Portugal, próximo rival de España, gana a Croacia el partido más loco del Mundial: cuatro goles anulados, revisiones interminables de VAR y remontada 'in extremis'
Pasó de todo y también pasó Portugal, que empezó perdiendo, empató con gol de Cristiano Ronaldo de penalti y remontó en el descuento.
Había ingredientes de sobra para una gran noche de fútbol. Cristiano Ronaldo contra Luka Modric. Portugal contra Croacia. Un billete para los octavos de final del Mundial y, probablemente, la despedida definitiva de uno de los grandes veteranos de esta generación. Pero lo que ocurrió en Toronto superó cualquier previsión.
Veníamos de un partido de vino y rosas para España, de una goleada 3-0 frente a Austria y de disfrutar desde la tranquilidad, el aplomo y la calma que dan los goles de tu equipo y ya metidos en la madrugada tocó sacar la adrenalina viendo a los dos equipos que buscaban ser nuestro.
El Portugal-Croacia acabó convirtiéndose en uno de los partidos más caóticos, emocionantes y polémicos de todo el torneo. Hubo remontada, un penalti transformado por Cristiano Ronaldo, cuatro goles anulados, revisiones interminables del VAR y hasta un tanto invalidado cuando los croatas ya celebraban el empate, en el minuto 112, que les llevaba a la prórroga.
Al final, el vencedor fue Portugal (2-1), que mantiene vivo el sueño mundialista de Cristiano y acaba con la aventura de Luka Modric, que salvo sorpresa ha disputado su último partido en una Copa del Mundo y queda por saber si el último de su carrera.
El encuentro arrancó con dominio portugués. Los de Roberto Martínez monopolizaron la posesión y acumularon llegadas, especialmente por la banda izquierda, donde Rafael Leao fue una pesadilla constante para la defensa croata. Sin embargo, el marcador no se movió durante una primera parte en la que los lusos fueron superiores, pero no encontraron el premio del gol.
Todo cambió tras el descanso
Croacia golpeó primero en el minuto 53 gracias a Ivan Perisic, que aprovechó una acción embarullada dentro del área para adelantar a los balcánicos y silenciar momentáneamente a la afición portuguesa.
A partir de ahí comenzó el festival. La selección ajedrezada llegó a marcar un segundo tanto, obra de Igor Matanovic, pero fue anulado por fuera de juego. Poco después, Cristiano Ronaldo celebró un gol que parecía devolver la igualdad al marcador, aunque la alegría duró apenas unos segundos. El VAR detectó posición antirreglamentaria y el tanto tampoco subió al marcador. Por pocos centímetros.
El primer capítulo de una larga noche para los árbitros.
El empate llegó finalmente en el minuto 67. Una revisión de vídeo terminó señalando penalti a favor de Portugal y Cristiano no perdonó. Con un disparo ajustado, el delantero marcó su primer gol en las eliminatorias del torneo y volvió a rescatar a su selección cuando más lo necesitaba.
Pero Croacia se negó a bajar los brazos. Kovacic rozó el gol con un disparo al poste y Petar Sucic llegó incluso a batir a Diogo Costa, aunque nuevamente apareció la bandera del asistente para frustrar las aspiraciones croatas. Por otro par de centímetros.
Final de partido surrealista
Con el partido encaminándose hacia la prórroga, apareció Gonçalo Ramos en el tiempo añadido. En el minuto 93, el delantero portugués cabeceó a la red un centro de Rafael Leao y desató la locura en el banquillo luso.
Parecía el golpe definitivo, pero todavía faltaba el episodio más surrealista de la noche.
Ya en el minuto 102, cuando Croacia quemaba sus últimas opciones, Josko Gvardiol encontró el camino del gol y puso el 2-2. Los jugadores balcánicos corrieron a celebrarlo, el banquillo estalló de alegría y buena parte del estadio se preparó para una prórroga que parecía inevitable.
Entonces volvió a intervenir el VAR.
Tras varios minutos de incertidumbre, el árbitro noruego Espen Eskas acudió al monitor para revisar la acción y acabó anulando el tanto por un fuera de juego de esos que solo se ven en el fútbol moderno. El balón, rozado por un futbolista croata en la acción previa, impedía a estos llevar el partido a la prórroga y la afición balcánica acabó respondiendo lanzando botellas al terreno de juego. Fue el desenlace a un partido mucho más que entretenido.
Cuando el colegiado señaló el final del partido, la sensación era la de haber asistido a uno de esos encuentros que quedan grabados en la memoria de los Mundiales durante años. Un duelo frenético, imprevisible y cargado de tensión que tuvo de todo.
Y que terminó con una imagen difícil de ignorar: Cristiano Ronaldo sigue adelante en su último baile mundialista mientras Luka Modric abandona el escenario entre aplausos, después de escribir una de las carreras más brillantes de la historia del fútbol.