legítimo. Pero es un tema en el que todos los países deberían estar dispuestos a encontrar una solución paneuropea.

¿Y si no?

La alternativa son todavía más medidas de los Estados individuales que no están de acuerdo con Europa ni con las ideas europeas. Me refiero a controles fronterizos y mucho más. Si el flujo de refugiados sigue así, todavía más países recurrirán a medidas radicales. Como los húngaros, que están construyendo una valla.

Jan David Sutthoff (izquierda), Sebastian Kurz (centro) y Cherno Jobatey.

¿ Cómo es realmente la relación entre el Gobierno alemán y el austriaco?

Es muy buena. Alemania es nuestro socio más importante, no solo en la política sino también en el ámbito económico.

¿También los alemanes lo ven así?

Alemania es un país diez veces más grande que nosotros, en este aspecto, tienen socios cruciales a nivel de las superpotencias. Eso es obvio.

¿Cómo valora el papel de los alemanes en la crisis griega? ¿Prefiere la postura de Merkel o la de Schäuble?

La de cualquiera de los dos. Considero que es absolutamente necesario que Europa no esté constantemente gastando más de lo que tiene. Durante décadas, en casi todos los Estados se ha estado siguiendo una política de endeudamiento, cuyas consecuencias no solo sufrirá la próxima generación sino que nosotros ya las estamos sufriendo. En relación con Grecia: La solidaridad es importante. Pero nadie puede tener interés en inyectar dinero en un pozo sin fondo.

¿Cree a Grecia capaz de llevar a cabo las medidas de austeridad?

Me gustaría que me sorprendieran positivamente, pero soy escéptico. He perdido gran parte de la confianza depositada debido a las acciones de Tsipras. Esperemos que él y el Gobierno griego sean ahora conscientes de la gravedad de la situación. Solo se puede ayudar a alguien cuando este se deja ayudar.

Irónicamente, el acuerdo nuclear con Irán se firmó en Viena. ¿Cómo describiría el papel de Austria en la política internacional?

Somos un país pequeño con las prioridades en la política exterior muy bien definidas. Somos fuertes en los Balcanes Occidentales, esa es nuestra prioridad. Y nos hemos hecho un nombre en algunas áreas. Uno es que Austria es sede de innumerables organizaciones internacionales y lugar para el diálogo.

¿Le gustaría tener una voz más fuerte?

Todos los días tengo la sensación de que mi Ministerio me ofrece muchas oportunidades para dar mi opinión. Pero también tengo una visión realista de las cosas. Hay cuestiones que se negocian entre las superpotencias mundiales. Y nosotros definitivamente no estamos entre ellas.

¿Llamaría la atención que Austria no acudiera a las conferencias internacionales?

Eso depende del tema. Hay conferencias que no llamarían la atención aunque no existieran. Y hay otras sobre temas en los que desempeñamos un papel importante. Una conferencia sobre los Balcanes Occidentales sin Austria sería inconcebible. En diciembre, organizamos en Viena una conferencia internacional sobre las consecuencias humanitarias de las armas nucleares, en nombre de 160 Estados que abogan por el desarme nuclear.

¿Hay algún tema en el que esté personalmente interesado?

Definitivamente, el acercamiento de los Balcanes occidentales a la Unión Europea. Si no, el proyecto europeo no estaría ni acabado ni sería sólido. Algunos de nuestros vecinos, no hace mucho tiempo, estuvieron en guerra. Estos países necesitan una perspectiva europea para que no vuelvan a dividirse. Y acompañar a estos países por el camino hacia la UE es una de mis prioridades.

Tiene 28 años. ¿Le resulta normal estar con los ministros de Asuntos Exteriores más mayores?

Bueno, ya llevo más de cuatro años como miembro del Gobierno austriaco. Uno se adapta a su cometido. Y respecto a la edad, gracias a Dios, cada día mejorará un poco.

¿Alguna vez ha tenido problemas a causa de su edad para que sus compañeros le tomen en serio?

He sido sumamente bien recibido. Al principio, naturalmente me preguntaba si mi edad también tendría un papel importante. Pero ha provocado mucho más interés que rechazo. Desde el principio, me integré bien.

¿Cómo consiguió el puesto? Otros hacen muchos esfuerzos durante décadas en la política para llegar tan alto.

Para mi sorpresa entonces, cuando era presidente federal de las juventudes del Partido Popular Austriaco (ÖVP), me ofrecieron convertirme en secretario de Estado para la Integración. Me lo tomé con escepticismo, esperaba que la ola mediática fuera extremadamente negativa y que los medios no permitieran en absoluto que un joven de 24 años fuera secretario de Estado del Gobierno. Me dejé convencer.

¿Y qué paso?

El ascenso fue muy dura. Hubo la esperada ola negativa tanto en los medios como entre la población. Así que hice lo único que podía hacer: ponerme a trabajar e intentar no dejarme impresionar.

Y luego pasó de ser secretario de Estado a ministro de Exteriores. ¿Todavía tiene vida privada?

Por supuesto.

¿Puede ir a un bar sin que se arme un revuelo? ¿Puede ir a una discoteca y bailar?

No me gusta mucho bailar. Todo lo demás lo puedo hacer sin problemas, pero no tan a menudo como antes.

En Alemania hay un tema que preocupa a la gente de su edad, la legalización del cannabis. ¿Ha fumado porros alguna vez?

No.

¿ Y qué opina de la legalización?

No opino nada al respecto.