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18/07/2018 11:26 CEST | Actualizado 18/07/2018 12:05 CEST

Rozalén: "Quien se manifiesta en el Valle de los Caídos tiene poca información o poca dignidad"

La artista, que encontró hace poco los restos de su tío abuelo en una fosa común, se abre "en canal" en su último disco.

CARLOS PINA
La cantante Rozalén, este 17 de julio en una terraza de Madrid.

Rozalén apenas tiene tiempo para coger aire entre entrevistas y para acordarse de dónde ha dejado su bolso, pero de sonreír no se olvida. Acaba de responder ("por primera vez", dice) a preguntas "del corazón", y aunque sea "intensa" y pasional, se siente más cómoda hablando de su música y de todo lo que con ella reivindica: feminismo, memoria histórica, abuelos, raíces.

La cantante, que está de gira por su tercer disco, Cuando el río suena..., va a pasarse el verano "dando saltos entre Latinoamérica y Europa", pero antes de eso tiene una cita que le impone más que cantar ante el WiZink Center de Madrid a rebosar. Este fin de semana actúa en su pueblo, Letur (Albacete), en un festival —Leturalma— que ella misma creó en 2016 para combatir la despoblación rural. A pocos días del evento, la cantante se confiesa "atacá de los nervios".

Allí estarán la "crack" de su abuela y todos los recuerdos que se agolpan en este disco en el que se abre como nunca. Está la historia de su tío Justo, que murió en la guerra y se convirtió en uno de los muchos desaparecidos de fosas y cunetas hasta que Rozalén buscó, y lo encontró en una fosa común de Arganda del Rey (Madrid) 80 años después de su muerte. Está la historia del amor prohibido entre sus padres (su padre fue cura durante diez años). O la de Miguel, el "joven vasco contrario al régimen franquista" al que su abuela acogió cuando todos los demás lo rechazaron. De algún sitio tenía que mamar ese espíritu de lucha y activismo.

Hoy eres imagen de una campaña por y para mujeres (el proyecto #YoSoyAsí y la plataforma Eres Impulso, de Font Vella) y hace unos días cerrabas las celebraciones del Orgullo. ¿Cómo te sientes al abanderar dos movimientos tan importantes como el del feminismo y el LGTBI?

Lo único que puedo decir es ¡gracias!, porque hay cosas que se hacen y suceden porque sí. No pensé en ningún momento que mis canciones interesarían a ciertos grupos, pero cuando sale de dentro, funciona. Con el colectivo LGTBI el enganche fue Comiéndote a besos, la canción que hice para el VIH, que por desgracia lo sufre un porcentaje importante de ese colectivo. Y el feminismo es que me sale: son cosas que siento como mujer, con las que muchas mujeres se sienten identificadas. También es verdad que vengo de estudiar Psicología, fui alumna interna de Psicología del Género, así que a lo largo de mi vida he estudiado mucho a la mujer y también he aprendido, por desgracia, ciertas cosas que ahora me apetece contar. Lo que hago lo siento y es de verdad; en mis canciones hay mucha honestidad y supongo que por eso la gente las recibe así.

CARLOS PINA
Rozalén.

¿Cuál crees que ha sido el punto de inflexión en tu carrera? Hace poco tocabas en salas pequeñas y te reconocían sobre todo por la traducción simultánea en lengua de signos de tus conciertos y ahora actúas en todos los festivales, llenas el Palacio de los Deportes de Madrid y te llaman hasta para Operación Triunfo.

Qué fuerte lo de Operación Triunfo. No sé qué ha pasado, pero sí sé que no hemos dejado de trabajar y trabajar. Es verdad que con este disco ha pasado algo que... ¡boom! Nunca me había abierto tanto en canal y, al contrario de lo que ha pasado, pensé que hablar de estos temas me iba a cerrar puertas. En este disco la protagonista es mi abuela, te hablo de feminismo, de memoria histórica, de acogida, de celibato, la historia de amor de mis padres... Son todos los temas tabú que molestan, pero están contados desde la historia personal, de lo que se ha vivido en mi casa, de lo que he vivido yo. Y siempre con mucho respeto, quizá por eso a la gente le ha llegado. Pero tampoco entendía que nos llamaran de Operación Triunfo y nos dejaran cantar La puerta violeta en prime time. Lo único que puedo hacer es subirme a la ola y aprovecharme de esto para decir lo que digo desde siempre. El discurso no lo he cambiado.

No entendía que nos llamaran de Operación Triunfo y nos dejaran cantar 'La puerta violeta' en prime time.

De tu paso por la Academia, ¿qué guardas? ¿Con qué te quedas de Amaia, para la que compusiste Al cantar y con quien creaste una conexión muy especial?

Con ella sigo teniendo contacto. Fui a tocar a Pamplona y se vino a cantar. Pero no sólo con ella, con todos. Hay mucha gente que está, que estamos, cuidándolos un poco. A Amaia de vez en cuando le pregunto cómo le va; su familia también me trató superbién y también ha habido ahí una conexión. Pero todos me parecen muy talentosos: Ana War, Aitana, Miriam, los niños... Creo que van a dar mucho que hablar. Están currando mucho y acaban de salir. Ojalá no baje la llama.

¿Se puede hacer música reivindicativa y canciones protesta que sean exitazos?

Se ve que sí. Por ejemplo, en Girasoles todas las frases son un poco reivindicativas y mira todo lo que ha pasado con la canción. Además tiene un estribillo reguetón, que luego siempre nos quejamos de eso, pero el reguetón es un ritmo primario que existe desde hace mucho tiempo. El problema a veces son las letras, así que vamos a hacerlo nuestro y a poner las que consideremos.

¿Y qué opinas de la censura de ciertas letras por ser sexistas u ofensivas?

Antes pensaba de una manera y ahora de otra. Porque no quiero que a nadie le callen la boca. No me gusta la censura, no me gusta la represión ni el castigo. Cada uno tiene que ser libre para decir lo que quiera. Si no me gusta que censuren a Soziedad Alkoholika, tampoco puedo defender que censuren a Maluma. Si mis hijos quieren ir a un concierto de Maluma, deberíamos dejarles que escuchen lo que ellos quieran, pero quizá trabajando la letra. Decirle a tu hija: "A ver, esto que estás escuchando, ¿qué dice?". Pero callar bocas, nunca. Ahora pienso así.

Si no me gusta que censuren a Soziedad Alkoholika, tampoco puedo defender que censuren a Maluma.

Hablabas antes de tu abuela, a la que dedicas gran parte del disco, y tu abuela siempre va asociada a tu pueblo, del que también estás muy orgullosa.

Sí. Los pueblos, en general, hay que reivindicarlos. Yo tuve la suerte de criarme en un entorno rural y algunos de los valores que se adquieren ahí no se pueden adquirir en la ciudad; sobre todo el contacto con la naturaleza, los animales, la vida en el campo, el trabajar la tierra, que es a lo que se dedicaba mi familia... Me da mucha pena que cada vez haya menos gente en mi pueblo, o que haya menos ayudas. No hay centros de salud, no hay cómo llegar al pueblo. Creo que eso es una torpeza, y encima las ciudades no dejan de masificarse. La tierra es muy extensa; no sé por qué no nos dividimos mejor.

De hecho has creado un festival en Letur.

¡Sí! Es este fin de semana y estoy atacá de los nervios (risas). Es un capricho, una apuesta. Llevamos ya tres años y tenemos que mejorar cosas. No hay alojamiento, es muy difícil llegar allí... Pero la gente lo está recibiendo con un montón de cariño. Hacer el festival supone que muchos meses antes y muchos meses después toda la gente del pueblo esté de los nervios, interesada, haciendo, moviendo... Y creo que les hace mucha ilusión.

¿Te pone igual de nerviosa actuar en tu pueblo que en Madrid?

¡En mi pueblo mucho más! Hasta ahora no lo había pensado, pero el otro día caí en que todas las canciones sobre mi familia suceden en Letur, y allí nunca las he cantado. Así que cuando las cante, me va a dar un jari. Va a ser muy emocionante, eso seguro.

Siendo hija de un exsacerdote y nieta de una mujer que acogió a un supuesto etarra (que luego no era)... ¿se puede decir que te viene de familia lo de la lucha y el activismo?

Bueno, más que etarra era un joven vasco contrario al régimen franquista. Está clarísimo que mi familia siempre ha mirado por lo social. Mi padre en realidad no es "exsacerdote", porque no se pueden quitar. Se dice que es sacerdote secularizado, yo tampoco lo sabía. El caso es que mi padre, que fue diez años cura, hizo muchísimo por el pueblo, encima en esa época... Él era quien llevaba todo el tema cultural, de deportes, organizaba las vendimias, se llevaba a la gente a trabajar a Francia. Siempre, siempre le han importado las personas que tenía al lado. Mi madre igual, mi abuela es una crack, que ya le gustaría a mucha gente que va de izquierdas, y mi hermano también es espectacular... Supongo que todo eso se mama en casa.

CARLOS PINA

En este último disco también hablas mucho de memoria histórica, porque precisamente esa historia te toca de cerca. ¿Crees que se habla lo suficiente de este tema?

Ahora se está hablando bastante con lo del Valle de los Caídos y demás. Me gusta que se hable, pero me pone muy triste ver las imágenes del domingo en el Valle, de gente con banderas fascistas y haciendo el saludo. No lo comprendo. No lo comprendo. Si alguien sabe mi historia, la de mi abuela y su hermano, no me creo que pueda decir que no se alegra porque hayamos encontrado a nuestro desaparecido. Mi abuela va a ser la única de su familia que podrá morir en paz, después de 80 años sin saber dónde estaba enterrado mi tío abuelo Justo. La gente que hace eso, o tiene poca información o tiene muy poca dignidad. Luego sí que lloran cuando ven a un niño desaparecido en la tele, y cuando dicen que no hay que remover la herida, me parece que saben muy poco de las fases del duelo y de lo que significa de verdad tener un lugar donde llevar una flor a tu desaparecido.

Me pone muy triste ver las imágenes del domingo en el Valle de los Caídos, de gente con banderas fascistas y haciendo el saludo.

Justo estos días se habla mucho de la exhumación de los restos de Franco.

(Con gestos) ¡Que lo hagan, por favor! Es que me parece tan lógico, te lo juro. No puedo callarme en este tema. Que haya un dictador con un lugar así donde va la gente... No lo entiendo, no lo entiendo. Creo que ese no es lugar para él.

Leí en una entrevista que la condición que pusiste cuando quisieron ficharte de Sony era "que nadie intentara cambiarme, ni en lo físico ni en mi música". ¿Se atrevieron a intentarlo?

No fue una condición como tal. Antes de fichar, yo llenaba la Sala Galileo de Madrid y, para mí, ya era un exitazo. Había algo que funcionaba un poco, porque llevaba muchos años cantando. Y si algo funciona, ¿por qué lo vas a querer cambiar? Ellos tampoco lo han intentado. Lo que ha cambiado es que ahora delego trabajo, porque antes lo llevaba yo todo. Pero me siento muy libre en lo que hago. Cuando llevé los temas de este disco a la discográfica, pensé que me dirían: "¡¿Dónde vas?!". Y no, me dijeron: "Tienes que ser tú la que haga esto, no lo va a hacer otra persona". Me siento apoyada.

¿Y qué tienen tus canciones para que reúnan a tres generaciones en tus conciertos?

Eso es un regalazo. Vienen señores de 80 y niños de dos y tres años. Yo flipo. Es lo mejor que le puede pasar a alguien que se dedique a esto: tener un público familiar y de todos los palos, porque hay de todo. Sobre todo es gente muy sensible y muy bonica la que viene a verme.

Después de los discos Con derecho a..., Quién me ha visto... y Cuando el río suena..., ¿cuál es el próximo refrán que tienes en mente?

No sé si voy a seguir con los refranes, porque voy a sacar un libro a finales de año que se llama Cerrando puntos suspensivos. Ya estoy componiendo cosas, porque es mi vía de escape y no puedo parar de escribir. Pero no sé. La gira es larga y hasta el año que viene seguirá (en noviembre haremos un año). Seguiremos girando, dando saltos entre Latinoamérica y Europa, y ahora estoy componiendo pa' otros, pa' mí... son muchas cosas. De momento vamos a seguir fluyendo.