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¿Se está desarmando Hamás, sí o no?

¿Se está desarmando Hamás, sí o no?

La segunda fase del alto el fuego con Israel implica la desmilitarización del partido - milicia, pero por ahora no se está llevando a cabo. Tel Aviv insiste en que sin eso no habrá ni repliegue de su Ejército ni permisos para la vital reconstrucción. 

Miembros de las Brigadas Qassam, brazo armado de Hamás, abandonan Shejaiya (Gaza) tras hallar el cuerpo de un soldado israelí para entregarlo a la Cruz Roja, el 5 de noviembre de 2025.
Miembros de las Brigadas Qassam, brazo armado de Hamás, abandonan Shejaiya (Gaza) tras hallar el cuerpo de un soldado israelí para entregarlo a la Cruz Roja, el 5 de noviembre de 2025.Khames Alrefi / Anadolu via Getty Images

El alto el fuego entre Israel y Hamás, acordado a instancias de Estados Unidos, ha entrado en su segunda fase sin haber finiquitado la primera. Sí, los rehenes israelíes (vivos o muertos) han regresado a casa y ha habido varias liberaciones de presos palestinos, pero no, la muerte no se detiene en la franja ni entra la ayuda humanitaria básica. 

Todo son pasos que se quedan como en el aire, a medio camino la pisada, incapaces completarse y de dar estabilidad a un territorio absolutamente deshecho, con una población física y mentalmente herida, que carece de lo básico. Y, sin embargo, se ha pasado a otra pantalla, porque el presidente norteamericano, Donald Trump, está empeñado en ello. No por la paz en sí, no por la justicia, sino por quitarse una guerra abierta de encima -tan latosa- y sembrar para tener el Nobel de la Paz que se le resiste. Obliga a las partes y así vamos, encabalgando compromisos. 

Uno de ellos, contemplado en el segundo ciclo, es el desarme del Movimiento de Resistencia Islámica. Es el punto seis de los famosos 20 redactados por la Casa Blanca: "Una vez liberados todos los rehenes, los miembros de Hamás que se comprometan a la coexistencia pacífica y a desarmar sus armas recibirán amnistía. A los que deseen salir de Gaza se les proporcionará un paso seguro a los países receptores". Pero, ¿están en ello?

Lo cierto es que no. Lo cierto, también, es que el partido-milicia nunca se ha comprometido en público a ello. Cuando emitió su comunicado acatando el armisticio, tras las enormes presiones existenciales de Trump -lo tomas o lo pagas-, se cuidó mucho de no poner una palabra al respecto. Sin embargo, sabe que es un aro por el que tiene que pasar si quiere que la hoja de ruta, que hipotéticamente debe acabar en un Estado palestino de pleno derecho, se complete. 

Una tregua larga

Hamás sabe no puede desarmarse, o no de pronto, sin transición, porque no sobreviviría. Perdería su baza de amenaza y terror, interna y externa, de forma inmediata. Pero lo que exponen en estos días es que una cosa es pedir tiempo y, otra, un no rotundo. El que fuera líder de la rama política del grupo y hoy responsable de sus asuntos exteriores, Jaled Meshal, ha confirmado esta semana que no van a dejar morir la "resistencia" pero, a cambio, ha confirmado que es "improbable en los próximos 10 o 15 años" una nueva acción armada contra Israel, tras los atentados del 7 de octubre de 2023, en los que mataron a 1.200 israelíes y secuestraron a 251 más. 

Meshal, en el Foro Al Jazeera en Doha (Qatar), dijo el pasado domingo que hay altenativas al desmantelamiento inmediato de su arsenal, como apostar por una "calma prolongada" mientras se discute y se implementa ese desarme. Planteó, de hecho, una tregua larga, "de cinco, siete, diez años", un tiempo que serviría de garantía de que Hamás no usará sus armas, con los mediadores internacionales como garantes de ese compromiso, pero no aclaró si también de la custodia de las armas, una vez almacenadas. En mitad del proceso negociador, interlocutores de Hamás también han dejado la puerta abierta a "estudiar" la entrega de sus armas a la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) calculan que el brazo armado de Hamás tiene aún hoy unos 20.000 efectivos, todos ellos armados. Aunque se calcula que el 90% de sus fuerzas convencionales están inoperativas, mantiene silos "importantes" con "decenas de miles de rifles", aunque ha perdido un enorme poder en cuanto a cohetes y morteros, el material más empleado históricamente en sus ataques en suelo israelí. 

Jaled Meshal, jefe de asuntos exteriores de Hamás y exdirector de su buró político, durante el segundo día del 17º Foro Al Jazeera, en Doha (Qatar), el 8 de febrero de 2026.
Jaled Meshal, jefe de asuntos exteriores de Hamás y exdirector de su buró político, durante el segundo día del 17º Foro Al Jazeera, en Doha (Qatar), el 8 de febrero de 2026.Ali Altunkaya / Anadolu via Getty Images

De esta forma, defiende, se podría ir trabajando en paralelo en los otros asuntos que están en el origen del conflicto: fin de la ocupación israelí, abandono de la resistencia, autodeterminación e independencia final. 

"En el contexto en que nuestro pueblo todavía está bajo ocupación, hablar de desarme es un intento de convertir a la comunidad palestina en una víctima fácil de eliminar y de exterminar por Israel, que está armado con todo el armamento internacional", denunció en el mismo foro. 

El político cisjordano, que reside en el exilio, en Qatar, insistió en su intervención en que Israel quiere tomar las armas de Hamás para ponerlas en manos de otros grupos locales y generar el caos. Y Tel Aviv lo que dice es que no van a retroceder de la Línea Amarilla desde la que aún dominan el 53% de Gaza ni va a autorizar proyectos de limpieza, reconstrucción y edificación y mejora de infraestructuras hasta que eso pase.

Meshal siempre ha tenido fama de radical y de listo, por eso aprovechó su presencia en este evento internacional para mostrar su rostro más conciliador: defendió el diálogo como necesario para dar "la reconstrucción y el alivio" que los gazatíes necesitan, que garantice "que la guerra no se reactive entre Gaza y la entidad sionista". 

Sostiene que este es un enfoque "lógico" y que Hamás defiende, porque dice que las partes han acabando entendiendo su posición. Pero eso lleva trabajo extra. "Sí, esto es algo que requiere un gran esfuerzo, no un enfoque de desarme", avisa. Todo su discurso pivotó en torno a la idea de que la palestina es "una causa justa" y hay que presionar a Tel Aviv como se le presiona a ellos, hasta que sea una "entidad paria". 

Lo cierto es que, aunque sus milicianos siguen armados, EEUU no está mostrando en público su enojo por este incumplimiento. Es más, este miércoles, Trump tuvo un encuentro en la Casa Blanca con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el israelí no logró que surgieran nuevos reproches o ultimátums a su adversario por parte del republicano. Segundo chasco del día, porque el magnate le transmitió, además, su empeño en seguir hablando con Irán sobre su programa nuclear

Tampoco puede levantar mucho la voz el propio Netanyahu porque más de 580 gazatíes han muerto a manos de su Ejército desde el 10 de octubre pasado, cuando entró en vigor la tregua, y son más de 1.500 los heridos por sus ataques en este tiempo. El 2 de febrero, permitió que se abriera el paso de Rafah con Egipto, tras más de dos años de bloqueo total por esa guerra que ha matado a más de 70.000 palestinos. Los gazatíes con permiso están pudiendo entrar y salir de la franja, pero a un ritmo notablemente menor del prometido. 

Funeral de tres miembros del brazo militar de Hamás, las Brigadas Al-Qassam, que perdieron la vida en el ataque israelí contra el barrio de Nasr, en Gaza, el 10 de febrero de 2026.
Funeral de tres miembros del brazo militar de Hamás, las Brigadas Al-Qassam, que perdieron la vida en el ataque israelí contra el barrio de Nasr, en Gaza, el 10 de febrero de 2026.Saeed M. M. T. Jaras / Anadolu vía Getty Images

Los planes de Washington

Con los mensajes de Meshal calientes, el diario norteamericano The New York Times informó el martes de que los mediadores norteamericanos han redactado una propuesta que exige que el Movimiento de Resistencia Islámica entregue sus armas estratégicas pero mediante un acuerdo por etapas. Demuestra, de esta forma, cierto realismo en la Administración Trump, que no ha dudado en decir en público que desarmarse no es tarea fácil, como también dijo que no lo era dar con los cuerpos de todos los rehenes israelíes, cuya entrega se demoró más de lo prometido. 

"EEUU exige que Hamás entregue todas las armas capaces de atacar a Israel, pero permitirá que el grupo conserve algunas armas pequeñas, al menos inicialmente, dijeron funcionarios familiarizados con la propuesta al citado medio. O sea, hay prisa por que entregue el armamento con el que tiene capacidad de golpear a Israel y menos con el de andar por casa. 

Al calor de estas informaciones, hoy mismo, Netanyahu, ha afirmado que Hamás debe entregar sus armas ligeras en Gaza porque ya "prácticamente" no posee armas pesadas en el enclave palestino: "El arma pesada, la que causa más daño, se llama AK-47", dijo, según informa EFE. Para el líder del Lilud, el desarme debe ser total. "Le estamos dando una oportunidad al plan del presidente", aseguró en un acto celebrado en Jerusalén, y añadió que eso puede ocurrir "por las buenas o por las malas". En Gaza, afirma, ya "no hay artillería, no hay tanques, no hay nada" y que lo que usan los milicianos palestinos son "rifles de asalto". 

"El arma pesada, la que causa más daño, se llama AK-47"
Benjamin Netanyahu

El plan, que según el informe ha sido avalado por los dos mediadores de Trump, su yerno y empresario Jared Kushner, y el enviado especial, Steve Witkoff, describe un proceso por etapas: estabilización del alto el fuego primero, desarme después, seguido de una supervisión internacional y, sólo después, la reconstrucción y la transición política. Washington definió su guía de trabajo como la construcción de "un marco de seguridad duradero que respalde la estabilidad a largo plazo en la región y la prosperidad para Gaza".

La retirada de Israel está directamente relacionada con esta secuencia. El informe del Times señala que es improbable que Israel se lleve sus tropas del enclave antes de que Hamás y otros grupos militantes depongan las armas. Es la baza con la que presionarán al grupo palestino en las "próximas semanas", cuando se le presente la idea, para que se avenga a razones. 

"EEUU está trabajando estrechamente con todas las partes y mediadores para garantizar la plena implementación del plan y promover un marco de seguridad duradero que respalde la estabilidad a largo plazo en la región y la prosperidad para Gaza", dijo un portavoz de la Casa Blanca, Dylan Johnson, al conocerse la filtración. 

Trump no quiere que se le desmorone uno de los supuestos logros de su primer año de mandato, firmado a bombo y platillo, pese a todas las dudas y lagunas del armisticio y su evolución, real y prevista. Si Hamás no suelta sus armas, puede haber nuevos ataques por parte de Tel Aviv, aludiendo a una violación del alto el fuego (pese a que también los haya de su lado) y se puede generar una estructura de poder dividida y no coordinada en la franja costera. 

En la última semana de enero, usando como escenario el Foro de Davos, el neoyorquino presentó al mundo la Junta de Paz para Gaza para supervisar la segunda fase del alto el fuego, garantizar la estabilidad en Oriente Próximo y liderar la reconstrucción del enclave. Por orden de Trump, también se ha creado un comité tecnócrata palestino para asumir, nadie sabe cuándo, la gobernanza del día a día de la zona, más un comité ejecutivo con grandes nombres cuya meta es "hacer operativa la visión de la Junta de la Paz".

La ausencia de elecciones, de representación nacional o de mecanismos claros de soberanía sugiere, al menos en estos primeros estadios, un modelo de gobernanza centrado en la gestión, más que en la liberación del pueblo palestino. 

Y todo eso es nada sin calma sobre el terreno. En una Gaza con las milicias armadas, no va a poner un pie ninguno de los miembros de la Fuerza Internacional de Estabilización (FIE), que debe, en teoría, estabilizar la situación de seguridad mediante amplios despliegues en Gaza, la supervisión del orden público y el entrenamiento de las fuerzas policiales palestinas a fin de prevenir la anarquía y la reconstrucción de la infraestructura terrorista.

Los negociadores norteamericanos Steve Witkoff y Jared Kushner, tras una reunión de la Coalición de Voluntarios para Ucrania, en el Palacio del Elíseo, el 6 de enero de 2026, en París.
Los negociadores norteamericanos Steve Witkoff y Jared Kushner, tras una reunión de la Coalición de Voluntarios para Ucrania, en el Palacio del Elíseo, el 6 de enero de 2026, en París.Tom Nicholson / Getty Images

Los retos por delante

Udi Dekel, general de brigada que ahora ejerce de analista en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel (INSS, por sus siglas en inglés), expuso en un informe de diciembre, posterior al alto el fuego, las fases y retos por los que tiene que pasar Gaza para que fructifiquen los planes de Washington. 

Parte de la base de que es "imposible" que se repita un escenario como el de 2023 y por eso hay que construir las "condiciones para ello". El eje de seguridad, en el que se enmarca el desarme de Hamás, es esencial, a su juicio, pero implica mucho más que deshacerse de las armas: hay que disolver las milicias armadas (también la Yihad Islámica, por ejemplo); hacer un registro y un control de sus armas; establecer unidades para desmantelar "infraestructura terrorista", como túneles, complejos de producción, ensamblaje o almacenamiento, y aprobar una legislación palestina que también imponga sanciones a la posesión no autorizada de armas. 

Entiende el que fuera además negociador con los palestinos bajo el mandato de Ehud Olmert que hay que ofrecer incentivos por armas, para que lleguen las entregas y las renuncias.

Más adelante, debe llegar el despliegue de una policía palestina propia, que ponga especial énfasis en la búsqueda de armas pesadas que puedan quedar en la franja, además de en la destrucción de los silos y túneles y redes. Y luego ya se pueden buscar las armas más pequeñas, desmantelar los restos que queden del ala militar de Hamás y otros grupos, proponer un paquete de creación de empleos para antiguos milicianos y hasta una amnistía si se tercia, desradicalizar a los movilizados de otro tiempo y, al fin, acometer obras de reforma y reparación de Gaza, hasta llegar a esa democracia y a esa independencia que hoy siguen sonando a quimera. 

Israel amenaza

El primer ministro israelí, Netanyahu, siempre ha advertido de que Hamás será desarmado "por las buenas o por las malas, pero sucederá". Su ministro de Defensa, Israel Katz, va en la misma línea cuando dice que están "decididos" a desarmar a la milicia, amenazando con "desmantelarla" si no acepta deponer las armas. "Lo desmantelaremos junto con todas sus capacidades", previene. 

Hay que entender sus palabras en el contexto local, con un mandatario en sintonía con sus socios religiosos y ultranacionalistas que ni siquiera querían un alto el fuego en Gaza, sino arrasar con todo y volver a vivir allí (los colonos se marcharon en 2005), en un año en el que se esperan elecciones, en octubre, y con buena parte de la sociedad esperando aún asunción de responsabilidades por los fallos de seguridad del 7-O. Toca no molestar a EEUU y, a la vez, sacar los dientes y amenazar.

No obstante, medios como el Times of Israel han publicado que el Ejército israelí estáría elaborando planes para una renovada ofensiva en la franja para "desarmar al grupo terrorista por la fuerza". 

Soldados israelíes mantienen sus tanques cerca de la frontera con la Franja de Gaza, el 29 de octubre de 2025.
Soldados israelíes mantienen sus tanques cerca de la frontera con la Franja de Gaza, el 29 de octubre de 2025.Amir Levy / Getty Images

Israel cree que, si no se controla, Hamás "se mantendrá en el poder en la franja e intentará reconstruir su fuerza militar mientras refuerza su control sobre las zonas bajo su control" y publica casi a diario denuncias de supuestos "esfuerzos en restaurar su capacidad militar", como el traslado de armamento.

Pero "si se reanudan las hostilidades, los combates podrían ser más intensos y más generalizados que en rondas anteriores, ya que las fuerzas israelíes ya no se verán limitadas por la presencia de rehenes en suelo de Gaza", avisa el rotativo. El Ejército ha enfatizado durante toda la guerra que planeó sus operaciones con los rehenes en mente, aunque aún así todavía resultaron heridos por las acciones israelíes. Ahora no tendría freno y todos tenemos en mente las consecuencias de lo pasado.

El Times expone que, por ejemplo, sus soldados podrían operar en áreas de Gaza donde las tropas terrestres "no han puesto pie en medio de la guerra", incluyendo Deir al-Balah, en el centro del territorio, y el área de Al Mawasi, en la costa sur. Ahí no se entró con botas sobre el terreno -aunque se golpeó con artillería, por aire y por mar- debido al riesgo potencial para los secuestrados, así como a la gran concentración de palestinos, a los que el propio Israel había ordenado que se concentrasen en ese área. 

Tel Aviv aún podría verse refrenado por Trump, porque cualquier reanudación de los combates a gran escala podría trastocar sus planes para Gaza, incluyendo el resort de lujo que presentó también en Davos el marido de su hija Ivanka, y amenazar el apoyo de sus aliados internacionales.

En octubre, el presidente de EEUU indicó que permitiría a Israel reanudar los combates en Gaza si Hamás no cumplía los términos del acuerdo de rehenes. Sin embargo, con el regreso de todos ellos, no está claro si mantendría esta postura.

Israel denuncia, para avalar sus ataques nunca detenidos a Gaza, que Hamás sigue poniendo a prueba "a diario" a sus soldados, enviando operativos a través de la línea de alto el fuego para atacar a las tropas. Desde el inicio del alto el fuego en octubre, han abatido a "decenas de terroristas y otros sospechosos" que cruzaron la Línea Amarilla y se acercaron a las tropas, destacan, sin afinar más, en contraposición a los datos de muertes de civiles que siguen denunciando las Naciones Unidas y ONG locales. 

Dentro del trozo de territorio palestino aún controlado por las FDI, sus militares siguen trabajando en la demolición de los túneles de Hamás, una tarea que describen como "interminable": dice Netanyahu que ya han desmantelado "unos 150 kilómetros de los 500 kilómetros de túneles". "Tenemos que completar el trabajo", subraya. El ejército desconoce cuántas rutas subterráneas no ha encontrado aún. En paralelo, su labor es la de "mantener la línea defensiva" y "la vigilancia", señalan fuentes del Ejército.

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Soy redactora centrada en Global y trato de contar el mundo de forma didáctica y crítica, con especial atención a los conflictos armados y las violaciones de derechos humanos.

 

Sobre qué temas escribo

Mi labor es diversa, como diverso es el planeta, así que salto de Oriente Medio a Estados Unidos, pero siempre con el mismo interés: tratar de entender quién y cómo manda en el siglo XXI y cómo afectan sus decisiones a la ciudadanía. Nunca hemos tenido tantos recursos, nunca hemos tenido tanto conocimiento, pero no llegan ni las reformas ni la convivencia prometidas. Las injusticias siempre hay que denunciarlas y para eso le damos a la tecla.

 

También tengo un especial empeño en la actualidad europea, que es la que nos condiciona el día a día, y trato de acercar sus novedades desde Bruselas. En esta ciudad y en este momento, la defensa es otra de las materias que más me ocupan y preocupan.

 

Mi trayectoria

Nací en Albacete en 1980 pero mis raíces son sevillanas. Estudié Periodismo en la Universidad de Sevilla, donde también me hice especialista en Comunicación Institucional y Defensa. Trabajé nueve años en El Correo de Andalucía escribiendo de política regional y salté al gabinete de la Secretaría de Estado de Defensa, en Madrid. En 2010 me marché como freelance (autónoma) a Jerusalén, donde fui corresponsal durante cinco años, trabajando para medios como la Cadena SER, El País o Canal Sur TV.

 

En 2015 me incorporé al Huff, pasando por las secciones de Fin de Semana y Hard News, siempre centrada en la información internacional, pero con brochazos de memoria histórica o crisis climática. El motor siempre es el mismo y lo resumió Martha Gellhorn, maestra de corresponsales: "Tiro piedras sobre un estanque. No sé qué efecto producen, pero al menos yo tiro piedras". Es lo que nos queda cuando nuestras armas son el ordenador y las palabras: contarlo. 

 

Sí, soy un poco intensa con el oficio periodístico y me preocupan sus condiciones, por eso he formado parte durante unos años de la junta directiva de la ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF) España. Como también adoro la fotografía, escribí  'El viaje andaluz de Robert Capa'. Tuve el honor de recibir el XXIII Premio de la Comunicación Asociación de la Prensa de Sevilla por mi trabajo en Israel y Palestina y una mención especial en los Andalucía de Periodismo de la Junta de Andalucía (2007). He sido jurado del IV Premio Internacional de Periodismo ‘Manuel Chaves Nogales’.

 

 


 

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