El pacto Ucrania-Bélgica que odia Rusia y que alertó que podría desatar la III Guerra Mundial

El pacto Ucrania-Bélgica que odia Rusia y que alertó que podría desatar la III Guerra Mundial

El vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso advirtió lo que supondría.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, durante una conexión en la Cumbre de la OTAN de Madrid.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, durante una conexión en la Cumbre de la OTAN de Madrid.OSCAR DEL POZO via AFP via Getty Images

El pasado sábado se produjo un gesto político con Ucrania por parte del primer ministro de Bélgica, Alexander de Croo, que ha causado rechazo en el Kremlin. El Gobierno belga plasmó junto al mandatario ucranio, Volodímir Zelenski, su apoyo para que el país invadido pase a formar parte de la Unión Europea, pero también de la OTAN.

Aunque Ucrania ya cuenta con el estatus de país solicitante para su ingreso en los 27, desde la Alianza Atlántica han dejado claro que su adhesión no es posible en el contexto de la propia guerra en curso y por la reacción que despertaría por parte de Rusia, cuyo Ejecutivo también ha alertado de que supondría una escalada sin precedentes.

Precisamente, la amenaza llegó a tal punto que un alto cargo de Putin llegó a afirmar que ese supuesto, de “naturaleza suicida”, sería el preludio de “la Tercera Guerra Mundial”. Fueron las palabras del vicesecretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Alexander Venediktov a finales del pasado octubre.

Lo que supondría el ingreso ucraniano en la OTAN

Las amenazas ante una hipotética entrada de Ucrania en la Alianza Atlántica vienen de lejos. De hecho, Moscú ha venido incorporándolo a su argumentario para justificar la “operación militar militar” que arrancó a finales de febrero con la invasión del país y constantes bombardeos. En ese momento, Rusia advirtió de que se había llegado a este punto tras los acercamientos del territorio OTAN a las fronteras rusas a lo largo del tiempo.

El motivo que hay detrás de esta alerta se encuentra en el artículo 5 del Tratado de Washington, que establece que cualquier ataque contra un país de la OTAN “será considerado como un ataque contra todos sus miembros”.