BLOGS
24/06/2019 07:26 CEST | Actualizado 24/06/2019 07:26 CEST

No te desgastes siendo feliz

¿Es mejor empeñarse en tener una vida feliz o tratar de tener una vida interesante?

Alexander Spatari via Getty Images

A estas alturas de tu vida ya debes haber perdido (o invertido que suena mejor) muchas horas intentando ser feliz.

No sé la de cosas que habrás probado en la intimidad de tu casa o en una playa en las antípodas. En quedadas a ciegas o explorando tus sentidos en los fogones de una cocina. Y me juego cien pesetas a que todavía no le has dicho a tus amigos, reales o cibernéticos, que ya has conseguido ser plenamente feliz 24 horas al día.

Lo más probable es que todavía no tengas claro en qué momento serás capaz de identificar la felicidad.

He tenido delante a mucha gente llorando porque no es feliz, pero sin saber definir lo que es la felicidad.

Qué más da si la felicidad es tener un catálogo de amantes o unas gallinas que ponen huevos azules. Por suerte no hay órdenes gubernamentales de lo que puede ser denominado o no como felicidad. Sólo tú tienes que ser capaz de definir lo que es la felicidad para ti.

Y antes de que respondas mentalmente, te aviso de que decir “vivir tranquilo” o “estar en paz con mi familia”, por ejemplo, no son respuestas válidas para tu mente que es la que va a identificar la felicidad y mandar el aviso de objetivo cumplido.

La tranquilidad es algo demasiado genérico, al igual que la paz, y la mente se pierde en conceptos abstractos y genéricos.

Lo frustrante de no encontrar la felicidad

Lo que está claro es que la búsqueda de la felicidad desgasta.

Y probablemente te esté cargando de infelicidad.

El día que encuentres la felicidad más vale que sea un gran lote de felicidad porque tiene que compensar muchos años de frustración y desgaste.

Pero, ¿qué pasaría si cambiases de objetivo?

¿Y si buscar la felicidad no fuera el objetivo que da más felicidad?

Hace unos días explotaron en mi oreja las palabras de Contardo Calligaris, un psicoanalista italiano que se ha propuesto tener una vida interesante, no una vida feliz.

Para mí algo tan sencillo me hizo ver el color del cielo diferente.

Es infinitamente más sencillo hacer de la vida una experiencia interesante.

Porque tú sí que sabes lo que te resulta interesante.

Las conversaciones sobre jurisprudencia aplicada al turismo ecológico sabes si son interesantes o no lo son para ti, los programas de subastas son interesantes o no son interesantes para ti, la comida vegetariana es interesante o no lo es.

Eso sí, no hay que caer en el interesanticidio: creer que una vida interesante sólo se compone de subidones de adrenalina

No abandones tu objetivo de ser feliz si no quieres, pero prueba a llegar a meta con una vida interesante.

Optar por esta opción es mirar la vida con ojos de novato. Es comprender que afrontar una situación inesperada que te bloquea en un primer momento, también es interesante porque vas a aprender de lo que te está diciendo la vida en esa situación.

El interés por una vida interesante

Un factor clave para vivir de esta forma, dice Calligaris, es tener interés por el mundo (yo le dedico una plaza en mi pueblo a este señor, de verdad. Simplificar la complejidad de la vida es una labor excelsa).

¿Hay interés en deslizar el dedo por la pantalla del móvil viendo vidas ajenas? Si el interés es aprender, aplicar y disfrutar, genial. Si no hay ningún interés salvo el de apagar el móvil pensando que tu vida es una porquería comparada con aquellas, no hay interés y por lo tanto, no habrá vida interesante (recuerda que esta opción era más práctica que la de buscar sin consuelo la felicidad).

¿Cuál es tu interés por el mundo?

Ya que nos ponemos a simplificar, piensa en cuál es el interés por tu mundo. Por el lugar donde vives, por las calles que pisas cada día, por las caras que ves, por las manos que aprietas a diario.

Y lo mejor de todo, ¿cuál es el interés por ti?

Nos montamos demasiadas películas mentales comparando nuestro nivel de felicidad con el del influencer de turno. O con el que nos dijeron nuestros padres que era el ideal, y mientras tanto, poca felicidad verdadera computan nuestros sentidos.

No abandones tu objetivo de ser feliz si no quieres, pero prueba a llegar a meta con una vida interesante. Extrae el interés de las cosas sencillas que componen tu vida y apuesta por ti.

 

Síguenos también en el Facebook de El HuffPost Blogs

ESPACIO ECO