POLÍTICA
30/05/2018 18:14 CEST | Actualizado 30/05/2018 19:49 CEST

El Roto: "La libertad de expresión no vive un mal momento"

Entrevista con el pintor, dibujante y viñetista: "España es un país en conflicto permanente".

CARLOS PINA
El Roto

Si alguien dentro de veinte años quiere saber lo que pasaba en la España de hoy, debería sumergirse en Contra muros y banderas, el libro en el que Andrés Rábago, El Roto, recopila sus viñetas sobre Cataluña e intenta desenmascarar los viejos fantasmas que se presentan de nuevo "bajo falsos ropajes identitarios y narcisistas".

Sentía la necesidad de contar lo que está ocurriendo a través de sus viñetas. Aunque las posiciones nacionalistas se vistan de "izquierdistas y progresistas", las describe como "reaccionarias" y quería dejar clara su posición en contra de la secesión y los que cavan esas grietas.

Todo ello en una España siempre "en conflicto consigo misma". Dibuja esta vez con sus palabras en esta entrevista lo que pasa con Cataluña, nuestros políticos, la responsabilidad de los ciudadanos e, incluso, la moción de censura contra Mariano Rajoy.

¿Qué España ve hoy?

Un país en conflicto consigo mismo, que no acaba de encontrar su ser, si es que lo tiene. Tiende a engordar los problemas en vez de resolverlos y a utilizarlos como instrumento de confrontación. Es un país en conflicto permanente, pero que tiene que buscar la manera de resolverlos.

¿Por qué hemos llegado a esta situación en Cataluña?

Es una situación que viene siendo creada y de algún modo no sé si solo tolerada o incluso tutelada desde el Estado central, que ha hecho dejación de su posición y abandonado el territorio porque le interesaba al Ejecutivo de turno utilizar a los que allí estaban gobernando y permitir que hiciesen cosas que han ido creciendo con el tiempo y se han convertido en un problema. Ha habido un uso político de una situación creada artificialmente.

La situación la representa en sus viñetas con un socavón, con un hueco. ¿Se puede cerrar esa grieta?

Lo primero que habría que hacer es no ampliarla. Una de las cuestiones está en no seguir cavando cada uno por su lado, sino intentar suturar esa grieta, buscar los elementos comunes y un acomodo y, sobre todo, eliminar aquellos elementos que han ido construyendo esa grieta. Habría que quitar el pico a los que han estado cavando.

CARLOS PINA

¿Se hubiera imaginado que en 2018 estaría publicando un libro de estas características?

No. Ha surgido por una necesidad de dejar constancia de una posición de algo que me parecía de una gran gravedad y que estaba creando un gran enfrentamiento artificial de la sociedad. Quería dejar constancia de mi rechazo a esa situación. Pero no es solamente un libro sobre Cataluña, sino sobre cualquier forma de fragmentación de la sociedad.

En una de las viñetas dice que el provincianismo es tendencia ahora...

En vez de ir hacia formas de integración, que es la dirección correcta, vamos en la dirección contraria, es un movimiento reaccionario. Aunque se presenta como izquierdista o progresista, es en esencia una posición reaccionaria, tanto por el etnicismo y el narcisismo que conlleva como por las consecuencias incluso posibles situaciones violentas en el futuro.

Ahora muchos políticos hacen discursos envolviéndose en las banderas, ¿qué representa para usted una bandera?

En uno de los primeros dibujos dice "Frontera: dícese el lugar donde acaba una locura y empieza otra". Las banderas, a veces, son los elementos distintivos de las distintas locuras. También hay otro en el que dice "los palos están mal vistos, pero sí les pones un trapo se dignifican". En el fondo viene a decir que un palo, que es un instrumento de agresión, le pones una bandera y sigue siendo un instrumento de agresión para el enfrentamiento de unos contra otros, no simplemente de una identidad sino también de una identidad distinta que pueda tener otro. Ese elemento distintivo de los ejércitos ha pasado a la sociedad civil, se sigue manteniendo un cierto lastre de ese pasado.

Era difícil dibujar estas viñetas, pero era obligado dejar constancia

¿Le dolía dibujar?

Era difícil. Yo creo que es un libro que debería haberse dibujado en Cataluña, pero lo he tenido que dibujar desde Madrid, donde vivo. Era un libro que me parecía necesario. Evidentemente, si hubiera publicado en Cataluña, hubiera hecho más viñetas. En cualquier caso, era obligado dejar constancia sobre la posición del tema. No es cómodo tener que enfrentarte a una posición de una parte importante de la población de tu propio país, porque considero que son compatriotas y tienes que enfrentarte a esa parte que quiere separarse y quiere convertirte en un enemigo o extranjero. Eso es una agresión que hemos sufrido los que visitamos Cataluña, tenemos amigos catalanes y nos sentimos allí también en casa.

Si tiene una conversación con algún independentista, ¿cómo argumenta su postura o cómo se consigue atraerlos?

Es muy difícil argumentar cuando las posiciones no son estrictamente racionales, sino emocionales. Frente a eso, no hay argumento racional que lo pueda modificar. Si a estas alturas los que se mantienen en esa posición no la han modificado, son inmodificables. Ha habido textos de gente muy solvente y buenos pensadores que han dado argumentos más que de sobra para descubrir o poner de manifiesto la irracionalidad de esa pretendida secesión. Sin embargo, si se mantienen en ello, pocas cosas se pueden decir. Probablemente sea una conversación improbable, si no imposible.

EL ROTO

¿Se lo ha enseñado a amigos catalanes? ¿Qué opinan?

La mayoría de mis amigos tienen una posición similar a la mía, se sienten catalanes pero saben también que son españoles. Me han agradecido el esfuerzo pero me parece que no es suficiente, todo esto debería haber sido dicho desde Cataluña. Lo que pasa es que creo que en Cataluña los medios de comunicación están sometidos a una instrumentalización por parte del poder político. Lo veo desde aquí, pero ellos sabrán qué hacen.

¿Qué le parece el nuevo presidente de la Generalitat, Quim Torra, y sus afirmaciones sobre el resto de españoles?

Preferiría no tener que opinar sobre algo tan anecdótico. Es alguien que no va a durar.

Dice que están reapareciendo viejos fantasmas de España. ¿Cuáles son? ¿A cuáles tiene miedo?

Me refiero a viejos fantasmas identitarios y narcisistas, fantasmas de fragmentadores, de enfrentamiento. La portada hace referencia a un cuadro de Goya, La riña de gatos. Hay otro cuadro famosísimo, Duelo a garrotazos, en el que dos españoles se están pegando sumergidos en la arena hasta las rodillas. Esa es la situación que pretendo desenmascarar, esa confrontación entre españoles que ya hemos conocido en épocas anteriores, que tenía otros componentes pero puede volver a repetirse porque no son cosas que estén totalmente resueltas. Evitar repetir los errores del pasado es una de las funciones que tienes también cuando dibujas.

¿Vive un mal momento en España la libertad de expresión?

No lo creo. Hay infinitos medios donde expresarse y, por lo que leo, se dice de todo, incluso algunas son barbaridades. Pero se pueden decir. Otra cosa es que cuando publicas en un medio no debas ser cuidadoso con lo que dices. Ese privilegio que tienes a la hora de expresarte también conlleva unas obligaciones, decir las cosas que sean de utilidad y no sólo sean exabruptos o insultos. No creo que deba ser perseguido, pero tampoco alentado.

¿Cómo es su relación con el lector?

A través del dibujo, es el medio de conexión. No tengo Twitter ni Facebook. La viñeta es un punto de encuentro entre el lector y yo.

¿Qué le inspira hoy en día?

En el territorio de la viñeta, busco aquellos elementos que sean más universales y más conflictivos, que tengan mayor relevancia para la convivencia. Es importante que aquello que dibujo pueda tener la mayor amplitud posible y abarque el máximo de lecturas posibles, pero también que parta de algo real que está ocurriendo. En ese aspecto, el trabajo de la viñeta satírica es periodístico. Me baso en las noticias y en las fotografías.

La responsabilidad de los ciudadanos es esencial

¿Y qué motivos de esperanza hay en España? ¿Qué rayos de luz ve?

Los que nosotros mismos provoquemos. Cada ciudadano es responsable de su entorno y, además, es ejemplo para su entorno. Por lo tanto, la responsabilidad personal es esencial. No podemos delegar nuestra responsabilidad en los políticos o en otras instituciones. Si nos comportamos de manera honesta, transparente y responsable, nuestro entorno será más honesto, responsable y transparente.

CARLOS PINA

En este mundo de envolverse en banderas, vemos a la izquierda más perdida en este tema territorial. ¿Qué le pasa?

Arrastra un déficit, una posición que todavía no ha superado, de un antifranquismo en el que la bandera había sido utilizada por la Dictadura para convertirla en un instrumento de dominio. Todavía la izquierda no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos y tiene inercias del pasado que debe dejar de lado. No debe dejar elementos identitarios de una colectividad en manos solamente de un sector. Otra cosa es si dijéramos que la bandera no tiene ninguna importancia, cosa que también me parecería que estaría muy bien porque es perfectamente prescindible en una sociedad más sana. Pero si la utiliza una parte, no debe dejarse arrebatar esa identidad común.

Tenemos una clase política muy mediocre

¿Qué muros deberían caer ya?

Más que caer, sería no construir más muros. El problema es que estamos construyendo más muros. Mi propuesta es construir puentes y no construir muros. Los que están se irán cayendo cuando perdamos los miedos que hacen que se construyan.

¿Qué opinión le merece nuestro Gobierno y Mariano Rajoy?

Me da fatiga. Elevemos el listón.

La política se ha convertido en un gran espectáculo en la televisión.

Desde la primera guerra del Golfo no veo la televisión. Mi información es básicamente a través de la prensa, de las revistas y un poco de la radio. La televisión en casa es una especie de tabú.

EL ROTO

¿La clase política que tenemos es la que nos merecemos? ¿Es el reflejo de nuestra sociedad? ¿O no está al nivel de los ciudadanos?

No está al nivel de los ciudadanos. Sin embargo, también tenemos que reconocer que es lo que los ciudadanos han elegido. Hay una contradicción que tendríamos que averiguar, cuál es la disfunción en el sistema para que elijamos a aquellos que detestamos. A lo mejor es achacable al funcionamiento de los partidos o su manera de selección, que no es atribuible a la sociedad en su conjunto. Es un tema sobre el que deben reflexionar los partidos: si en las cúspides hay gobernantes o elementos tan mediocres, eso significa que la forma de selección es ineficaz. Eso no sería tolerable en una empresa que pretende ser eficiente.

Rajoy es un cadáver político

Y, además de Cataluña, ¿qué problemas detecta que tengamos como sociedad?

Los que hemos venido teniendo desde hace mucho tiempo. No están resueltos los problemas económicos, la posición de nuestro país en Europa, prácticamente ninguno de envergadura. Tenemos unos gobiernos desde hace mucho tiempo que simplemente van resolviendo el día a día pero no tienen una visión de futuro, ni siquiera de país y no saben el mundo al que nos estamos acercando. Es una miopía política grave. Tenemos una clase política muy mediocre.

Hablando de ciudadanía, mucha gente se levantó durante el 15-M. ¿Hemos rebajado el nivel de protesta? ¿Nos hemos vuelto a adormecer?

Es que la protesta es incómoda. Lo normal es que la sociedad no tenga que echarse a la calle de forma continua. Se echó muy bien a la calle en un momento determinado y hubo algunas formaciones que se crearon en ese momento, que son todavía jóvenes y hay que darles tiempo. Quizá tengan también un problema de liderazgos que tengan que resolver, pero hay que darles tiempo para que se formen y tengan la experiencia suficiente para llevar a cabo políticas distintas. No podemos tampoco echar a un lado a los que acaban de salir porque no sean como a nosotros nos gustarían. Hay que esperar, tener paciencia y ver si resuelven los problemas o plantean nuevos problemas.

CARLOS PINA

Justo ahora las encuestas soplan a favor del partido que más se ha envuelto en la bandera de España en Cataluña. ¿Cómo ve esta reacción?

No soy partidario de hacer lecturas a través de las encuestas, sino a partir de los resultados de las elecciones. No creo demasiado en las encuestas, es una de las formas que tiene el sistema de manipulación de la opinión. Creo en lo que el sentido te dice y no van a crecer tanto los que creen que van a crecer muchísimo, no van a caer tanto los que creen que van a caer tanto. Veremos a ver. La ciudadanía tiene de nuevo o tendrá, espero, pronto la posibilidad de volver a decidir. No son muy atractivas las personas que encabezan las distintas opciones, pero es lo que hay.

Las elecciones anticipadas son la única salida que veo

¿Iremos a elecciones anticipadas?

Espero que las haya, es la única salida que veo. Lo demás no lo veo factible: ni la continuación de un Gobierno totalmente muerto, Rajoy es un cadáver político obviamente, y tampoco creo que pueda mantenerse la ayuda de un partido que pretende gobernar manteniendo un cadáver en el poder.

¿Qué le pareció la sentencia demoledora de Gürtel? ¿España es un país corrupto? ¿O con una élite corrupta?

Parece que hay bastante corrupción. Me pareció muy útil. Hay veces que hablan de la judicialización de la política... Oiga, pero es que una de las pocas instituciones que nos está funcionando son los jueces. Evidentemente hay un cierto intento de manipulación de la Justicia, pero creo que los jueces están siendo bastante más serios que las otras instituciones que tenemos.

¿Siempre certero El Roto?

Es una pregunta que no se me debe hacer a mí, sino a los lectores. Intengo decir lo que pienso con libertad, con una cierta belleza formal y con una cierta elegancia literaria. Esa es mi intención, sobre el resultado deciden los lectores.