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16/02/2013 10:09 CET | Actualizado 17/04/2013 11:12 CEST

La renuncia del papa en las recomendaciones lingüísticas de la semana

La renuncia de Benedicto XVI ha sido la noticia de la semana, pero también la causa de una interesante discusión terminológica en torno al verbo que define este hecho: ¿renunciar, abdicar o dimitir?

Una cuestión curiosa, pues renunciar, dimitir y abdicar son tres verbos que compiten en el mismo campo semántico y por ello no es extraño que compartan algunos de sus significados más generales, pero ¿cuál es el más adecuado para este caso concreto?

En la Fundación del Español Urgente comprendimos que había que ofrecer una solución a los medios de comunicación y lo primero que hicimos fue acudir a la propia declaratio que publicó el Vaticano en su página web oficial.

En ella vimos que, tanto en latín, como en las traducciones a otros idiomas, usan siempre el verbo renunciar, no dimitir. La frase exacta es «declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma» [declaro que renuncio ao ministério de Bispo de Roma (portugués); je déclare renoncer au ministère d'Évêque de Rome (francés); I declare that I renounce the ministry of Bishop of Rome (inglés); dichiaro di rinunciare al ministero di Vescovo di Roma (itaiano); commisso renuntiare (latín)].

Lo siguiente fue dirigirnos a la Conferencia Episcopal, por si nos podían ampliar información. La respuesta que obtuvimos fue tajante: el papa renuncia, ni dimite ni abdica, según figura en el Código de Derecho Canónico.

Según estas fuentes parece claro, pero ¿por qué no abdica ni dimite? ¿Es incorrecto usar estos términos?

El Diccionario académico define abdicar como "Dicho de un rey o de un príncipe: Ceder su soberanía o renunciar a ella". No es, por tanto, aplicable al caso que nos ocupa. Ciertamente el papa también es el jefe del Estado vaticano, pero a lo que renuncia es al ministerio de obispo de Roma.

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Ilustración: @MoxParadox.

Más difícil resulta establecer la diferencia entre renunciar y dimitir, pues si acudimos de nuevo al diccionario observamos que la primera acepción de dimitir es "Renunciar, hacer dejación de algo, como un empleo, una comisión, etc".

De acuerdo con esto, lo que parece claro es que la elección entre renunciar y dimitir no es una cuestión de corrección o incorrección, sino de precisión o propiedad terminológica.

El verbo dimitir suele estar ligado al ámbito civil y por eso su uso puede resultar chocante en casos como el de la monarquía o la dignidad pontificia.

Así, no nos resulta extraño hablar de la dimisión de un juez, de un alcalde o de un ministro, pero raramente diríamos que un monarca o una reina han dimitido.

Estas cuestiones semánticas son habituales en el idioma y surgen con muchos términos que en ámbitos generales pueden ser sinónimos pero que en contextos especializados sacan a relucir los matices que los diferencian.

Es el caso de presunto y supuesto, dos palabras sinónimas en el lenguaje general. De hecho, la definición que da la Academia de presunto es, precisamente, "supuesto". Sin embargo, en un contexto específico, como es el judicial, estas palabras no pueden utilizarse indistintamente.

Presunto designa a quien se considera posible autor de un delito, cuando se han abierto diligencias procesales pero aún no hay fallo de la sentencia, y supuesto cuando existen indicios de criminalidad pero no se ha abierto causa judicial.

Visto todo lo anterior, parece claro que este tipo de términos pueden significar lo mismo, pero tienen matices propios que los hacen adecuados en unos ámbitos e inadecuados en otros.

Así, optamos por recomendar el verbo renunciar frente abdicar y dimitir en la recomendación que publicamos el pasado lunes.

Pero la renuncia del papa nos ha dejado otras dos cuestiones lingüísticas que también hemos reflejado en las notas de esta semana: por un lado, que la Ortografía de la lengua española señala que papa se escribe en todos los casos con minúscula. Por otro, que la palabra expapa es correcta para referirse al sumo pontífice una vez que ha dejado de serlo, una denominación que es compatible con cualquier otro tratamiento que se decida otorgarle, ya sea obispo emérito de Roma o papa emérito.

Otras píldoras lingüísticas de la semana:

  • Monetizar, un verbo que amplía su significado: El nuevo uso del verbo monetizar con el sentido de "convertir un activo en dinero" puede considerarse apropiado. Este nuevo uso es correcto y la Real Academia Española estudia ya su entrada en próximas ediciones de su diccionario.

  • Se trata de es una construcción impersonal: La construcción se trata de es impersonal y por tanto no debe emplearse con un sujeto. Así, en frases como «La víctima se trata de un varón de alrededor de 50 años» o «El delito se agrava si el responsable se trata de un funcionario público» lo apropiado habría sido «La víctima es un varón de alrededor de 50 años» y «El delito se agrava si el responsable es un funcionario público».

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