José Manuel Gallego, dueño de una de las mayores distribuidoras de frutas: "En Marruecos pagan en 30 días, pero aquí en España nos tienen ahogados a 180"
"Trabajar menos y cobrar más está fantástico. Eso lo compra todo el mundo. Pero luego no puedes quejarte del precio en el supermercado".
El problema no es el tomate, es el sistema, es la morosidad. Es lo que piensa José Manuel Gallego, propietario de una de las mayores distribuidoras de frutas y verduras del sur de España, que pone voz a una queja cada vez más extendida en el sector agroalimentario: costes al alza, márgenes cada vez más estrechos y una morosidad que asfixia.
Mientras en Marruecos cobra en menos de 30 días, en España sigue habiendo clientes que pagan a 180 días, pese a la ley. "De eso no se habla lo suficiente", lamenta en el canal de YouTube de Curro Rodríguez, que cuenta con 600.000 suscriptores. "Aquí se habla mucho de la ley de morosidad, pero la realidad es que los distribuidores seguimos financiando al sistema", añade.
Más trabajadores, más costes… y el precio sube
Gallego dirige una empresa con 60 trabajadores fijos, cámaras frigoríficas abiertas las 24 horas y actividad 365 días al año. Con la reducción de la jornada laboral, el impacto es directo: "Con la nueva reforma, tienes que meter una persona más por cada 16 trabajadores. En una empresa como la nuestra eso son cuatro o cinco personas más, más vacaciones: seis empleados. Eso son más de 100.000 euros al año".
Ese incremento no se diluye: va directamente al coste del producto. "La gente piensa que el tomate va a costar lo mismo, pero no es así. Somos tablas de costes. Si sube aquí, sube el precio".
Gallego no rechaza mejores condiciones laborales, pero lanza una advertencia clara: "Trabajar menos y cobrar más está fantástico. Eso lo compra todo el mundo. Pero luego no puedes quejarte del precio en el supermercado".
Francia paga más… y vive más caro
El empresario compara sin rodeos: "Aquí dicen que los sueldos no son como en Francia. Vale. Vete a un supermercado francés o tómate una cerveza a 11 euros. No pasa nada". El mensaje es directo: mejores salarios implican precios más altos, y pretender lo contrario es engañarse.
Marruecos: menos infraestructura, más seriedad en los pagos
Gallego visita con frecuencia Marruecos, donde vende fruta y visita clientes. Allí el contraste le sorprende: "El mercado de Tánger parece la España de los años 70, pero la fruta vale dinero y, lo más importante, pagan antes de 30 días".
Mientras tanto, en España todavía hay empresas que estiran los plazos hasta los 180 días, algo que considera insostenible: "Eso nos lleva siempre ahogados".
Del campo al hospital: una cadena invisible (y carísima)
Gallego también desmonta uno de los grandes mitos del consumo: "Una lechuga no puede ir del campo al consumidor". Hay controles sanitarios, logística, clasificación, etiquetado, frío, horarios estrictos y documentación.
Además, explica que "un hospital no puede descargar cuando quiera. Un Carrefour abre a una hora concreta. Para dar servicio a las 7 de la mañana, llevamos trabajando desde la madrugada". Su empresa solo cierra dos mañanas al año: Navidad y Año Nuevo.
Nada se tira: economía circular real
Otra parte invisible del negocio es el aprovechamiento. La fruta que no sirve para venta se destina a alimentación animal. "No tiramos producto. Solo cuatro papeles no reciclables. Lo demás se aprovecha todo".
Los 60 trabajadores directos se multiplican. Transportistas, electricistas, frigoristas, certificadoras, mantenimiento, limpieza, aduanas… "Alrededor hay casi 200 empleos indirectos". Y eso sin contar la actividad en otros países como Marruecos o Costa Rica.