Las siete cosas más molestas que los bebedores dicen a los no bebedores

Como es un pasatiempo tan generalizado y, además, es legal, mucha gente interpreta que abstenerse del alcohol es algo extraño y hasta negativo.

Existen muchos motivos por los que una persona decide no beber alcohol. Quizás esté intentando cambiar su vida por salud. O porque no le gusta la persona en la que se convierte cuando bebe. O puede que esté tomando un medicamento nuevo. Tal vez sea por motivos religiosos. O porque está embarazada. O porque, simplemente, no le gusta.

Como beber es un pasatiempo tan generalizado en la sociedad y, además, es legal, mucha gente interpreta que abstenerse del alcohol es algo extraño y hasta negativo. A raíz de esta interpretación surgen preguntas y situaciones incómodas ante la decisión de una persona de no beber.

“Hay estigmas en las dos direcciones, tanto si te pasas con la bebida como si no la soportas”, expone Stephanie Rozen, rehabilitadora de personas con alcoholismo y drogadicción. “Hay un enorme espacio en medio, un continuum, que es una especie de territorio inexplorado”.

Comprender ese continuum es el primer paso para comprender a las personas que no beben alcohol y hablar con empatía sin ser críticos ni invasivos. De todos los comentarios y actitudes que reciben los no bebedores por parte de los bebedores, estos son los que más les molestan:

1. ‘¿Y por qué no bebes?’

Si alguien dice que no bebe alcohol, no le preguntes por qué. Tampoco intentes averiguarlo. No conoces sus motivos y no es asunto tuyo averiguarlos.

“Preguntar el motivo o insistir ya es pasarse de la raya”, comenta la psicóloga Hannah Wertz. “En general, lo mejor es mostrar una actitud de aceptación. Contén el impulso de meterte en su vida”.

“Ocurre como con el aspecto: no comentes el aspecto de otra persona si no te lo pide”, compara Sarah, de 32 años, que lleva cuatro años sin beber alcohol.

Lo mejor para todos es mantener un clima de cordialidad y respeto.

2. ‘¿Ni siquiera un trago?’

Una vez más, no conoces los motivos que tiene una persona para no beber alcohol. “Si una persona deja de beber o modera su consumo para reducir las consecuencias es que ya está cansada de esas consecuencias”, razona Rozen.

Presionar a alguien para que beba sin conocer sus antecedentes puede ser muy dañino.

“Eso de meter presión a una persona para que beba, aunque sea de forma amistosa, es una completa falta de respeto por la decisión ha tomado por los motivos que sean”, explica Kelly Murphy, de 32 años, que lleva cuatro años sobria. ”¿Te parecería normal ponerle la zancadilla a una persona que está corriendo una maratón?”.

3. ‘Supongo que ya no podemos salir por ahí juntos’

“Alguien que empieza a ir a rehabilitación ya tiene bastante miedo de perder a sus amigos”, señala la rehabilitadora Rachel Schwartz. Lo último que quieren es sentirse excluidos o abandonados.

En vez de hacer comentarios o suposiciones sobre cómo va a cambiar tu relación con esa persona, pregúntale cómo puedes ayudar para que se sienta más cómoda. ¿Se sentirá bien en una quedada social en la que los demás sí beberán alcohol?

Schwartz recomienda que no dejes de invitar a esas personas, pero avisando de la clase de quedada que va a ser, para que se puedan preparar. O podéis quedar otro día para hacer algo distinto. La cuestión es encontrar formas de mantener viva la amistad sin necesidad de alcohol.

4. ‘Con lo bien que nos lo pasábamos cuando íbamos de juerga’

La gente que deja el alcohol tiene miedo de que la dinámica de sus amistades cambie y, en muchas ocasiones, eso les provoca ansiedad.

Escuchar una y otra vez que ya no eres una persona divertida confirma y agrava esos temores y, además, dificulta el objetivo que te habías propuesto.

“Creo que estos comentarios son especialmente dolorosos porque te hacen pensar que lo que te hacía divertido era el alcohol, no tu personalidad”, explica Murphy. “Eso implica que tu valor como persona se ha reducido ahora que ya no bebes alcohol”.

5. ‘Yo una vez hice el reto de no beber en enero’

Retos como el del “enero seco” o “Dry January” han conseguido que sea algo más aceptable no beber alcohol. Sin embargo, hablar de una rehabilitación por motivos de salud como si fuera equiparable a una moda es una actitud insensible y despectiva.

“Si te apetece pasar un mes sin beber alcohol, perfecto, yo te animo”, asegura Megan Johnson, de 36 años, que lleva nueve años sin tomar alcohol ni drogas. “Pero si has dejado de beber porque la alternativa te puede llevar a la tumba, tienes mucho más en juego que en un simple reto”.

Recuerda que la decisión de no beber es diferente para todo el mundo.

6. ‘¡Hala, no lo sabía!’

En este caso, la cuestión no es lo que dices, sino cómo lo dices. El tono de voz importa, y mucho.

“No actúes como si estuvieras viendo a un marciano”, indica Schwartz. “No quieres que la otra persona se sienta como si fuera un bicho raro o un animal en exhibición”.

Aunque tengas la mejor de las intenciones al decirle a una persona que no “parece” que tenga un problema, lo que haces es agravar el estigma contra las personas con adicciones. La realidad es que el consumo de sustancias provoca un espectro de trastornos que afecta a todo el mundo en mayor o menor medida.

7. Quedarte callado.

Lo que no dices también importa. Si alguien te dice que no bebe y tu reacción es dejar de hablarle o dejar de invitarle a las quedadas, puedes hacerle tanto daño como si le estuvieras criticando por su decisión.

Recibir la noticia por sorpresa puede provocar cierta sorpresa momentánea, pero distanciarte de esa persona “hace tanto ruido como cualquier crítica”, sostiene Rozen.

“Cuando una persona que está en rehabilitación o intentando cambiar su relación con el alcohol comparte contigo esa información personal, para ella es siempre una primera vez porque no sabe cómo va a reaccionar la otra persona. Por eso, el apoyo que reciba en ese momento se le va a quedar grabado”, asegura Rozen.

Si no tienes ni idea de qué responder, que no te dé miedo preguntar si puedes hacer algo para que se sienta más cómodo. Schwartz también recomienda preguntas como “¿Y qué tal te va?” o “¿Te apetece hablar de ello?”.

Moraleja: lo importante es que hagas saber a esa persona que estás ahí para apoyarla, aunque no sepas cómo decirlo.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Canadá y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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