INTERNACIONAL
30/01/2018 02:40 CET | Actualizado 30/01/2018 12:40 CET

Dimite el 'número dos' del FBI tras los continuos ataques de Trump

Según varios medios, el magnate presionó para que lo echaran e insultó a su esposa.

El 'número dos' del FBI, Andrew McCabe, ha dimitido este lunes tras recibir múltiples ataques del presidente de EEUU, Donald Trump.

Sobre el papel, McCabe seguirá siendo un empleado del FBI hasta mediados de marzo, pero en la práctica ya ha abandonado su cargo, según ha revelado a Efe una fuente familiarizada con el asunto.

Esta fuente ha explicado que McCabe tenía intención de jubilarse en junio, pero ha decidido tomar dos meses de "vacaciones" hasta que pueda retirarse oficialmente en marzo, cuando cumple con todos los requisitos para recibir los beneficios completos de su jubilación. Hasta entonces, cobrará su sueldo.

En los últimos meses, McCabe ha estado en el centro de las tensiones entre la Casa Blanca y el FBI, agencia cuya credibilidad ha sido cuestionada en numerosas ocasiones por Trump.

McCabe fue la mano derecha del exdirector del FBI James Comey, despedido por sorpresa en mayo de 2017 por el magnate y con quien dirigió la investigación sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones de 2016 y los posibles lazos entre miembros de la campaña de Trump y el Gobierno ruso.

Su exjefe le ha dedicado ahora un tuit cargado de veneno contra Trump:

El agente especial Andrew McCabe ha mantenido el tipo durante ocho meses mientras gente sin altura de miras trataban de despedazar una institución de la que dependemos todos. Ha servido con distinción durante dos décadas. Le deseo lo mejor a Andy. También le deseo fortaleza al resto del FBI. EEUU os necesita.

Los motivos de la salida de McCabe siguen sin aclararse, pero algunos congresistas republicanos ya han expresado su agrado por la noticia al considerar que beneficiará al FBI.

Por ejemplo, el legislador republicano Matt Gaetz considera que la decisión de McCabe es "un paso adelante" para acabar con la "falta de parcialidad" del FBI que, a su juicio, fue lo que motivó que la agencia investigara las interacciones de la campaña de Trump con miembros del Gobierno ruso.

TRUMP, CONTRA LA ESPOSA DE MCCABE

Trump ha usado Twitter en los últimos meses para arremeter contra McCabe por las donaciones que su esposa, Jill McCabe, recibió cuando en 2015 se presentó como demócrata al Senado estatal de Virginia.

Jill McCabe recibió más de 675.000 dólares de dos entidades asociadas con el gobernador de Virginia, el demócrata Terry McAuliffe, quien ha sido descrito como "el mejor amigo" del expresidente Bill Clinton y, por tanto, una persona cercana a Hillary Clinton, rival de Trump en las elecciones de 2016.

Mientras Jill McCabe se presentaba a las elecciones de Virginia, su marido dirigía la investigación abierta a Clinton por el uso que hizo de su correo privado para tratar asuntos oficiales cuando era secretaria de Estado (2009-2013).

En respuesta a ese aparente conflicto de intereses, Trump llegó a acusar a McCabe de recibir dinero de los "títeres" de Clinton, en referencia a los aliados políticos de la familia.

LA CASA BLANCA SE DESMARCA DE LA DIMISIÓN

El Gobierno ha querido distanciarse de la dimisión de McCabe y su portavoz, Sarah Huckabee Sanders, ha asegurado que ni sus funcionarios ni Trump han tenido nada que ver con esa decisión.

"En la Casa Blanca no se ha tomado ninguna acción relativa a esta decisión", ha insistido en rueda de prensa Sanders, quien ha añadido que el presidente no ha ejercido presión sobre el FBI y "no formó parte de este proceso de toma de decisión" que ha desembocado en la salida de McCabe.

Trump, por su parte, ha sido preguntado sobre la dimisión de McCabe por un grupo de periodistas en la Casa Blanca, pero no ha realizado ningún comentario.

Según la cadena Fox, justo después de que estallara la noticia sobre la dimisión de McCabe, el director del FBI, Christopher Wray, y el 'número dos' del Departamento de Justicia, Rod Rosenstein, han llegado a la Casa Blanca para reunirse con el jefe de gabinete, John Kelly.

Ante las supuestas presiones del Gobierno para acabar con McCabe, el actual director del FBI, Wray, había amenazado con dimitir, según publicaron este mes varios medios.

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