‘El muerto disimulado’, una fiesta barroca a costa de temas de hoy y de siempre

Algunas obras del Siglo de Oro que desconocen o apenas se han representado.
El muerto disimulado
Festival Corral Cervantes
El muerto disimulado

Sí, el verano parece ser de los clásicos. Clásicos que pueden considerarse casi estrenos, pues hay muchas obras del Siglo de Oro que se desconocen o apenas se han representado. Este es el caso de El muerto disimulado. Teatro áureo escrito por la portuguesa Ángela de Azevedo directamente en español, algo que era muy común en aquella época en la que la lengua del imperio era el castellano.

Viendo en el Festival ClasicOFF de Nave 73 el montaje de esta obra que en breve se subirá al escenario de Fiesta Corral Cervantes no se entiende que esta obra se represente tan poco. Menos en estos tiempos, pues como bien marcan sus dos directores, Laura Garmo y Nacho León, toca con humor todos los temas que están en la palestra. Confusión de géneros, incluida. Además de la libertad de elección de la mujer con respecto a lo que quiera hacer con su vida.

En este caso, la historia la protagoniza Jacinta. Una mujer joven que tras la muerte de su amado en la guerra prefiere meterse a monja antes que casarse con el marido de conveniencia que le ha buscado su padre. Postura que mantiene por mucho que la sabiduría popular, representada por la criada, le indique que mejor marido en mano que ciento volando, y que si se le ha de querer ya se le querrá.

Historia sobrevolada por la sospecha de que el amado no murió en la batalla, sino que fue asesinado. Lo que le da un puntito de thriller. Motivo por el que la hermana del finado se desplaza desde España a Lisboa para averiguar quién es el asesino. Viaje que no podía hacer como mujer en aquel tiempo. Lo que le obliga travestirse en hombre. Y vestida de hombre y como hombre se enamorará perdidamente de otro hombre, hombre que resulta ser el marido que para Jacinta quiere su padre.

Con estos mimbres, el equívoco está más que servido para que las damas y los caballeros se pregunten por su identidad sexual y de género y los roles que encarnan en función de estos con unos versos escritos hace muchos años. Pues, aunque la obra se ha recortado, fundamentalmente por problemas de producción, es decir, falta de presupuesto para tener el elenco que hacía falta, los versos que dicen y dicen muy bien estos poco conocidos actores, son los versos originales, y no otros, del texto.

Un texto al que se le han añadido unos parlamentos para contextualizar la obra. Fundamentalmente, un contexto que compara el número de obras que se conservan de autores masculinos áureos como Calderón, Lope y compañía, frente a las de las mujeres dramaturgas y escritoras de aquel tiempo. Pero también sobre las diferencias entre hombres y mujeres entonces y ahora. Lo que podían y pueden hacer unas y otros. Datos que habrá a quien le moleste, pero que vienen a cuento para entender que la actitud de las mujeres en esta obra escrita por una mujer no dista tanto de lo que las mujeres, y muchos hombres con ellas, reclaman en esta época. Igualdad de derechos y libertad para ejercerlos.

El muerto disimulado
Festival Corral Cervantes
El muerto disimulado

Y si alguien al leer el párrafo anterior piensa que ya estamos con el tema, que se quite esta idea de la cabeza. La obra está pensada por sus dos directores como el juguete o juego cómico que es. Donde lo importante es que brille la palabra, el verso, en acción. Es decir, el buen teatro de siempre. Un verso que se oye y se disfruta en su rima, en su ritmo y en su contenido gracias a cómo lo hacen y cómo lo dicen sus actores.

Actores que saben y entienden lo que están diciendo lejos de repetir mecánicamente la forma con la que les han dicho que se dicen los versos del Siglo de Oro. Actores que se prestan al juego escénico y traen todas sus capacidades y habilidades, incluidas las de tocar instrumentos, lo que permite poner música en directo.

Actores que saben expresarse con todo su cuerpo, lo que permite que con dos largas cajas rectangulares, que por un lado han sido forradas de un papel que parece azulejo portugués, sean capaces de situar al público en diferentes espacios y lugares.

Todo lo anterior hace que sea esta una feliz recuperación de un texto a penas representado. Aún menos que El animal de Hungría de Lope de Vega que tiene de gira el colectivo Allatock. Una recuperación que el público que lo vio en Nave 73 agradecía con su atención y con unas risas sinceras durante la representación seguido de un fuerte aplauso al finalizar la función. Y muchos comentarios entusiastas a medida que abandonaban el teatro. Lo que hace pensar que esta función tiene todos los elementos para ser un éxito popular, simplemente hay que darle visibilidad programándola que el boca oreja hará el resto.

Sugiere una corrección