La lengua puede oler

La lengua puede oler

Cuando queremos oler algo nos acercamos el objeto a la nariz. Un nuevo estudio indica que los detectores del olfato también podrían estar en la lengua.

Argentina, Buenos Aires, Parque 3 de FebreroKathrin Ziegler via Getty Images

Gusto y olfato son grandes amigos

Los sistemas olfativos y gustativos tienen sensores diferentes en los mamíferos. La información de ambos se combina para la percepción del gusto, labor que coordina el cerebro para elaborar la sensación final. Por ejemplo, no podemos saber únicamente por el olor si un plato es muy salado, pero sí podemos saber cuándo un plato está sabroso combinando el olfato y el gusto.

Ahora se ha encontrado que las papilas gustativas de la lengua tienen también detectores para el olfato.

La lengua responde a los olores

La lengua puede detectar dulce, ácido, salado, amargo y umami —el gusto delicioso— gracias a proteínas presentes en la lengua que detectan estos sabores. Se denominan receptores. Pero además, una investigación efectuada en dos universidades americanas ha encontrado receptores del olfato presentes en la lengua.

Esto no quiere decir que usando únicamente la lengua podamos oler aromas, pero sí indica que el cerebro no es el único encargado de elaborar la impresión del sabor.

Mejorar el gusto de alimentos

Los investigadores del estudio comentan que el hecho de que la lengua detecte olores abriría las puertas al uso de olores para incrementar algunos sabores.

Por ejemplo, añadiendo el olfato dulce podríamos reducir la cantidad de azúcar en un postre sin cambiar sabor.

Esto sería muy conveniente para, por ejemplo, los productos dietéticos de bajo contenido en azúcar que podrían ser consumidos por personas con diabetes.

Qué olores detecta la lengua

En los experimentos que efectuaron los investigadores utilizaron entre otros un compuesto denominado eugenol, que se encuentra en el clavo de olor y le otorga su fragancia.

Encontraron que incluso cuando la concentración de esta sustancia estaba por debajo de umbrales poder detectar el sabor a la especia, las células de la lengua emitían una respuesta al estímulo. Esto indicaba que la lengua estaba detectando la fragancia del eugenol.

Aroma y gusto por todo el cuerpo

Los detectores de gusto y olfato se ubican en diferentes partes del cuerpo, como el sistema digestivo, el sistema respiratorio, el cerebro, los testículos e incluso los espermatozoides. Os estaréis preguntando qué función tendrían los receptores del olfato en los espermatozoides. Según las teorías servirían para guiar estas células hacia el óvulo para la fecundación.

Todos estos hallazgos nos dan entender que estos sentidos pueden dar mucho de sí y todavía ofrecen misterios por descubrir. En este sentido, también se ha encontrado que la lengua puede detectar la preferencia por el gusto graso.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Raquel Marín es neurocientífica y catedrática de Fisiología. Coordina el grupo de investigación de «Señalización celular en enfermedades neurodegenerativas», de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, en la que también da clases. Estudió Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Autónoma de Madrid, y fue allí donde se inició en la investigación médica. Máster y doctora en Biomedicina por la Universidad Laval de Quebec, sus tesis se centraron en investigar el sistema nervioso. Con posterioridad, y antes de llegar a La Laguna, trabajó en la Universidad Rockefeller de Nueva York. Investigadora de excelencia Ramón y Cajal durante cinco años, a lo largo de toda su carrera académica y profesional ha centrado su línea de investigación fundamentalmente en enfermedades neurodegenerativas asociadas al envejecimiento. Es autora de varias monografías y de casi un centenar de artículos científicos publicados en revistas internacionales referentes de su ámbito de estudio, ponente invitada en una treintena de congresos internacionales y conferenciante y divulgadora científica. Ha recibido el Premio a la Mujer Investigadora en Biomedicina en la Universidad Laval (Canadá), el Premio de Investigación Agustín de Bethencourt de la Fundación Caja Canarias, la Medalla Europea al Trabajo de Economía y Competitividad, y la Medalla de Honor del Instituto de Ciencias Forenses (Barcelona). En su página www.raquelmarin.net escribe un blog de divulgación sobre el cerebro, la nutrición y recetas neurosaludables. Dale vida a tu cerebro es su primer libro de divulgación, que tras cinco meses desde su publicación ha entrado en su 3ª edición.