INTERNACIONAL
28/09/2018 08:51 CEST | Actualizado 28/09/2018 09:00 CEST

El 'cara a cara' de Brett Kavanaugh y su presunta víctima: las 5 claves de una jornada histórica

Ahora está en manos del Comité del Senado de los EEUU el futuro del juez nominado por Trump.

Este jueves ha sido un día duro para Estados Unidos. Se mire como se mire, las cerca de nueve horas que se han vivido este 27 de septiembre en ante el Comité Judicial del Senado que investiga las acusaciones de presuntos abusos contra Brett Kavanaugh, pasarán a la historia. Acusado y su familia, así como sus afines, han tenido que escuchar el desgarrador testimonio de la presunta víctima. Todos se han derrumbado.

Ha habido mucho espectáculo, mucha tensión, muchas emociones. Ya saben, es política, es Estados Unidos... Y está en juego la balanza del Tribunal Supremo: el presidente Donald Trump nominó a Kavanaugh para inclinarla del lado conservador republicano. Sabe que tiene que hacerlo antes de noviembre, cuando se celebren las elecciones de medio mandato. De ahí que los demócratas acusen a los republicanos de querer confirmar a Kavanaugh a toda costa por si pierden las mayorías en noviembre. Y de ahí que los republicanos acusen a los demócratas de querer retrasar el proceso todo lo posible por si las ganan y se hacen con la oportunidad de nominar a un candidato que incline la balanza de su lado.

Intereses de un lado, intereses del otro, lo de este jueves no era un juicio, pero a ratos lo pareció. Y de una intensidad infinita. "Esto no es un juicio a la doctora Ford, es una entrevista de trabajo para el juez Kavanaugh. ¿Es Brett Kavanaugh a quien queremos para el tribunal más prestigioso del país? ¿Es él lo mejor que podemos tener?", preguntó la senadora demócrata Dianne Feinstein al comité. Y entonces empezó la sesión...

1. El desgarrador testimonio de Christine Blasey Ford

Sólo habló la profesora universitaria Christine Blasey Ford, la primera mujer que acusó a Kavanaugh, pero en el tenso ambiente resonaban los testimonios de las otras dos mujeres que acusan de presuntos abusos al nominado por Trump.

Tensa, contundente, tratando de mantener la compostura y a ratos con lágrimas, Ford explicó los hechos, que le marcaron, "de por vida".

- ¿Cuál es su grado de certeza sobre la identidad de su atacante? "100%".

- ¿Qué es lo más duro que recuerda sobre el incidente en cuestión? Están "indeleblemente en el hipocampo la risa, las risas ruidosas de ellos dos, divirtiéndose a mi costa. (...) Estaba debajo de uno de ellos mientras ambos se reían".

- "Estoy aterrada. Estoy aquí porque creo que es mi deber cívico decirles lo que me sucedió mientras Brett Kavanaugh y yo estábamos en la secundaria".

- Cuéntenos su versión de la fiesta en 1982, cuando ocurrieron los hechos. "Me empujaron desde atrás a un dormitorio frente al baño. No pude ver quién me empujó. Brett y Mark entraron al dormitorio y cerraron la puerta detrás de ellos. Había música sonando en el dormitorio (...) Me empujaron sobre la cama y Brett se puso encima de mí. Comenzó a pasar sus manos por mi cuerpo y frotarse contra mí. (...) Brett me manoseó e intentó quitarme la ropa".

- "Creí que me iba a violar (...) Para mí era difícil respirar y pensé que Brett podía matarme accidentalmente".

- "El ataque de Brett cambió drásticamente mi vida durante mucho tiempo".

- ¿Qué ha sentido al contar estos hechos? "Mis mayores temores se han concretado y la realidad ha sido mucho peor de lo que esperaba".

2. El duro interrogatorio de Rachel Mitchell

Los republicanos eligieron a una fiscal de crímenes sexuales, Rachel Mitchell, para interrogar a Ford. Se suponía que tenía que hacer una labor de reconstrucción de los hechos y cuestionar el testimonio deFord. Y vaya si lo hizo. De hecho, de la mano de su interrogatorio, la sensación de estar en un juicio fue más real que nunca. Mitchell fue dura, muy dura, con preguntas complicadas -incluso sobre quién condujo la noche que fue a la fiesta- y preguntando por qué cree que el resto de asistentes a esa fiesta no recuerda el episodio.

Por cuestionar, hasta cuestionó el miedo a volar de Ford preguntándole entonces cómo había sido capaz de llegar hasta Washington.

También se sirvió de la línea de defensa republicana en el caso: establecer vínculos entre la profesora y los demócratas. En este sentido, se sirvió de lo que se llama "seguir la pista del dinero". De ahí que en varias ocasiones Mitchell haya preguntado a Ford quién ha pagado por sus abogados. Su objetivo: encontrar algún pago o fuente que demuestre un interés por acabar con la nominación de Kavanaugh.

3. La ira y las lágrimas de Kavanaugh

AFP
Kavanaugh durante su comparecencia.

El juez sabía que su familia estaba ahí, que sus colegas estaban ahí y que el presidente de EEUU (y el mundo) estaban viendo la sesión. Era su oportunidad para defenderse, para "recuperar" la dignidad y para que Trump no le retirara su apoyo. Y durante una hora ofreció su versión de los hechos. "Mi familia y mi reputación han sido destruidas para siempre": su indignación resonó en la Cámara del Senado estadounidense, donde reiteró una y otra vez su inocencia.

Si bien se había mostrado a sí mismo como un diplomático, repitiendo las mismas respuestas a los senadores demócratas que intentaron llevarlo a su límite durante su primera audiencia de confirmación a principios de septiembre, esta vez no ocultó sus emociones, que fluctuaron entre la irritación y el dolor.

"No seré intimidado", sentenció. "Nunca he cometido agresión sexual". "Señor, señor, déjeme terminar", dijo el juez conservador interrumpiendo a los senadores demócratas durante sus preguntas, impaciente, a veces golpeando la mesa, visiblemente nervioso. Pero su voz también se quebró varias veces en momentos difíciles, cuando habló de sus hijas, su padre o amigos, hasta el punto de interrumpir su discurso. Sus ojos se llegaron a llenar de lágrimas.

Kavanaugh revivió además, de alguna manera, su pasado profesional. Fue él quien redactó las preguntas del juicio político contra el expresidente Bill Clinton en el caso Lewinsky. Con su declaración también trajo de vuelta un duro episodio de la historia de EEUU: cuando en 1991 el Senado confirmó como nuevo miembro del Supremo al juez Thomas Clarence, acusado por Anita Hill de haberla acosado sexualmente de forma continuada en los 80. Como este jueves, los senadores de aquel Comité escucharon ambas versiones y la Cámara aprobó a Clarence, actualmente miembro del Supremo.

4. La familia de Kavanaugh

Si esta semana el juez Kavanaugh quiso ofrecer una entrevista acompañado de su mujer, este jueves se ha presentado en la audiencia respaldado por toda su familia. Entró de su mano y ella, como los padres de Kavanaugh, escucharon, conteniendo las lágrimas y la emoción, su testimonio.

EFE
Ashley Estes Kavanaugh escucha a su esposo, Brett Kavanaugh
EFE
Martha Kavanaugh escucha el testimonio de su hijo.
AFP
Laura Cox Kaplan (izq), íntima amiga de la familia, escucha a Kavanaugh.

5. La decisión de Trump

El presidente de EEUU, llevado al límite por la presión contra Kavanaugh, había abierto la puerta a retirarle su apoyo. "Dependerá de lo que escuche", había advertido por la mañana. "A mí se me puede convencer de cualquier cosa", ironizó. Trump escuchó, vio, observó... Y tomó una decisión.

"El juez Kavanaugh le mostró a Estados Unidos exactamente por qué yo lo nominé. Su testimonio fue potente, honesto y cautivador", sentenció Trump en Twitter, dando carpetazo a las expectativas que generó de que cabía la posibilidad de que retirara a su candidato. "El Senado debe votar", añadió.

Plus: 6. ¿Y ahora qué?

Pues ahora, como ha dicho Trump, el Senado tiene que votar. Era la palabra de Ford contra la de Kavanaugh y es el turno de que sean los senadores los que decidan.

El líder de la mayoría de la cámara alta, Mitch McConnell, anunció que la Comisión Judicial, que tiene 11 republicanos y 10 demócratas, votará su recomendación el viernes, antes de que la nominación pase al pleno del Senado, donde los republicanos tienen una leve mayoría de 50-49.

"Vamos a votar por la mañana y seguiremos adelante", comunicó McConnell a periodistas.

Toca esperar. Pero, recuerden, esto es Estados Unidos: cualquier cosa puede pasar.