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26/07/2019 08:10 CEST | Actualizado 26/07/2019 09:29 CEST

Es la cuarta causa de muerte en España, y seguro que no has oído hablar de esta enfermedad

Uno de cada diez adultos españoles tiene EPOC, aunque no lo sepa.

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Se llama enfermedad pulmonar obstructiva crónica, pero, en caso de que la conozcas, probablemente te suenen más sus siglas —EPOC— y su desencadenante más frecuente —el tabaco—. 

“EPOC al final son unas siglas, si fuera tuberculosis la gente sabría en qué consiste”, sostiene Juan Luis García Rivero, médico especialista en Neumología en el hospital de Laredo, Cantabria. En cambio, “si se mira letra por letra (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), se entiende mejor que se trata de una obstrucción en el aparato respiratorio al entrar el aire al pulmón. Los bronquios se inflaman y se cierran”, aclara el doctor.

EPOC es el motivo más habitual por el que la gente acude a la atención primaria por problemas respiratorios y, sin embargo, pocos han oído hablar de la enfermedad. “Ni las autoridades ni la población en general le han dado la importancia que tiene. Muchos pacientes ni siquiera saben lo que es”, asegura Juan Luis García Rivero, coautor de la obra Enfermedades respiratorias en atención primaria (editada por ACINAR con la colaboración de Teva). “En parte es culpa nuestra, de los sanitarios, porque quizás no explicamos bien la enfermedad. En la actualidad va por delante de nosotros, mientras que debería ser al revés”, reconoce el especialista.

Actualmente hay 174 millones de personas con EPOC en el mundo

Si se miran las cifras, da vértigo: la EPOC provoca cada año la muerte de 3,1 millones de personas en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, es la tercera causa de muerte en el planeta (por detrás de enfermedades cardiovasculares y cáncer), y actualmente hay 174 millones de personas con EPOC.

A nivel nacional la cosa no pinta mejor. El 10,2% de la población española de entre 40 y 80 años tiene EPOC, lo que supone 2,9 millones de personas, y es la cuarta causa de mortalidad en España, por detrás de la cardiopatía isquémica, del alzhéimer y otras demencias, y del ictus. Pero quizá lo más grave es que un 75% de los enfermos no saben que la padecen ni reciben tratamiento alguno.

Los especialistas advierten de que en los próximos años España se enfrentará a una epidemia de EPOC, principalmente porque nuestro país está a la cabeza de Europa en tabaquismo en adolescentes y entre los primeros del mundo en mujeres.

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En España fuman el 34,4% de las personas mayores de 16 años y se calcula que uno de cada cinco fumadores desarrollará EPOC en su vida. Una vez que surjan los primeros brotes, la EPOC no se apartará de sus vidas, ya que, como se explica en Enfermedades respiratorias en atención primaria, “es el ejemplo más claro de enfermedad crónica”.

“La EPOC tiene activaciones, exacerbaciones o agudizaciones”, explica José Luis Viejo Bañuelos, jefe del servicio de Neumología en el Hospital General Yagüe (Burgos) y coautor de Enfermedades respiratorias en atención primaria, durante la presentación del libro. Esto es, un paciente de EPOC tendrá fases peores o mejores, o se mantendrá estable, pero nunca podrá hacer desaparecer su enfermedad. 

Al no tener cura, el tratamiento consiste en “controlar los factores que la activan”, explica García Rivero. En España, ese factor principal es el tabaco, así que lo primero que debería hacer un paciente es dejar de fumar. “La ley antitabaco ha ayudado mucho a bajar el consumo de tabaco convencional, pero está aumentando exponencialmente el consumo entre mujeres, además del tabaco no convencional, es decir, los cigarrillos electrónicos”, lamenta Juan Luis García Rivero.

¿Sólo el tabaco causa EPOC?

No sólo. “También afectan el humo de cocinas de leña, la contaminación o el trabajo en la construcción, en carreteras y en minas”, matiza el doctor. “Cada vez conocemos mejor que el aire que respiramos tiene una mayor repercusión sobre el daño pulmonar, ya que este órgano está en continuo contacto con el exterior. A mayor concentración de partículas nocivas (contaminantes), más daño”, resume. “La contaminación hace más daño del que creemos”.

 

Y si hay algo que preocupa especialmente a García Rivero es “el infradiagnóstico” de EPOC, que “en las mujeres llega al 85%”. Es decir, 8 de cada 10 mujeres con EPOC no sabe que tiene esta enfermedad. De ahí que García Rivero repita una y otra vez la palabra “espirometría”. Es una prueba que mide la capacidad respiratoria de los pulmones, y el método más eficaz de diagnóstico. Aunque todavía no está todo lo extendido que debería. 

Si un paciente fuma y tiene síntomas de EPOC, que se haga una espirometría, igual que se hace analíticasJuan Luis García Rivero

“Para hacer una espirometría se requiere formación por parte de los enfermeros y colaboración por parte del paciente, que tiene que soplar con todas sus fuerzas”, explica el doctor. Pese a que “la mayoría de centros de salud cuenta con espirómetros, a veces los profesionales carecen de la formación suficiente para utilizarlos”. De ahí, las cifras: “Menos de la mitad de los pacientes diagnosticados de EPOC tienen hecha una espirometría”.

“La colaboración entre la atención primaria y los especialistas es esencial”, insiste Juan Luis García Rivero. “Si un paciente fuma y tiene algún síntoma (como bronquitis en invierno), es fundamental que se haga una espirometría, igual que se hace analíticas”. Incluso las farmacias pueden ayudar, sostiene: “Si un cliente que fuma pide todos los años medicamentos para la gripe, el farmacéutico deberían aconsejarle acudir al médico”.

¿Qué más síntomas hay?

Los pacientes normalmente expresan dificultad respiratoria, tos (sobre todo por la mañana), bronquitis crónica y sibilancias.

Curiosamente, “en mujeres y hombres tiende a manifestarse de forma diferente”, explica el doctor. “La mujer suele sufrir más daño en la función pulmonar, más ahogos (disnea) y más ansiedad, depresión y fatiga asociadas a la EPOC”, señala. “Con menos consumo de tabaco, padece más la enfermedad, sobre todo a nivel pulmonar”, apunta. “El varón, en general, suele tener más tos y expectoración”.

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¿Qué tratamiento hay que seguir?

En primer lugar, dejar el tabaco. A partir de ahí, el paciente debe seguir unas “recomendaciones básicas que se dan en cualquier enfermedad crónica”: “hacer actividad física, comer más fruta y verdura y menos grasas y azúcares”, enumera el experto.

“El tratamiento específico son los broncodilatadores inhalados, que disminuyen las agudizaciones”, apunta García Rivero. Se calcula que, “de media, una persona sufre al año 1,4 exacerbaciones”, cuenta el doctor. Dichas agudizaciones suelen producirse en invierno (enero-febrero), principalmente por el virus de la gripe, y a comienzo del verano (mayo-junio), cuando hay más rinovirus, probablemente por el aumento de viajes y contacto físico, señala.

Lo importante es llegar a un diagnóstico antes de que la enfermedad se exacerbe, antes de que sea demasiado tarde para poner tratamiento, destaca García Rivero. “Que un fumador con bronquitis o tos no se confíe, aunque tenga 30 años y sea joven todavía”, pide el doctor. “Porque la enfermedad tiene tres fases —leve, moderada y grave— y, hasta ahora, sólo hacemos diagnósticos en fases moderada o grave. A los pacientes leves ni los olemos, nunca vienen”, lamenta. 

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