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20/07/2012 10:00 CEST | Actualizado 18/09/2012 11:12 CEST

Entrevistas y cartas imposibles del siglo XXI

Durante los postres había surgido una acalorada discusión sobre la originalidad en el arte culinario. La época era mala para todas las artes. La originalidad se hallaba en decadencia. También había decadencia y laxitud en la gastronomía.

Canción recomendada: River of Sorrow, Antony And The Johnsons.

Primera Carta

"Fue durante la sesión anual número 500 de la Sociedad Gastronómica de Berlín que el presidente, Herr Prosit, hizo a sus socios la famosa invitación. Claro que la sesión era un banquete. Durante los postres había surgido una acalorada discusión sobre la originalidad en el arte culinario. La época era mala para todas las artes. La originalidad se hallaba en decadencia. También había decadencia y laxitud en la gastronomía"....

Fernando Pessoa

Mí querido Talleyrand:

* Solo pensar si la cocina es arte o no me produce un pequeño rechazo al arte en general.

Sé bien que tu espíritu es "libre" y que ha vagado por lugares increíbles; has conocido a los mejores pintores, músicos, escritores y por supuesto cocineros. Pero no crees que el arte por el arte sea tan solo, en la época actual, un mercado de carne, carne sin valor porque el concepto del artista está muerto gracias a las masas incultas y llenas de bonanzas económicas y snob de todo lo que el plástico da de sí.

La relatividad de las cosas es un pensamiento absolutamente secundario y una doctrina errónea. Cada expresión cultural (la cocina tiene mucho de cultura), tiene su piel y su hueso, su apariencia y su ser, su verdad y su mentira. Acuérdate de el genial intento de los alemanes de huir hacía la música, quiero decir como expresión artística. El indecible sentimiento de la felicidad y de futuro de los músicos solo pueden apreciarlo los alemanes. Pues bien, en la cocina solo los auténticos cocineros y gourmets pueden apreciar el arte que lleva consigo una receta servida en la mesa. De ahí que goce la gastronomía como una nueva forma de arte que perdura por los siglos como una ópera de Verdi o Wagner.

Arte se da muy pocas veces, sólo cuando una época nueva está madura el arte se transforma en bien y mal de una sociedad consumista. Y en muy pocas veces, en largos intervalos de la historia en los que el arte es libre, se llama arte a otra cosa: La tradición es al arte lo que la obra es a su creador. La obra da testimonio del espíritu de su creador.

Quizá ha llegado el momento de preguntarse algo que suena bastante ingenuo: ¿Qué tiene en común todo arte desde el paleolítico hasta nuestro días?

Como leerás querido Charles, hoy de cocina por cocina no he hablado mucho. Sólo una cosa más: Arte hoy es un acto de resistencia que satisface una necesidad generalizada y puede crear esperanzas. No dejemos que la gastronomía pase a ser un arte ignorado por los necios y falsos gourmet. Si arte es algo creado por el ser humano que perdura siglos y siglos, la cocina tiene su razón de ser.

Hasta muy pronto, siempre tu amigo.

Antonin Carême.

* Frases escogidas de textos antiguos y reordenadas buscando el camino hacia el arte gastronómico y sus pensadores más gourmet.

Charles-Maurice de Talleyrand- Périgord nace en París el 2 de febrero de 1754. Presuntamente descendiente de Adalbert, Conde de Périgord y vasallo del rey Hugo I Capeto en el año 990, procede de una familia de la alta nobleza reconocida por Cartas Patentes Reales de 1613 y de 1735. Sus padres ocupan importantes cargos en la corte del rey Luis XV.

Marie-Antoine Carême nació en Julio del 1783 (no hay día exacto). Fue el menor de los hijos de una familia numeros y menesterosa. Su padre, obrero de la construcción, decidió abandonarle a su suerte a los 10 años siendo acogido por el propietario de una taberna de Maine, aprendiendo los rudimentos y artes de la cocina convirtiéndose en el "Ferran Adria" de su siglo.

Sed curiosos.

Besos y sus cosas,

Andrés Madrigal

Cocinero