Cañas, bravas y tortilla: la cuenta del bar de la final de Sudáfrica sale ahora un 45% más cara para ver el España-Argentina
Entre Johannesburgo y Nueva York ha llovido, también en tu bolsillo: así han evolucionado los precios que pagarás para ver en un bar esta cita con la historia.

Hace dieciséis años España se estaba cosiendo una estrella en la camiseta. En Johannesburgo, Sudáfrica, Andrés Iniesta acababa de enviar al fondo de la red del neerlandés Stekelenburg ese gol que tienes grabado en la retina. A miles de kilómetros, en su Fuentealbilla natal, muchos de sus vecinos estaban celebrando el hito: España iba a ser campeona del mundo por primera vez. Hubo brindis.
La cerveza corrió y no era para menos: la crisis seguía golpeando fuerte en el país. El paro rondaba el 20%. Pero los precios que se veían en muchos bares y terrazas como en las que se siguió la histórica final del Mundial de 2010 todavía podían ser considerados "populares". Todavía era posible encontrar cañas o chatos por un euro en algunos sitios. Y ver una ración de bravas por debajo de los cinco euros tampoco era descabellado.
La situación será distinta este domingo, cuando la selección española disputará la segunda final mundialista de su historia. Será contra Argentina y en Nueva York. A horas de que comience el partido la situación ya es eléctrica. Tan eléctrica como lo es para la hostelería: los negocios saben perfectamente que esta puede ser una de las mejores noches del año y están preparándose concienzudamente para ello.
Eso sí: las tapas, las raciones y las bebidas que se sirvan este domingo serán un 45,5% más caras que las que se sirvieron en la final del Mundial de 2010. Es decir, si cuatro personas tomaron en 2010 12 cañas (tres por cabeza), una ración de bravas, otra de calamares, otra de croquetas y una tortilla de patatas, el ticket podía salir por 35 o 50 euros en función de si es un bar en zona turística o en un barrio.
El Índice de Precios del Consumo (IPC) de la subclase Servicio de comidas y bebidas (donde entran bares, cafeterías y restaurantes) ha acumulado una inflación del 45,54% desde 2010 hasta ahora, por lo que ese mismo ticket hoy podría generar una cuenta de alrededor de unos 65 euros. Así han evolucionado esos precios:
Seguirlo desde casa también es más caro
La inflación en la hostelería ha sido mayor estos dieciséis años que la vista en el cómputo global. Los precios han aumentado durante esta década y media en cerca del 39%: quedarse en casa viendo el partido tampoco habría salido mucho más barato. La cesta de la compra se disparó sobre todo en 2022, a raíz de la invasión rusa de Ucrania. La crisis inflacionaria obligó a los bancos centrales a subir tipos por primera vez en años.
De hecho, la compra de bebidas alcohólicas para el hogar entre 2010 y 2026 también ha registrado una evolución del IPC exponencial, alcanzando esa inflación una cifra del 65%. De nuevo, la evolución de precios en este caso se explica con diversos factores, desde la fiscalidad a cuestiones geopolíticas.
Los precios no han variado solo en España y no solo en los bares. La cerveza que se ha servido en los estadios mexicanos en el Mundial de este 2026, por ejemplo, han partido de precios análogos al salario mínimo diario que cobran muchos ciudadanos.
Incluso conseguir completar el álbum de cromos del Mundial 2026 sale más caro que completar el del 2022. Por supuesto no solo interviene la inflación (los sobres han pasado de costar un euro a costar un euro y medio, a pesar de que incluyen algunos cromos más): también hay más equipos y por lo tanto más jugadores en este campeonato.
Pero es precisamente en la hostelería donde muchos españoles caerán en esas odiosas comparaciones, aprovechando la nostalgia y los recuerdos que se desatarán el domingo cuando el balón eche a rodar y el país esté expectante viendo la segunda final mundialista que vive en su historia. No será difícil recordar que hubo un tiempo en el que cenar y beber era más barato; también lo era alquilar una vivienda.
