Un estudio desmonta la mayor creencia de las tandas de penaltis: la ventaja no está en tirar primero, sino en soportar la presión
La obviedad tiene un sustrato científico importante. Un equipo investigador detalla nuevas claves estadísticas del momento crucial en tantos y tantos partidos.

Para el guardameta, su portería pasa a medir 100 metros; para el lanzador, no más que el ojo de una aguja. Es el momento en el que todo está en juego, victoria o derrota dependen de a quién le tiemblen más las piernas... o le funcione mejor el cerebro. Porque sí, la tanda de penaltis en un partido de fútbol (y de otros deportes) depende tanto del talento motriz como de la fortaleza psicológica y de la inteligencia con la que se afronte esa tensión. Alguno ya lo ha sufrido en este Mundial de EEUU, México y Canadá, como por ejemplo Alemania, eliminada en dieciseisavos por la modesta Paraguay en la tanda de penaltis.
La ciencia, tan dada a escudriñar los detalles menos visibles del deporte, ha 'cazado' uno de los grandes mitos del fútbol y del deporte de equipos en general, que quien lanza primero tiene más opciones de ganar que quien lanza en segundo lugar.
Así lo prueba un estudio de la Universidad de Queensland (Australia), que se ha basado en "cientos de penaltis internacionales de élite" y en la simulación matemática de millones de escenarios de tandas de penaltis.
¿Significa, entonces, que lanzar primero en una tanda de penaltis sea peor? Para nada, y lo deja claro el profesor Robbie Wilson, de la misma Universidad de Queensland. A su juicio, "importa quién dispara primero, pero no de la forma en que la gente piensa".
"Disparar primero no convierte mágicamente a los jugadores en mejores lanzadores de penaltis, pero sí obliga al otro equipo a enfrentarse a más momentos en los que un solo error puede significar el fin del Mundial".
Y en ese contexto, los que tiran en segundo lugar "experimentan momentos de mayor influencia, como situaciones de 'anotar para ganar' o 'fallar para perder'". “Debido a la estructura de rotación, es mucho más probable que el segundo equipo se enfrente a estos momentos de alta presión", prosiguen los investigadores.
El trabajo de campo aportado por el organismo australiano recoge cómo apenas cerca del 60% de los penaltis acaban en gol cuando fallar significaba la eliminación inmediata. Esto es un descenso de casi 30 puntos porcentuales, habida cuenta de que el dato roza el 90% de efectividad cuando el penalti significaba ganar el partido en caso de anotar.
Pesa mucho más el miedo a perder que la ilusión por ganar.

Cuestión de gestión de las emociones, pero también de reparto de los talentos. El trabajo deja claro, con una amplísima muestra estadística, que el orden en que los jugadores lanzan puede modificar las probabilidades de victoria de un equipo en más de 10 puntos porcentuales.
Sin duda, el papel de los entrenadores y resto del equipo técnico es clave al elegir quién lanza y cuándo lo hace. El estudio deja a las claras que su selección debe operar "mediante una cuidadosa selección y ordenación, pero solo si comprenden adecuadamente las capacidades de los jugadores". Esto "incluye tanto las habilidades técnicas, como la forma en que la precisión afecta la potencia, como la resiliencia psicológica del jugador".
Así, los equipos que eligen a sus mejores lanzadores en primer lugar han superado de forma notable a quienes se guardaron a sus mejores bazas hasta los últimos penaltis, al menos cuando hablamos de los equipos que lanzan de inicio. La idea tiene un matiz bien grande, empero, porque si en el equipo que lanza en segundo lugar sus mejores pateadores son también los más fuertes mentalmente hablando, sí puede ser recomendable guardarlos un par de lanzamientos.
Los investigadores afirman, por tanto y a modo de conclusión, que "si vas a tirar primero ordena a tus lanzadores de penaltis del mejor al peor". Y si lo haces en segundo turno "los resultados sugieren colocar a los jugadores más fuertes y con mayor resistencia psicológica en las posiciones cuarta y quinta".
