La RFEF cesa al director de Integridad, otro de los nombres señalados por las jugadoras

La RFEF cesa al director de Integridad, otro de los nombres señalados por las jugadoras 

Después del despido de Andreu Camps, secretario general, era cuestión de tiempo que se movieran más piezas.

Sesión de entrenamiento de la selección española en SueciaAFP via Getty Images

Cayó el secretario general, Andreu Camps, y nadie dudaba de que sería sólo el primero en dejar el cargo. Los "cambios estructurales" exigidos por las internacionales femeninas han confluido en un segundo movimiento. La RFEF ha decidido el despido del director de Integridad, Miguel García Caba, otra de las figuras señaladas por las jugadoras.

El acuerdo para acometer estos "cambios" se decidieron en la concentración y reunión celebradas de urgencia en Oliva (Valencia), donde la RFEF llevó la sesión de preparación de la selección femenina antes de volar a Suecia.

Tras horas de tensas negociaciones en la madrugada del martes al miércoles, la dirección de la federación accedió a cesar a varios de los nombres 'en la lista negra' de las internacionales con tal de que se mantuviera el grueso de la convocatoria. 

Así, el miércoles el organismo emitió un comunicado donde anunciaban su "compromiso" de "acelerar los cambios". Fue la antesala de la confirmación del despido de Andreu Camps. Más allá de su cargo -secretario general-, era el principal apoyo de Rubiales en la 'antigua' RFEF y la pieza central sobre la que se articulaba la acción federativa. 

Pero ya entonces quedó claro que no sería el único en caer. La sombra del despido pesaba desde entonces sobre otros cargos, como el director e Integridad. Su cese ha llegado dos días más tarde y en la antesala del partido que España juega en Suecia, para dar comienzo a la Nations League. 

El informe que ligó su futuro al de Rubiales

La figura de García Caba quedó 'sentenciada' para el bloque de internacionales tras el informe elaborado por el departamento de Integridad días después del beso de Rubiales a Hermoso y en un intento por frenar un escándalo ya por entonces sin freno.

En este documento apenas se apuntaba la nula relevancia de un gesto "aunque poco edificante" ocurrido entre amigos y en un momento de euforia. Mismo relato que el defendido por el expresidente de la RFEF.

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