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27/03/2018 14:36 CEST | Actualizado 27/03/2018 14:36 CEST

Siete revelaciones explosivas sobre el príncipe Carlos en su nueva biografía

'Rebel Prince', su última biografía no autorizada, describe al príncipe como "consentido y petulante".

El príncipe Carlos, en febrero de 2018.
©GTRESONLINE
El príncipe Carlos, en febrero de 2018.

Una nueva biografía de Carlos, el príncipe de Gales, describe al heredero como un hombre "consentido y petulante", que está rodeado de caos y derrocha malicia.

En Rebel Prince, el autor Tom Bower saca a la luz los problemas y tribulaciones de la larga espera de Carlos al trono; para ello, ha cosechado información a través de entrevistas con 120 fuentes.

"Es un príncipe consentido y petulante. Un hombre que, pese a que quiere hacer las cosas bien, no se da cuenta de que también está haciendo cosas mal, y esto parece no importarle en absoluto", cuenta Bower al HuffPost Reino Unido.

El propio Bower ha sido objeto de polémica por sus libros en los que habla sobre hombres de poder. El antiguo dueño de la revista New Statesman, Geoffrey Robinson, describió a Bower como "un hombre mesiánico, prácticamente desequilibrado".

Pero Bower, que ya ha escrito acerca del ex primer ministro británico Tony Blair y del empresario Richard Branson, asegura que se centra en aquellas personas que "proyectan una imagen para quedar bien". "Quieren ocultar lo que les perjudica, por lo que contratan a relaciones públicas caros para presentar una imagen completamente positiva", señala el autor.

"Mi técnica consiste en ir más allá y sacar a la luz la realidad. Por eso, busco a personas que hayan trabajado, vivido o estado con ellos en algún momento, ya que siempre se encuentran historias distintas", añade.

William Collins
La explosiva biografía del príncipe Carlos escrita por Tom Bower se publicó la semana pasada.

Estas son las siete declaraciones más jugosas que incluye el libro del príncipe rebelde:

1. La afición al lujo de Carlos se contrapone a la austeridad de la reina

Bower señala que Carlos, de 69 años, manda a sus empleados que suban sus propios muebles a casas en las que solo va a pasar una noche. "Y no solo los cajones con la ropa. La camioneta lleva la habitación entera de Carlos y Camila, incluida su cama ortopédica y las sábanas", señala el escritor.

Bower también cuenta que el agente de protección personal de Carlos cumple la tarea de ayudar al príncipe con sus peticiones más concretas, por ejemplo, llevarle un termo de Martini en fiestas y eventos.

Por su parte, la reina, de 91 años, procura gastar lo menos posible y, a menudo, se la ha fotografiado junto a un pequeño calefactor eléctrico.

La extravagancia de Carlos va más allá y se extiende a los viajes. De acuerdo con Bower, Carlos llegó a gastarse 18.916 libras esterlinas (aproximadamente 21.500 euros) para tomarse una pinta en un pub de Cumbria (Inglaterra), y que se gastó más de 20.000 libras (unos 22.770 euros) en un billete de avión.

Por el contrario, la reina suele gastarse poco más de 50 euros para viajar en tren a su residencia en el condado de Norfolk.

2. Carlos culpa a la reina y al príncipe Felipe de haber tenido una infancia horrible

El príncipe tiene una relación distante y algo conflictiva con sus padres, según el libro.

Por lo visto, nunca ha perdonado que la reina y el príncipe Felipe le enviaran a un colegio escocés. La serie de Netflix The Crown muestra lo tortuosa que fue la experiencia de Carlos en el colegio Gordonstoun. Supuestamente, su padre le obligó a llevar un atuendo que causó las burlas de sus compañeros de clase.

3. El rechazo de la reina al matrimonio de Carlos y Camila es evidente... hasta en las fotos de su boda

Carlos sintió una tristeza profunda después de que su madre, la reina de Inglaterra, dijera de forma inesperada en una cena que no asistiría a la boda de Carlos y Camila en el Windsor Town Hall, de acuerdo con el libro. Bower añade que la reina rechazó la propuesta de Carlos de celebrar un banquete en el Castillo de Windsor para 650 invitados.

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El día de la boda, las imágenes muestran a una reina impaciente junto a su hijo y su nueva esposa en las escaleras de la capilla de San Jorge. La reina permaneció allí durante menos de un minuto para las fotografías oficiales, luego se dio media vuelta y regresó al apartamento. Parecía estar más interesada en la carrera de caballos Grand National que se disputaba en ese momento.

4. Tras la muerte de Diana, Carlos pensó que "todos iban a culparle"

Bower escribe que, pocas horas después de la muerte de Diana, la princesa de Gales, en agosto de 1997, Carlos se mostró profundamente angustiado pensando en lo que le iba a pasar.

Según Bower, los presentes en el castillo Balmoral (Escocia) le oyeron lamentarse diciendo: "Todo el mundo me va a culpar, ¿verdad?".

El hecho de que se tardara tanto en emitir una declaración oficial por parte de la realeza puede atribuirse, en parte, a las dudas del príncipe.

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La residencia oficial de Carlos: Clarence House, en Londres.

5. Hay varios sirvientes encargados de un mismo pasillo en su residencia

Una de las declaraciones más extrañas que se hacen en el libro está relacionada con la afición del príncipe al lujo.

Según Bower, en su residencia oficial, Clarence House, no hay uno, sino varios sirvientes para enseñar las habitaciones a los visitantes.

En algunas partes de la casa hay diferentes criados encargados de un determinado número de metros en un mismo pasillo.

6. Carlos tiene favoritismos con sus empleados

Bower explica que muchas de las fuentes citadas para su libro son antiguos empleados de Carlos que se han visto perjudicados en algún momento.

El libro indica que el príncipe tenía un hábito recurrente de despedir a aquellos empleados que no le caían en gracia. Además, el personal subraya el favoritismo de Carlos con algunos, lo que se manifestaba en los regalos que les hacía.

Así, a algunos les regalaba un reloj con su sello oficial y, a otros, alimentos de su marca de comida orgánica Duchy Organics; a algunos les escribía una nota a mano y a otros a ordenador.

7. No está claro quién va a acceder al trono

En Reino Unido existe cierta preocupación ante la perspectiva de que Carlos acceda al trono tras el fallecimiento de su madre.

Muchas personas (entre ellas importantes líderes) sienten gran respeto por Isabel II, pero no ocurre lo mismo con su hijo mayor.

Bower pronostica que al menos uno de los 53 países de la Commonwealth (organización encabezada por la reina) rechazará el posible liderazgo de Carlos. El gobierno de Reino Unido se abstiene de establecer un compromiso respecto a la sucesión de Carlos en su protocolo oficial, señala Bower.

Por su parte, Clarence House se ha negado a hacer comentarios sobre el libro.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Reino Unido y ha sido traducido del inglés por María Ginés Grao.