El abanderado de Ucrania, Heraskevych, expulsado de los JJOO de Invierno: "Es el precio de nuestra dignidad"
El deportista había sido objeto de polémica para el COI por competir con un casco en el que aparecían los rostros de deportistas muertos en la guerra. Finalmente, el máximo organismo olímpico ha tomado la decisión de apartarlo al negarse a cambiar de casco.

El skeletonista ucraniano Vladyslav Heraskevych ha quedado fuera de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina después de que el Comité Olímpico Internacional (COI) confirmara su expulsión. El motivo no ha sido una cuestión deportiva, sino la negativa del atleta a competir sin el casco que llevaba decorado con fotografías de deportistas ucranianos fallecidos en la guerra tras la invasión rusa. Para él, la sanción no supone una derrota, sino una consecuencia asumida: "Es el precio de nuestra dignidad", afirmó públicamente.
A sus 26 años, Heraskevych no era un participante más. Había sido elegido abanderado de Ucrania en la ceremonia inaugural, un gesto cargado de simbolismo en un contexto en el que el deporte internacional sigue tratando de gestionar las tensiones derivadas del conflicto. Su exclusión se produjo justo antes de que disputara la prueba clasificatoria de skeleton, disciplina de descenso en trineo individual en la que Ucrania ha encontrado en él a su principal referente en los últimos años.
El conflicto con el COI se desencadenó por el casco que el deportista pretendía utilizar en competición. En él aparecían imágenes de atletas ucranianos que, según ha denunciado Kiev en numerosas ocasiones, murieron como consecuencia directa de la guerra. El organismo olímpico consideró que ese gesto contravenía la normativa que prohíbe manifestaciones políticas en el terreno de juego. Heraskevych, sin embargo, defendió que se trataba de un homenaje y no de una consigna partidista.
Tras hacerse oficial la decisión, el skeletonista publicó un mensaje en su cuenta de X, en ucraniano y en inglés, acompañado de una fotografía en la que posa con el casco objeto de la polémica. "Es el precio de nuestra dignidad", escribió, asumiendo el castigo como una consecuencia inevitable de su postura. Para él, el recuerdo de quienes murieron pesa más que cualquier resultado deportivo.
Horas antes de que el COI comunicara formalmente su exclusión, el atleta había difundido un vídeo en el que trataba de rebajar la tensión. En esa intervención aseguró que nunca buscó generar un enfrentamiento institucional y que, en su opinión, la controversia surgió a partir de una interpretación del reglamento que calificó de discutible y que, según dijo, muchos consideran discriminatoria. "Nunca quise un escándalo con el COI ni lo provoqué", sostuvo.
En ese mismo mensaje instó al organismo a reconsiderar su postura, retirar la prohibición del casco y ofrecer disculpas por la presión ejercida sobre él. Además, fue más allá al pedir un gesto tangible de apoyo hacia el deporte ucraniano. Sugirió que la institución que preside Kirsty Coventry facilitara generadores eléctricos para instalaciones deportivas en Ucrania, muchas de las cuales sufren cortes de suministro debido a los bombardeos rusos. A su juicio, esa sería una muestra concreta de solidaridad con los atletas que siguen entrenando en condiciones extremas.
Heraskevych explicó también el sentido personal que tiene para él el homenaje plasmado en el casco. Recordó que las personas cuyas imágenes aparecen en él "dieron lo más valioso que tenían”, en referencia a sus vidas, y que el mínimo tributo que puede ofrecerles es el respeto y la memoria. En esa escala de valores, añadió, cualquier medalla queda en un segundo plano.
Para Heraskevych esto se trata de "memoria y dignidad"
La decisión del COI llegó después de una reunión entre el deportista y la propia Kirsty Coventry. Según trascendió, en ese encuentro Heraskevych dejó claro que no estaba dispuesto a modificar su postura ni a competir con otro casco. Ante esa negativa, el organismo optó por aplicar la normativa y formalizar su expulsión de la cita olímpica.
El caso vuelve a situar en primer plano el delicado equilibrio que el movimiento olímpico trata de mantener entre la neutralidad política y la libertad de expresión de los deportistas, especialmente en un contexto bélico que afecta de manera directa a uno de los países participantes.
Para Heraskevych, la cuestión trasciende el reglamento: se trata de memoria y dignidad. Para el COI, en cambio, el cumplimiento de las normas es la base sobre la que descansa la competición. Entre ambos principios, el atleta ucraniano ha asumido que su participación en Milán-Cortina tenía un coste. Y ha decidido pagarlo.
