Según un estudio del Instituto Fraunhofer IIS, el mercado ilícito de cigarrillos electrónicos en el viejo continente supone el 48% del total anual vendido.
Las exitosas campañas para reducir el vapeo entre los jóvenes han tenido como efecto colateral que una parte importante de la población haya interiorizado que fumar y vapear es igual de dañino, algo que no es cierto.
El hallazgo de una variante de un gen muestra su efecto en la reducción del consumo de tabaco. Y esto se ve especialmente en ciudadanos de ascendencia indígena mexicana, según un estudio de la revista 'Nature'.
La investigación se basa en los cigarrillos electrónicos comprados en canales de venta oficiales y regulados, por lo que no es aplicable a los dispositivos adquiridos a través de internet.
Desde Bruselas tienen previsto endurecer las normas sobre ingredientes, trazabilidad y presentación de los productos con nicotina y realizar grandes subidas de impuestos.
Desde ASH alertan de que los mensajes imprecisos puede desincentivar a los fumadores adultos a cambiar hacia alternativas al tabaco de combustión menos perjudiciales para su salud.
Desde Action on Smoking and Health (ASH) subrayan que "lo que hace que fumar sea tan letal son las miles de sustancias químicas cancerígenas y tóxicas que contiene el humo del tabaco".
La nueva norma amplía la prohibición de fumar o vapear a una lista más extensa de entornos públicos, incluyendo numerosos espacios al aire libre y prohíbe la venta y suministro de cigarrillos electrónicos de un solo uso.
Varios investigadores y especialistas han debatido acerca de la situación del sector en la Cumbre del cigarrillo electrónico, celebrada en el Real Colegio de Médicos de Londres.