POLÍTICA
02/10/2018 00:20 CEST | Actualizado 11/12/2018 17:40 CET

El aniversario del 1 de octubre finaliza con fuertes disturbios ante el Parlament

Los manifestantes rompen el cordón policial y sitian la cámara catalana tras la manifestación convocada por la ANC, donde Torra y Torrent fueron abucheados.

El idilio entre la calle, los Mossos y los políticos independentistas ha llegado a su fin, precisamente cuando se cumple un año de la votación del 1 de octubre de 2017. Las diversas manifestaciones para conmemorar el primer aniversario del 1-O han finalizado este lunes con graves disturbios en el Parlament, donde miles de manifestantes han sorteado el cordón policial, han obligado a los Mossos d'Esquadra a encerrarse dentro y han sitiado la cámara catalana hasta que la policía ha cargado duramente para disolver la concentración.

Nunca se había visto nada parecido en los aledaños de la cámara catalana. Al acabar el acto de la ANC, miles de personas han decidido quedarse mientras llamaban a "ocupar el Parlament". La mayoría eran jóvenes estudiantes que ya habían participado en las movilizaciones de la mañana. "ERC y PdCAT, la paciencia se ha acabado", gritaban los concentrados, que también emplazaban a los políticos a "desobedecer o dimitir".

Sobre las 21.50 horas del pasado lunes, los manifestantes han roto el cordón policial y han ido sitiando a los agentes antidisturbios de los Mossos contra la fachada del Parlament. Los agentes de la policía catalana no cargaban contra una turba cada vez más encendida que les iba ganando espacio hasta los soportales del edificio. Finalmente, han optado por encerrarse dentro de la cámara, cerrar las puertas, y dejar a los manifestantes campando a sus anchas ante la entrada. Algunos encapuchados han aprovechado para encaramarse a la puerta. Los periodistas no daban crédito de lo que estaba ocurriendo.

Media hora más tarde, sobre las 22.15 horas, han llegado más agentes antidisturbios que han disparado salvas y han cargado duramente contra los concentrados, consiguiendo disolver la manifestación. A continuación se han sucedido diversas persecuciones por el parque de la Ciutadella –que rodea la cámara catalana– y por las calles del centro de Barcelona. Minutos antes de esa carga, los Mossos también han disuelto a los manifestantes que estaban ante la comisaría de la Policía Nacional, en la Via Laietana. El expresident de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha asegurado desde Bélgica que los manifestantes que han causado los disturbios eran "infiltrados".

El president de la Generalitat, Quim Torra, ha iniciado la jornada jaleando durante la mañana la actividad de los "amigos" de los Comités de Defensa de la República (CDR). "Apretad, hacéis bien en apretar", ha afirmado durante su discurso. Los CDR, sin embargo, han puesto a los políticos en el punto de mira de sus reivindicaciones y durante toda la jornada han pedido la dimisión del president así como del conseller de Interior, Miquel Buch, por las cargas policiales del pasado sábado.

Tanto Torra como Roger Torrent, presidente del Parlament, han sido abucheados durante el acto organizado por la ANC y han tenido que escuchar los reproches de muchos de los que han tomado la palabra, gente anónima que permitió la votación del pasado 1 de octubre. "Los discursos sobre la República nos sirven de poco si están vacíos de contenido", le ha espetado una de las mujeres a Torra, visiblemente incómodo. "Abandonad la sumisión al Estado español o dimitid". La gente aplaudía y gritaba mientras Torrent y Torra aguantaban el chaparrón.

El acto ante el Parlament ha venido precedido de una gran manifestación, convocada por la ANC, que ha congregado a 180.000 personas, según la Guardia Urbana, y que se ha desarrollado en un ambiente festivo por las calles del centro de Barcelona.

Una jornada de movilizaciones

La jornada de aniversario del 1 de octubre ha sido ampliamente reivindicada por todo Cataluña, donde ha habido actos políticos, civiles y manifestaciones de distinto tipo. El día ha empezado muy temprano, con los CDR cortando la vía del AVE en Girona a las 6.30 h así como diversas carreteras y vías de comunicación en el territorio y en el centro de Barcelona. El mismo grupo que ha cortado el AVE ha entrado por la fuerza sobre las 9.30 h en la Delegación de la Generalitat en Girona y ha sustituido la bandera española por una estelada.

El Govern, por su parte, se ha desplazado hasta Sant Julià de Ramis (Girona), lugar en el que en principio tenía que votar Carles Puigdemont el pasado 1-0 y donde hubo cargas de la Guardia Civil contra los votantes. Ahí se ha celebrado la reunión semanal del Govern y el president de la Generalitat, Quim Torra, ha pronunciado su discurso en el que empujaba a los CDR a seguir con sus acciones.

El apoyo de Torra a estos grupos ha suscitado reacciones airadas por parte de los partidos de la oposición en el Congreso, unas reacciones que han llegado antes de que ocurrieran los hechos de la noche ante el Parlament. El líder del PP, Pablo Casado, ha pedido ilegalizar al PDeCAT, ERC y la CUP "si alientan o justifican la violencia" mientras que el de Ciudadanos, Albert Rivera, ha asegurado que Cataluña es un "territorio sin ley" y ha pedido un pleno extraordinario en la Cámara Baja.

Barcelona ha sido escenario de diversas manifestaciones durante todo el día que han afectado al tráfico en diversas vías. Durante la mañana, unos 13.000 estudiantes, según la Guardia Urbana (50.000 según la organización), se han manifestado por el centro de la ciudad para pedir la implementación del resultado del 1-O bajo el lema "Ni olvido ni perdón: construyamos la República".

También se han manifestado durante la mañana en Barcelona los CDR, que se han citado arriba de Paseo de Gracia y han reunido a unas dos mil personas que han cortado varias vías de la capital catalana. Sobre las 13 horas, algunos de ellos se han encadenado a las puertas de la Bolsa de Barcelona. Cientos de activistas han bloqueado la puerta durante horas sin dejar salir a sus trabajadores, que finalmente han podido abandonar el lugar con la ayuda de los Mossos d'Esquadra.

Las reacciones de los manifestantes de este lunes evidencian que a una parte del independentismo se le ha acabado la paciencia. Hay un sector que ya no compra el discurso de Torra, basado hasta la fecha en grandes declaraciones y en el manido "hacer república", sin hacer nada para llevarla a cabo. Tras un año reivindicando el poder de la calle, al president Torra se le ha girado en contra cuando se cumple el primer aniversario del 1 de octubre.

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