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02/09/2015 08:16 CEST | Actualizado 02/09/2015 08:16 CEST

Conoce a Fotokite, el primer dron mascota

Fotokite

Casi todo el mundo tiene asociada la palabra dron al mundo militar, por las máquinas de reconocimiento o de ataque que suele utilizar el Ejército de Estados Unidos, o al aeromodelismo. Pero a partir de ahora también habrá que unir el término al mundo de las mascotas, porque un ingeniero ruso ha creado el primer dron mascota.

Se llama Fotokite Phi y, cual perrillo, se dedica a seguir a sus dueños allá donde vaya. ¿Gracias a un sofisticado algoritmo? En parte sí, pero principalmente lo hace porque está dotado de una correa que sirve para que lo paseen.

Su creador es Sergei Lupashin, que lleva una década trabajando con drones y robots en la universidad suiza de ETH Zurich, y ha fundado la empresa Perspective Robotics para desarrollar una gama de drones domésticos. Cansado de trabajar con aparatos pensados para grandes empresas o ejércitos, el ruso ha decidido crear drones para el gran público.

El primero de ellos es Fotokite Phi, que a simple vista parece como si fuera un simple juguete. Y ésa es la intención de Lupashin, que ha querido dotar al aparato con un diseño sencillo por fuera, pero de gran complejidad técnica por dentro.

Pero, ¿qué hace el Fotokite Phi que no hagan otros cacharros parecidos? Básicamente, se trata de un objeto volador que va siguiendo los pasos de su dueño y que va haciendo fotografías o grabando vídeo (con una cámara GoPro que se tiene que comprar aparte) desde su perspectiva privilegiada.

Según Lupashin, su uso es completamente seguro, ya que apenas se despega unos metros del suelo y nunca se va muy lejos de su propietario, lo que para su diseñador significa que es ideal para para manifestaciones, conciertos o playas. Justo tres escenarios en los que en España está prohibido utilizar drones, según la legislación vigente.

Pero no por eso dejará de usarse en nuestro país: existe una argucia legal a la que agarrarse para utilizarlo. Como el Fotokite Phi es un aparato que no vuela lejos de sus dueños, sino que está siempre a pocos metros, podrían no ser considerado como un dron según la normativa oficial. Además, cuando se queda sin batería no cae a plomo, como otros artilugios voladores, más bien inicia un descenso suave hacia tierra para posarse. Su batería dura 15 minutos, pero puede ser recargada en cualquier lugar con un cargador portátil.

Otra aspecto en el que se diferencia de los drones actuales es que no necesita un mando para ser controlado. Su rumbo y su altura se maneja con movimientos de la correa, como se puede apreciar en el vídeo promocional.

De momento, el Fotokite Phi está buscando financiación a través de una campaña de crowdfunding en la página web Indiegogo. Por 299 dólares (260 euros) más gastos de envío, cualquiera puede hacerse con uno. ¿Quién quiere una mascota voladora?

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