ECONOMÍA
21/12/2020 13:42 CET | Actualizado 22/12/2020 10:51 CET

Las propuestas económicas de Vox: subir impuestos a los que menos ganan y pensiones más bajas

La formación ultraderechista promete unas medidas económicas muy difíciles de cumplir.

Jon Nazca / Reuters
El presidente de Vox, Santiago Abascal, en un acto 

Bajadas de impuestos, simplificación de los contratos y reducción del gasto superfluo. ¿Suena bien, verdad? Estas son algunas de las promesas incluidas en el programa económico con el que Vox se presentó a las elecciones generales del pasado 10 de noviembre bajo el lema España siempre.

Este plan, cuyo resumen ejecutivo ocupa 17 páginas y no tiene memoria económica, fue diseñado por el diputado Rubén Manso, economista e inspector del Banco de España en excedencia, considerado como uno de los fichajes estrella de la formación ultraderechista.

La música de este programa económico suena muy bien cuando la exponen, pero la realidad es que, si se aplicara, supondría una subida de impuestos para los que menos ganan, pensiones más bajas para los nuevos jubilados y un agujero considerable en cuentas de la Seguridad Social, entre otras.

Este documento pasaría sin pena ni gloria, si no fuera porque el grupo parlamentario de Vox ha intentado alcanzar el Gobierno con una moción de censura contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Si el líder de Vox, Santiago Abascal, hubiera salido victorioso, sería lógico pensar que Manso ocuparía la posición de Nadia Calviño y que se intentarían poner en marcha estas medidas.

En El HuffPost, hemos analizado algunas de sus propuestas estrella:

Subida del IRPF a los que menos ganan y bajada a los ricos

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Un camarero en Málaga preparando una terraza. 

Tras llenar el Palacio Vistalegre en octubre de 2018, Vox presentó a bombo y platillo sus 100 medidas para la España viva. Ese documento incluía una reforma del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF)  que grava los ingresos de los contribuyentes. Este es el impuesto que más dinero recauda actualmente: 86.892 millones en 2019, según los datos de la Agencia Tributaria.

A falta de los nuevos presupuestos, este impuesto divide los ingresos anuales en cinco tramos, a los que aplica de forma progresiva cinco tipos distintos, que van desde el 19% al 45%.  

Estos son los tramos del IRPF actuales, según los ingresos:

El HuffPost

La formación ultraderechista defendía en aquel documento pasar de estos cinco tramos existentes a solo dos. Los ingresos hasta 60.000 euros pagarían un tipo del 20%, mientras que los conseguidos a partir de esos 60.000 euros tributarían al 30%.

En la propuesta de Vox quedaban exentos de pagar IRPF aquellos que ganaran menos de 12.000 euros. Esto supondría una vuelta al pasado, un retroceso a lo que ocurría hasta 2017, ya que actualmente el umbral se sitúa en 14.000 euros, tras el pacto alcanzado entre PP y Cs para los presupuestos de 2018. 

El economista José Carlos Díez, profesor de economía en la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) y vinculado al PSOE, calculó con los datos de la Agencia Tributaria que la recaudación de IRPF caería a la mitad. “Vox bajaría la recaudación 35.000 millones, lo cual supondría doblar el déficit público en 2019 y aumentar la emisión de deuda pública un 15%”, señaló en Crónica Global.

Tras darse cuenta de que esta propuesta era irrealizable, el programa económico del 10-N la cambió considerablemente. La formación que lidera Santiago Abascal propone ahora un tipo del 22% para las rentas hasta 60.000 euros y otro del 30% para los ingresos que superen esa cantidad.

Este cambio supone una subida de impuestos para las rentas más bajas. Ahora aquellos ciudadanos cuyas rentas se sitúan por en el primer tramo de ingresos tributan al 19%. Sin embargo, Vox quiere que paguen un 3% más. 

La subida de impuestos a los que menos ganan se agrava con la supresión de ese mínimo exento de pagar impuestos de 14.000 euros. En su lugar, Vox propone establecer unos nuevos mínimos bajo el nombre de necesidades básicas del contribuyente que varía en función de la situación familiar.

Los ingresos exentos de tributación se situarían en 7.000 euros para un ciudadano soltero, en 14.000 euros para familias con dos hijos y se incrementarían dependiendo del número de hijos. 

La propuesta de Vox supone un auténtico mazazo para muchos ciudadanos que van a tener que rascarse el bolsillo. Por ejemplo, un soltero que ganase 13.000 euros al año —ni siquiera llega a ser mileurista— tendría que pagar un 22% de IRPF por los ingresos que superen ese límite de 7.000 euros, es decir, los 6.000 euros restantes. Este ciudadano tendría que pagar 1.320 euros al año con esta reforma, cuando actualmente no paga nada. 

No todos los contribuyentes salen perdiendo. Los grandes beneficiados serían los trabajadores con salarios más altos. En este caso, la rebaja del tipo del IRPF sería del 15%. “Ahora las familias con más de 60.000 euros de base liquidable pagan un 45% de tipo máximo. Con la reforma pagarán un 30%”, se enorgullece la formación. 

Pensiones más bajas

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Una mujer se manifiesta en el centro de Madrid por las pensiones públicas.

El programa electoral Vox también supone una mala noticia para los pensionistas, tanto los actuales como los futuros. “Nuestro sistema de pensiones no es fácilmente sostenible sin una reforma profunda del mismo”, avisa el documento. 

La formación ultraderechista propone elevar el periodo que se utiliza para calcular la cuantía de la pensión para incluir toda la vida laboral del trabajador. “Cómputo de toda la vida laboral del trabajador a efectos del trabajador a efectos del cálculo de la pensión pública correspondiente”, asegura el documento.

La ampliación de ese periodo de cálculo implica tener en cuenta salarios más antiguos. Habitualmente un trabajador recibe un salario menor al principio de su vida laboral, que se incrementa a lo largo de los años, según se tiene más experiencia. 

La reforma de pensiones, aprobada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2011 en acuerdo con los sindicatos, elevó ese periodo de 15 a 25 años de manera gradual. Recientemente, la comisión del Pacto de Toledo ha alcanzado un acuerdo que supone validar esa ampliación, pero pide que los trabajadores puedan elegir los mejores años de su vida laboral.

Si se amplía ese periodo de cálculo a toda la vida laboral, como propone Vox, supone de facto rebajar las pensiones de los futuros jubilados. 

Este no es el único problema. Vox defiende en su programa reducir las cotizaciones sociales de trabajadores, empresarios y autónomos. Esto puede sonar muy bien, pero genera un problema a largo plazo. El sistema público de pensiones español se basa en la solidaridad intergeneracional y es un sistema de reparto: los mayores cobran su jubilación gracias a las cotizaciones de los trabajadores. 

Antes de la irrupción de la pandemia, las cotizaciones de cada mes servían para pagar las pensiones de ese mismo mes. Sin embargo, esos ingresos no eran suficientes para hacer frente a las pagas extras, ya que en junio y diciembre la cantidad mensual a pagar se duplica.

Este problema recurrente ha hecho que la Seguridad Social tenga un déficit estructural equivalente al 1,5% del producto interior bruto, según el Banco de España. Es decir, existe una diferencia entre los ingresos y los gastos de unos 18.000 millones cada año.

Por eso, la promesa de Vox de reducir las cotizaciones sociales solo serviría para hacer más grande ese agujero. ¿Cómo pretende la ultraderecha que se paguen las pensiones con menos cotizaciones?

Impuesto de sociedades al estilo irlandés

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Un grupo de irlandeses celebra el día de San Patricio en el bar The Temple, en Dublín.

Otra de las propuestas estrella de Vox se dirige a las empresas. La formación que dirige Santiago Abascal quiere rebajar el tipo general de impuesto sobre sociedades del 25% actual al 22%. Además, se eliminaría el tipo especial del 30% aplicado a la banca y las empresas de hidrocarburos.

La rebaja no se queda ahí, ya que Vox se compromete a reducir posteriormente el tipo de este tributo hasta situarlo en el 12,5%. Esto supondría equipararse con Irlanda, un país que ha ejercido el dumping fiscal para atraer compañías multinacionales a la isla.

La realidad es que la mayoría de las empresas españolas no paga este impuesto al no tener beneficios. Las grandes compañías realmente un 16% por sociedades, gracias a las exenciones fiscales.

De hecho, los ingresos por el impuesto de sociedades no han alcanzado aún los niveles que tenían antes de la crisis financiera iniciada en 2008. Este impuesto recaudó 24.838 millones de euros para las arcas públicas en 2018 —últimos datos disponibles—, según la Agencia Tributaria. Un 48% menos de los 44.823 millones de euros recaudados en 2007, la cifra récord.

Ante esta situación, el Gobierno de Pedro Sánchez pretendía establecer una tributación mínima del 15% del beneficio en este impuesto. Así se incluyó en las cuentas públicas de 2019, que no salieron adelante y provocaron el adelanto electoral. Esta subida impositiva ha quedado aparcada hasta que pase la crisis. 

La rebaja del IRPF y del impuesto sobre sociedades que promete Vox supondría una caída en la recaudación de decenas de miles de euros. Al no disponer de memoria económica, resulta imposible cuantificarlo, pero parece complicado que sea compatible con mantener el estado de bienestar. 

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