La OTAN seguirá apoyando a Kiev y "no dará marcha atrás" en sus envíos de armamento

La OTAN seguirá apoyando a Kiev y "no dará marcha atrás" en sus envíos de armamento

Stoltenberg garantiza un respaldo defensivo de la Alianza pese a que hay países que ya están enviando su arsenal propio y anuncia ayudas para reconstruir redes de gas y luz.

Jens Stoltenberg, esta mañana, a su llegada a la cumbre de ministros de Exteriores de la OTAN en Bucarest. 
Jens Stoltenberg, esta mañana, a su llegada a la cumbre de ministros de Exteriores de la OTAN en Bucarest. Robert Ghement / EFE

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha asegurado este martes que la Alianza seguirá apoyando a Ucrania ante la invasión rusa “todo el tiempo que sea necesario” y recalcó que la organización transatlántica “no dará marcha atrás” en sus envíos. Es un compromiso manifestado desde los primeros días de la invasión rusa, el 24 de febrero pasado, aunque hay preocupación por parte de países que ya están aportando hasta el arsenal que tenían pensado para sí mismos.

El político noruego se expresó así durante un foro celebrado en Bucarest antes de la reunión de ministros de Exteriores aliados que se celebra entre hoy y el miércoles en la capital rumana y en la que se debatirá el refuerzo del apoyo a Kiev. “El mensaje de Bucarest es que la OTAN seguirá apoyando a Ucrania todo el tiempo que sea necesario. No daremos marcha atrás”, afirmó, rotundo, citando expresamente que se mantienen el suministro de sistemas de defensa aérea para que el país pueda seguir defendiéndose.

Añadió que el presidente ruso, Vladímir Putin, “está fracasando en su brutal guerra de agresión” contra Ucrania y respondiendo “con más brutalidad” en las últimas semanas. En ese sentido, dijo que se ve “oleada tras oleada de ataques de misiles deliberados contra ciudades e infraestructuras civiles, que golpean casas, hospitales y la red eléctrica”, servicios esenciales para los que la OTAN va a aportar nuevas ayudas, además.

“Esto es terrible para Ucrania, pero también son tiempos duros para nosotros en el resto de Europa y muchos otros países del mundo. Afrontamos una dolorosa crisis del coste de vida. En efecto, todos estamos pagando un precio por la guerra de Rusia contra Ucrania, pero el precio que pagamos es en dinero, mientras que el que pagan los ucranianos es en sangre”, expuso Stoltenberg.

Aseguró que, si se deja ganar a Putin, se pagará “un precio mucho más alto durante muchos años” porque la lección que aprenderán el mandatario ruso “y otros líderes autoritarios” es “que pueden conseguir sus objetivos usando la fuerza bruta”, por lo que usarán “más fuerza de nuevo”. Y afirmó que eso hará “el mundo más peligroso y a todos nosotros más vulnerables”, por lo que consideró que va en el interés de los países aliados apoyar a Kiev.

El secretario general ha añadido esta mañana que “Rusia se está quedando sin municiones” y que esa es también la razón por la que ha recurrido a su entorno para tratar de conseguir más.

El reto de mantener las reservas

Reconoció que la mayoría de las guerras terminan en una mesa de negociación, pero subrayó que lo que sucede en esa mesa está vinculado a lo que ocurre en el campo de batalla. Por ello, instó a seguir proporcionando apoyo militar a Ucrania. Recalcó que los aliados de la OTAN y la propia organización no son parte del conflicto en Ucrania, si bien están proporcionando a Kiev un respaldo “sin precedentes” porque el país tiene “derecho a la autodefensa”. Asimismo, destacó que la Alianza está “preparada para defender cada centímetro del territorio aliado”.

Recordó que antes de la invasión rusa de Ucrania la OTAN intentó mantener con el Kremlin un diálogo “constructivo”, pero agregó que Rusia “ha abandonado” dicho diálogo y que en las condiciones actuales no se puede continuar.

Cuanto más se prolongue esta guerra, más importante será que también podamos reponer las reservas de armamento (...). Hay que incrementar la fabricación de armas y municiones en Europa para estar siempre preparados para defender nuestro espacio común

El mes pasado, el propio secretario general de la Alianza ya reconoció que algunos aliados están enviando armas a Ucrania que habían planeado conservar para ellos, algo que al menos él no ve como un problema. “Han reducido sus existencias, pero eso ha sido lo correcto, porque es importante para todos nosotros que Ucrania gane la batalla”, señaló antes de una reunión de ministros de Defensa del Grupo de Contacto de Ucrania, liderado por Estados Unidos, citados en Bruselas. “Cuanto más se prolongue esta guerra, más importante será que también podamos reponer las reservas de armamento (...). Hay que incrementar la fabricación de armas y municiones en Europa para estar siempre preparados para defender nuestro espacio común”, agregó.

Estos son objetivos que la propia OTAN ha tenido durante mucho tiempo para sus miembros, pero ante la falta de una guerra cercana, los aliados no se habían apresurado a optimizar la adquisición de armas y lograr una mayor interoperabilidad. La fabricación de armas es un proceso lento y ahora que los Estados de la OTAN tienen que buscar en sus almacenes artículos para enviar a Ucrania, los gobiernos también están buscando mejores formas de reabastecer esos estantes.

“Los países más pequeños han gastado su potencial”, ha afirmado un funcionario de la OTAN al diario The New York Times, con 20 de sus 30 miembros “bastante agotados”. Los 10 restantes “aún pueden proporcionar más -sugirió esta fuente- especialmente aliados más grandes. Eso incluiría a Francia, Alemania, Italia y Países Bajos”. Ahora mismo, los Estados bálticos y Polonia lideran el número de contribuciones en comparación a su Producto Interno Bruto (PIB), aunque son Estados Unidos, la Unión Europea y Reino Unido los que están aportando en mayor cuantía y materiales más determinantes en la batalla, esenciales en la reconquista de territorios que está llevando  a cabo Ucrania.

No obstante, el presidente Volodimir Zelenski, ante la cercanía de la cumbre de Rumanía y también la semana pasada, al cumplirse nueve meses de la contienda, ha reclamado aún más armamento, más pesado y más preciso.

Ayudas para sobrevivir

Los países de la OTAN han acordado en su reunión que ayudarán a Ucrania a reconstruir las infraestructuras de gas y electricidad destruidas por los bombardeos rusos, porque “Putin está intentando utilizar el invierno como arma de guerra, lo que está infligiendo mucho sufrimiento al pueblo ucraniano”, señala Stoltenberg. En concreto, destacó que las imágenes nocturnas por satélite muestran una Ucrania sumida ampliamente en la oscuridad y calificó de dolorosa” la destrucción que están provocando los misiles rusos.

“Espero que aquí en Bucarest, en la reunión de ministros de Asuntos Exteriores, el mensaje de todos nosotros sea que tenemos que hacer más, tanto para ayudar a Ucrania a reparar la destrucción de la infraestructura crítica, incluyendo la red eléctrica y de gas, pero también para, por supuesto, hacer frente a los ataques en sí, proporcionando más sistemas de defensa aérea”, recalcó.

“Estamos diciendo muy claramente que ningún país debe apoyar la guerra ilegal de Rusia, y por lo tanto Irán y ningún otro país debe proporcionar a Rusia misiles, drones o cualquier otra cosa que pueda ayudarles a continuar esta brutal guerra de agresión contra Ucrania”, sentenció.

La unidad, clave

En la cumbre de la OTAN de 2008 en Bucarest los líderes aliados decidieron que Ucrania se convertiría en miembro de la Alianza, y Stoltenberg confió en que los ministros mantengan esa posición aunque advirtió de que “el principal objetivo ahora es apoyar” a ese país.

“Estamos en medio de una guerra y, por lo tanto, no debemos hacer nada que pueda socavar la unidad de los aliados para proporcionar apoyo financiero, humanitario y militar a Ucrania”, dijo, y agregó que “debemos evitar que el Presidente Putin gane y tenemos que garantizar que Ucrania prevalezca como una nación soberana e independiente”.

Tras abordar hoy la situación en Ucrania, Stoltenberg señaló que, durante la sesión del miércoles, debatirán sobre la capacidad de resistencia y la forma de afrontar los retos que plantean las políticas y acciones coercitivas de China. Además, se reunirán con los ministros de Asuntos Exteriores de Georgia, Moldavia y Bosnia-Herzegovina para expresar el “firme apoyo” de los aliados a esos socios, y abordarán la situación de seguridad en los Balcanes Occidentales y las regiones del mar Negro.