Cómo será ir a la playa este verano

Pelearse por el último centímetro de arena ya no es una opción.
Cala Bassa (Ibiza), en agosto de 2018.
Cala Bassa (Ibiza), en agosto de 2018.

Nada será igual este verano por la crisis del coronavirus. Aunque el Gobierno tiene previsto iniciar la fase de desescalada en la segunda quincena de mayo, todo apunta a que el verano de 2020 no será como los anteriores. No sabemos si podremos salir de España, si podremos viajar por el interior del país, ni tampoco cuándo reabrirán los hoteles.

Todo son incógnitas y una aflora de manera intermitente: ¿Podremos ir a la playa este verano? Hace unos días el virólogo Luis Enjuanes, considerado el mayor experto del España en el COVID-19, aseguraba que habrá mucha gente que lo haga. A lo mejor no es una persona de Madrid, si se mantienen aisladas las CCAA, pero sí podría ir a La Malvarrosa una persona de Valencia. La cuestión es que su día de playa no será igual que uno de 2019.

Aún no hay indicaciones oficiales sobre cómo serán las playas de 2020 pero sí se pueden sacar conclusiones atendiendo a lo que se ha dicho hasta ahora.

Distancia de seguridad entre las toallas

La primera es que la distancia de seguridad, en la que tanto insiste el Ministerio de Sanidad como una de las principales medidas para contener el coronavirus, se va a llevar a la arena. Y esto se va a traducir en separación entre toallas.

Lo advertía la ministra de Industria, Reyes Maroto, hace unos días en una entrevista con El País: “Habrá que guardar la distancia, también en la playa”. Según las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, debe ser mínimo de un metro entre persona y persona, aunque lo ideal es que sea de dos, como insiste el ministro Salvador Illa en sus ruedas de prensa.

Una playa de Tenerife, desierta tras decretarse el estado de alarma. 
Una playa de Tenerife, desierta tras decretarse el estado de alarma. 

De esa distancia de dos metros habla también Andrea Burón, médica especialista en medicina preventiva y salud pública y portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública (Sespas). “Debemos evitar las aglomeraciones y las playas no pueden convertirse en un lugar de aglomeraciones. No tiene ningún sentido que este verano haya toallas separadas solo por 30 centímetros de distancia”, explica la doctora.

Playas más vacías que nunca

La distancia mínima entre toallas va inevitablemente ligada a limitar el aforo de las playas y vaciarlas de gente. No hay posibilidad de que las imágenes del verano 2020 se parezcan a las que todos tenemos en las retinas: arenales atestados de gente, bañistas sin espacio para nadar y orillas por las que resulta casi imposible pasear.

Todo apunta a que esta imagen de la playa de Levante en Benidorm no la vamos a ver ni en julio ni en agosto. Es una cuestión numérica.

La playa de Levante, en Benidorm, abarrotada. 
La playa de Levante, en Benidorm, abarrotada. 

Este arenal, que recibe en un día concurrido hasta a 176.000 personas, pasaría a acoger a una cuarta parte. En 2013, TVE calculó que en un cuadrado de 25 metros cuadrados se colocan hasta 20 personas. Ahora, con las medidas de distanciamiento social y teniendo en cuenta que cada persona ocuparía unos dos metros cuadrados, en un cuadrado sólo cabría una familia de cuatro miembros. Si en los más de 2 kilómetros de arenal caben 8.000 cuadrados de 25 metros, solo 32.000 personas podrían disfrutar de la playa de Levante.

Aforo limitado, sombrillas especiales y pocos turistas

La cuestión más complicada de resolver es cómo se va conseguir mantener la distancia en las playas. En España las autoridades no han puesto esta cuestión sobre la mesa, pero sí se puede tomar nota de las fórmulas de otros países. El gobierno portugués de Antonio Costa ha hablado de este asunto y baraja algunas medidas como restringir la movilidad, y reducir y controlar el aforo como fórmula para evitar concentraciones.

El sistema que se plantea en Italia es distinto. En la región de Emilia-Romagna, una zona bastante golpeada por el COVID-19, una empresa ha propuesto montar cubículos de plexiglass en las playas para mantener la distancia de seguridad. Dentro de cada espacio, que mediría 4,5 metros por cada lado, caben dos tumbonas y una sombrilla. La empresa que lo ha propuesto, Nuova Neon, ha asegurado a EFE que han recibido multitud de peticiones de bares y restaurantes para adaptar sus locales, e incluso del Ministerio del Interior italiano. La otra fórmula, también italiana, la plantean en Salento, al sur, y se trata de mantener una distancia de diez metros entre sombrillas.

Gestionar este tipo de medidas es más sencillo en las playas italianas, que en su gran mayoría cuentan con servicios privados de hamacas que funcionan con reserva, dejando fuera a quien no pase antes por caja. Una situación poco frecuente en España, donde la mayoría de los arenales son de acceso libre.

La doctora Burón apela “a la responsabilidad y al sentido común” de cada uno a la hora de tomar decisiones. Lo imprescindible será siempre seguir manteniendo las normas de higiene básicas y que las personas con síntomas o que hayan estado en contacto con algún contagiado “se queden en casa de forma solidaria”.

En todo caso no hay que olvidar que cada zona de España es diferente y no es lo mismo gestionar esta situación en el Mediterráneo que en la costa del Norte. Además, al tratarse de una pandemia mundial, el número de turistas extranjeros que vendrán a nuestro país será menor, por lo que habrá menos personas que quieran disfrutar de las playas.

Una Semana Santa atípica