POLÍTICA
22/12/2016 18:14 CET | Actualizado 22/12/2016 18:14 CET

Quién es Anis Amri, el principal sospechoso del atentado de Berlín

Casi después de 48 horas de los hechos, el fiscal ha confirmado la identidad del nuevo sospechoso del atentado de Berlín que tuvo lugar el 19 de diciembre en un mercado navideño de la capital alemana y que ha dejado 12 muertos y 48 heridos. Antes de ser liberado por falta de pruebas, el principal sospechoso era un solicitante de asilo paquistaní, que fue detenido la noche del lunes cerca del lugar del atentado.

Pero ahora las autoridades alemanas buscan a Anis Amri, un tunecino de 24 años, por su supuesta participación en el ataque con un camión, el más grave que el grupo yihadista Estado Islámico (EI) ha reivindicado en el país. Según Le Parisien, sus huellas fueron encontradas en el vehículo.

Anis Amri tiene barba, cara gruesa "mide 1,78 m, pesa aproximadamente 75 kg, tiene el pelo negro y los ojos marrones. ¡Puede ser violento e ir armado!", advierte la Fiscalía General a la población, al mismo tiempo que ofrece una recompensa de 100.000 euros.

Según los medios alemanes, el sospechoso podría estar herido después de chocar con el camión, ya que la cabina estaba muy dañada. En ella se encontraron manchas de sangre y la Policía ha encargado análisis a los hospitales berlineses.

"Sospechas iniciales"... pero un caso clasificado

Para las autoridades, Amri no es un desconocido: fue objeto de una investigación criminal por una sospecha de que podía estar preparando un atentado antes del de Berlín, según afirman las autoridades alemanas. Era sospechoso de intentar cometer un robo para comprar "armas automáticas y, probablemente después, con la ayuda de cómplices que quería encontrar, de intentar cometer un atentado", reveló la justicia berlinesa.

Utilizaba varias identidades. Ha estado clasificado como un "individuo peligroso" durante meses en el oeste del país y actualmente en Berlín como simpatizante del movimiento salafista-islamista. Finalmente fue señalado por el centro nacional alemán de lucha antiterrorista.

Según la prensa, el sospechoso estaba en contacto con varios presuntos reclutadores del EI en Alemania. Según el Süddeutsche Zeitung, el tunecino supuestamente tuvo contactos con un iraquí de 32 años identificado como Ahmad Abdulaziz Abdulla A. alias "Abou Walaa". Según la fiscalía, este último fue detenido en noviembre junto a cuatro cómplices por haber montado una red de reclutamiento para el EI.

A pesar del seguimiento de la Policía, las investigaciones no han "podido confirmar las sospechas iniciales". Por lo tanto, se tuvo que cerrar el caso por falta de pruebas y se dejó de vigilar a Anis Amri en septiembre.

La fiscalía de Berlín, que ha recuperado la investigación que realizó sobre Amri en marzo, se ha defendido ante la controversia que ha surgido por la ineficacia de la autoridad y ha explicado que han vigilado de cerca al sospechoso. Pero aparte de una actividad propia de un "pequeño traficante de droga" y de una pelea en un bar, no hubo pruebas suficientes para arrestarlo.

Se rechazó su solicitud de asilo el pasado junio

Según la prensa alemana, la Policía le ha identificado gracias a un documento de identidad que había en la cabina del camión que embistió a la multitud de la Breitscheidplatz el pasado lunes. Aproximadamente 150 agentes de policía registraron un albergue de refugiados situado al oeste del país, en Emmerich, donde el sospechoso estuvo hace unos meses. A falta de resultados, las autoridades decidieron publicar una orden de busca y captura.

De acuerdo con fuentes de seguridad tunecinas, Anis Amri emigró a Italia de forma clandestina antes de la gran ola de refugiados y después de la revolución tunecina de enero de 2011. Al igual que él, muchos jóvenes aprovecharon la situación problemática por la que pasaba su país para huir de la pobreza y del paro y vinieron a Europa, a menudo por mar. Pasó tres años en Italia antes de emigrar a Alemania en julio de 2015.

Casualmente, hasta este miércoles Túnez no reconoció la nacionalidad de Amri. Fue entonces cuando proporcionó un documento de viaje que permite su expulsión.

El hombre se pasó el tiempo desplazándose por Alemania, aparentemente para confundir las pistas. El diario Bild afirma que se fue hace meses de Renania (oeste) para instalarse en Berlín. Fue detenido y después liberado, pese a que ya era sospechoso de haber querido preparar un atentado y de tratar de marcharse a Siria.

El joven hizo una petición de asilo, que fue rechazada en junio. Y, sin embargo, Alemania no llegó a reenviarlo a su país, Túnez, que negaba que fuera ciudadano suyo. Según las autoridades alemanas, casualmente hasta este miércoles Túnez no reconoció la nacionalidad -tunecina- de Amri. Fue entonces cuando proporcionó un documento de viaje que permite su expulsión.

En Alemania ha (re)surgido un doble debate: sobre la necesidad de proteger más los lugares públicos y sobre la política de inmigración de la canciller Angela Merkel. El miércoles por la tarde, dos manifestaciones distintas -una convocada por el partido neonazi NPD y otra, por la formación de extrema derecha populista Alternativa para Alemania (AfD)- reunieron a algo más de 300 personas que reclamaron el "cierre de fronteras" y la dimisión de Merkel.

Los militantes distribuyen pegatinas con el eslogan: Merkel debe irse.

"¡Solidaridad internacional!", claman los antifascistas, bandera en mano en el cielo de Berlín.

La brigada antiterrorista tunecina interrogó a sus padres el miércoles, según el responsable de la seguridad tunecina entrevistado por AFP. Su familia reside en Oueslatia, una aldea del centro del país a 60 kilómetros de Kairuán. Este lugar, cuarta ciudad santa del Islam, constituyó uno de los bastiones de los salafistas tunecinos tras la revolución.

'Siempre estaba sonriente y feliz', cuenta una de las hermanas del sospechoso.

"Cuando vi la foto de mi hermano en los medios, no me podía creer lo que veían mis ojos. Sigo en shock, no me puedo creer que sea él quien cometió ese crimen", declaraba a la agencia AFP Abdelkader Amri, hermano del sospechoso. Pero "si resulta que él es culpable, entonces se merece todas las condenas. Nosotros rechazamos el terrorismo y a los terroristas y no tenemos ninguna relación con ellos", añadió.

"Nunca tuvimos la impresión de que él tuviera nada raro. Contactaba con nosotros a través de Facebook y siempre estaba sonriente y feliz", afirmó por su parte una de sus cuatro hermanas, Najoua.

Túnez es uno de los mayores proveedores de combatientes extranjeros a los movimientos yihadistas. Unos 5500 tunecinos han salido del país para combatir en Siria, Irak o Libia. También fue un ciudadano tunecino quien precipitó un camión contra la multitud en Niza el pasado 14 de julio, provocando 86 muertos. En esa ocasión, el atentado también fue reivindicado por Daesh.

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Este artículo fue publicado originalmente en la edición francesa de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del francés por Irene de Andrés y Marina Velasco

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