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29/01/2015 07:31 CET | Actualizado 30/03/2015 11:12 CEST

Sumisión

houellebecqMichel Houellebecq siempre se ha considerado al margen de la realidad. Como escritor y novelista, Houellebecq asume que la ficción posee una libertad absoluta. Sus novelas tienden a causar escándalos, y por ello, muchos le han reprochado su falta de responsabilidad como figura pública.

MIGUEL MEDINA

Solidaridad con París y el periodismo francés

¿Cuáles son los límites de la libertad de expresión?

En septiembre de 2012 apareció en internet un vídeo llamado La inocencia de los musulmanes. El vídeo ridiculizaba al profeta Mahoma y su publicación causó un fuerte revuelo en el mundo islámico. El 11 de septiembre, en medio de protestas por el vídeo, el consulado estadounidense en Bengasi fue atacado. No pasaron muchos días hasta que el semanario satírico francés Charlie Hebdo se hiciera eco de la situación publicando unas caricaturas de Mahoma en su portada.

La fuerzas de seguridad franceses estimaron que la portada ponía en riesgo la vida de miles de ciudadanos, incluyendo niños. Por ello se tomó la decisión de suspender clases en varios países del Magreb. En una sesión del 19 de septiembre, un representante de la Casa Blanca declaró: "Obviamente tenemos preguntas en cuanto al criterio de publicar algo como esto. Pero hemos hablado mucho de la importancia de la libertad de expresión como es descrita en nuestra Constitución."

Hace unas semanas, el semanario francés Charlie Hebdo publicó en su portada una caricatura del escritor Michel Houellebecq disfrazado de mago. Años atrás, Houellebecq había declarado que "el Islam era la más tonta de las religiones." Una lectura detallada del Corán lo haría cambiar de opinión y retractarse, pero ahora Houellebecq llevaba días en los reflectores de la prensa francesa por su última novela, Sumisión. Un provocador nato, Sumisión describe una Francia que en el futuro próximo es gobernada por el Islam. La novela no pasó desapercibida para los editores de Charlie Hebdo. El número consagraba un espacio importante a una reseña escrita por el economista Bernand Maris, un amigo cercano de Houellebecq. Unas horas después, Bernand Maris juntó a 11 de sus colegas periodistas sería asesinado por extremistas.

El martes 13 de enero, en un editorial publicado en el prestigioso semanario L'Observateur, Delfeil De Ton antiguo colaborador de Charlie Hebdo acusó a su editor, Charb, de haber sido irresponsable al publicar portadas que él sabía podían representar un riesgo para la vida de su equipo de trabajo. "Estoy verdaderamente enojado contigo. Paz a tu alma", firma De Ton.

Richard Malka, abogado de Charb y ahora una de las figuras principales de Charlie Hebdo, enfureció al leer la columna. Inmediatamente marcó a la redacción del Observateur declarando que haber publicado tal cosa era "muy bajo". "Ni siquiera hemos enterrado a Charb y el Observateur no encuentra nada mejor que hacer que publicar un artículo polémico y venenoso sobre él." escribió el abogado. Al día siguiente, el semanario de Malka volvió a publicar una caricatura de Mahoma en su portada.

Michel Houellebecq siempre se ha considerado al margen de la realidad. Como escritor y novelista, Houellebecq asume que la ficción posee una libertad absoluta. Sus novelas tienden a causar escándalos, y por ello, muchos le han reprochado su falta de responsabilidad como figura pública.

Este pasado 7 de enero, su amigo Bernard Maris fue asesinado en la redacción de Charlie Hebdo. "¿Eres Charlie?" le preguntó un entrevistador a Houellebecq. "Sí" contestó el escritor entre lágrimas, "es la primera vez que alguien a quien quiero mucho es asesinado." Por primera vez en su vida, Houellebecq concedió a la prensa una muestra de solidaridad social. Aun así, se negó a renunciar a su libertad. "Yo todavía siento que no tengo ninguna responsabilidad, y lo reivindico. Si no, no podría continuar escribiendo. Mi función no es la de ayudar a la cohesión social. No soy ni instrumentalista, ni responsable", afirmó unas horas después. Pese a esa libertad, Houellebecq canceló la promoción de su novela, Sumisión.

En el mundo de las letras y el periodismo persiste una constante doble vara de medir en torno a la libertad de expresión. Los que defienden su libertad a ultranza se toman un momento de reposo para no afectar a ciertas sensibilidades. Los que defienden su propia falta de sensibilidad reprochan esa misma falta en los otros. Es momento de recapitular y analizar conceptos básicos y aun así muy complejos. El atentado de París transformará para siempre el significado de la libertad de expresión.