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05/06/2021 11:32 CEST | Actualizado 05/06/2021 11:32 CEST

La sostenibilidad que necesitamos

El talento tiene que volcarse en la medición, contabilización y disminución de las emisiones de gases a efecto invernadero en cada uno de los procesos productivos.

Oli Scarff / AFP via Getty Images
Una vista de las torres de enfriamiento de la central eléctrica de carbón Drax cerca de Selby, en el norte de Inglaterra, en 2015. 

Este momento de absoluta transformación, que la pandemia y el cambio climático nos llaman a enfrentar, necesita de todo el impulso económico, político, social, intelectual, tecnológico y de innovación que la comunidad global sea capaz de comprometer. Talento, creatividad, diversidad, ingenio y crítica tienen que volcarse todos a la medición, contabilización y disminución en cada uno de los procesos productivos e industriales de las emisiones de gases a efecto invernadero, cuya creciente concentración en la atmósfera terrestre determina de manera directa un aumento nocivo de la temperatura de la tierra.

El planeta, el mejor ejemplo de sistema físico dinámico y resiliente, necesita mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2°C sobre los niveles preindustriales para podernos garantizar condiciones de vida favorables como las venimos conociendo hasta ahora. Según el Acuerdo de París de 2015, para reducir considerablemente los riesgos y el impacto del cambio climático sobre la biodiversidad de la tierra y sobre nuestra especie humana habría que limitar en realidad ese aumento a 1,5 °C.

Para lograr ese objetivo necesitamos recortar nuestro carbon-budget y nuestras emisiones, medidas en toneladas de CO2 equivalentes en porcentajes cada vez mayores, hasta llegar a la neutralidad de carbono en 2050. Es decir, emitir a la atmósfera la misma cantidad de gases que serían absorbidos por otras vías antes de ese año.

Considerando los increíbles logros tecnológicos que la humanidad está obteniendo yendo a Marte, como hemos visto recientemente con el aterrizaje del rover Perseverance, un formidable dispositivo tecnológico que estudia la superficie marciana empezando por algunos de sus cráteres, sabemos perfectamente que tenemos suficiente capacidad de innovación y tecnología para enfrentar el reto de las emisiones.

La tecnología más en uso para captura directa o indirecta de carbono es la de carbon capture and storage (CCS) e implica capturar las emisiones que se producen en todos los procesos de combustión industrial para luego almacenarla en el subsuelo, normalmente en reservorios depletados. Podemos también hoy construir filtros que permiten capturar el CO2 directamente de la atmósfera, según un mecanismo que se indica como direct air capture (DAC), para luego hacerla precipitar en forma sólida, por ejemplo como carbonato. Aunque nos sorprenda, no olvidemos nunca que la química hace milagros.

Podemos también hoy construir filtros que permiten capturar el CO2 directamente de la atmósfera

¿Cómo podemos potenciar aún más esta tecnología y ponerla al servicio de una aceleración cada vez más eficiente del manejo de las emisiones?

Antes que nada, creo que hoy el liderazgo consciente y capacitado que toma decisiones estratégicas basadas en parámetros de gobernanza climática, sobre todo en la tecnología, ese liderazgo que favorece y empuja la aplicación de la ciencia IT a la resolución de temas de sostenibilidad —lo que normalmente llamamos IT for green— tiene un rol clave en el salto a la revolución tecnológica. 

Líderes, consejeros delegados y directores de tecnología tienen hoy el poder de decisión de poner las mentes brillantes de mujeres y hombres talentosos a disposición de la tecnología disruptiva centrada en la ciencia del cambio climático, con big data e inteligencia artificial, machine learning y redes neuronales, todos seteados en parámetros de eficiencia energética y de soluciones de software y aplicaciones que sirvan para bajar las emisiones, hoy en concentración de 420 ppm (partículas por millón) 

Si en una empresa de tecnología disruptiva el liderazgo se enfoca en decisiones estratégicas de digitalización y sostenibilidad, como tendencias integradas que guían la transformación moderna de las organizaciones, entonces sí se dará esa revolución tecnológica, digital y cultural a favor de la sostenibilidad y del cambio climático.

La innovación digital crea nuevos conocimientos o prototipos, cuya adopción y difusión, que depende también del éxito comercial de esos productos tecnológicos, ayuda a la expansión y la aceleración de las resoluciones contra el cambio climático.

Hemos creado plataformas de software que mapean, paso por paso, las cadenas de producción industrial de cualquier sector, asociando a ese mapa un carbon-budget, un cálculo de emisiones por cada paso del proceso, que llamamos Carbon Digital Twin. Este proceso tecnológico y digital permite el rápido cálculo del gemelo digital de huella de carbono, asociado a cualquier paso en cada tipo de proceso, y que nos ayuda a cuantificar emisiones para luego mitigarlas.

Y en la industria tecnológica nos estamos también, por supuesto, ocupando de la energía. El reto más grande del momento es acompañar, a través de la digitalización y la tecnología, las transiciones energéticas, ese proceso que nos garantiza la constante producción de energía que un mundo tan poblado necesita según reglas de menor emisiones o de fuentes más renovables.

El reto más grande del momento es acompañar, a través de la digitalización y la tecnología, las transiciones energéticas

Impulsando plataformas y soluciones digitales de distribución de electricidad contribuimos a la transformación limpia de la industria energética, guiando las transiciones energéticas hacia la electrización de la movilidad, hacia el interner de las cosas de cientos de millones de electrodomésticos, para calefacción, refrigeración e iluminación, produciendo una aceleración y un cambio que claramente puede abatir las emisiones nocivas para la salud del planeta. 

Se trata de empezar a ser carbon-thinkers, guiar la mayoría de nuestras acciones a ese cambio cultural y tecnológico, en los próximos 10 años de acción, antes de que sea demasiado tarde. Se trata de pensar en soluciones tecnológicas que nos ayuden a ahorrar la commodity más preciosa en esta batalla de cambio climático: ¡el tiempo!

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