Vox pincha en su festival de la extrema derecha

Vox pincha en su festival de la extrema derecha

Sólo la presencia de Trump y Meloni anima a sus seguidores en el primer gran acto tras la crisis abierta por Olona.

Abascal, durante su discurso este domingo en el Viva 22 de Vox.Europa Press News via Getty Images

″¡Los malditos burócratas de Bruselas!”, vocifera un hombre que camina junto a una mujer que asiente y le da la razón mientras pasean por la calle. Hablan del “error” del Reino Unido al votar el ‘brexit’, pero terminan culpando a la Unión Europea.

Junto a ellos pasa otra pareja, esta más joven, con un carrito de bebé sobre el que ondean dos banderas, una de España y otra del partido de extrema derecha Vox.

Acaban de salir, unos y otros, del Viva 22, el festival que la ultraderecha ha celebrado este fin de semana en el Espacio Mad Cool de Valdebebas (Madrid), justo frente al campo de entrenamiento del Real Madrid, un templo para muchos de los que han acudido al acto organizado por Vox, algunos con la gorra del susodicho equipo de fútbol.

Un evento “familiar y patriótico”, como no se cansaban de repetir desde la megafonía los organizadores, que animaban a los asistentes a acercarse a las distintas carpas para adquirir merchandising del partido de extrema derecha. Que si pulseras con la bandera de España, que si camisetas de Vox...

No era lo único que se podía adquirir en el evento, más parecido a una feria que a un acto político. El partido de Santiago Abascal ha montado un festival entre lo patriótico y lo gastronómico para amenizar a sus seguidores con productos muy españoles en el que la historia de España lo vertebraba todo.

Porque los asistentes podían hacer su particular Camino de Santiago a lo largo del recinto, rellenando incluso una compostelana que los organizadores si uno recorría las distintas casetas dedicadas cada una a una provincia española, a un personaje de dicha provincia, a sus tradiciones y a su gastronomía.

Todo un parque temático del nacionalismo español a las afueras de Madrid en un recinto de 100.000 metros cuadrados al que se podía acceder sin casi control de aforo. Tampoco se iba a desbordar, ya que la ultraderecha no ha congregado precisamente a una gran multitud. 15.000 personas, según los organizadores, para un espacio en el que pueden entrar 80.000.

  Imagen aérea del recinto donde se ha celebrado el Viva 22.Europa Press News via Getty Images

Y eso que todo estaba preparado para hacer las delicias del seguidor de Vox. Una bandera gigante pintada en el suelo recibía a los asistentes a la llegada al lugar, donde se mezclaban Dos hombres y un destino de Bustamante con Eso que tú me das del desaparecido Pau Donés y algún tema de Pereza.

Canciones que sí pero no, ya que el personal sólo se ha venido arriba con clásicos como Un beso y una flor de Nino Bravo o el himno de la Legión. Aunque nada que ver con el animoso “vamos a volver al 36” que encandiló a los seguidores de Vox y que tanta polémica ha generado.

A los pocos metros de entrar, una charla política congregaba a apenas una veintena de curiosos. En el medio, el eurodiputado Jorge Buxadé, acompañado por representantes de Italia, Holanda e Israel, charlaba sobre la transexualidad o la inmigración sin despertar grandes pasiones, ya que la mayoría seguía su camino hacia el fondo del recinto.

  Buxadé participa en una charla con representantes de Italia, Israel y Holanda.EL HUFFPOST

A derecha y a izquierda, la formación de ultraderecha ha desplegado diversas casetas donde las empresas que han patrocinado el evento han podido hacer caja, como la marca Estirpe Imperial, una firma de ropa de estética fascista que ha vuelto a vender sus productos en un acto de Vox. De hecho, uno de sus representantes se ha paseado por el lugar con una camiseta en la que se podía ver, junto al nombre de la marca, una cruz celta, símbolo habitualmente utilizado por grupos fascistas.

  'Stand' de Estirpe Imperial en el acto de Vox.EL HUFFPOST

Pero también había espacio para editoriales que vendían libros de “Historia de España” de autores como Fernando Paz —que llegó a afirmar que el franquismo no fue un régimen totalitario—o Juan Carlos Girauta, exdiputado de Ciudadanos, entre otros.

No se han querido perder la ocasión los Abogados Cristianos, en cuyo stand se podía ver una gran fotografía de la cruz del Valle de los Caídos y el hashtag #LaCruzNoSeToca. Para quien quisiera animarse, esta organización instaba a los presentes a colaborar con ellos con el argumento de que “es desgravable” en un cartel en el que se podían leer los precios de su merchandising: pack de cinta, imán y pegatinas a 10 euros. A 15 si se cambiaba la cinta por una taza.

  Los Abogados Cristianos, también en el evento de Vox.EL HUFFPOST

De todo han podido adquirir los seguidores de la ultraderecha, hasta clicks ataviados con la bandera de España a cinco euros la figurita. Chollazo.

  'Clicks' con la bandera de España en el evento de Vox.EL HUFFPOST

Por poder, se han podido hasta retratar junto a dos figuras de Trump y de Abascal armados y vestidos de militares en un stand donde las banderas de Estados Unidos se mezclaban con las de España.

  Abascal y Trump, como dos soldados.EL HUFFPOST

Y si apretaba el hambre, no sería por falta de oferta. Croquetas, tortilla española, callos, bocatas de jamón, calamares, chorizo, chistorra, cerveza, vino... Eso sí, ha habido que rascarse el bolsillo porque la inflación no perdona ni a la ultraderecha. Sólo los bocatas bajaban de los diez euros —siete cada uno— y la mayor parte de las raciones rondaba los 14 euros.

  Casetas de comida en el acto de Vox.EL HUFFPOST

Aun así, no había llegado el mediodía y ya había quien estaba dando buena cuenta de un vaso de medio litro de cerveza.

Había que calentar, porque a las 12:00 estaba programado que apareciera el presidente de Vox y su nuevo secretario general, Ignacio Garriga. Lo hicieron con retraso, ya que uno de los invitados al evento, el primer ministro polaco Mateusz Morawiecki no llegó a la hora.

Hasta su llegada, pocos rostros conocidos se juntaron con los presentes. Tan sólo Javier Ortega Smith, ya despojado de su cargo como secretario general, charló y se hizo fotos con quienes se arremolinaban entorno a él. Por allí también asomaron la cabeza los diputados Víctor Sánchez del Real y el expresidente de la AVT Francisco José Alcaraz.

Las ‘estrellas’ estaban todavía por llegar y eso ocurrió cuando eran casi las 12:30. Uno de los primeros en aparecer fue el vicepresidente sin carteras de Castilla y León, Juan García-Gallardo, que fue recibido entre vítores, aplausos y algún grito de “valiente”. Algunos de los presentes recordaban jocosamente su comentario sobre El Gran Wyoming mientras aplaudían al dirigente ultra.

No quiso perder ripio el escritor Fernando Sánchez Dragó, para quien Vox dispuso una silla frente al escenario. Junto a él se sentaron el resto de representantes del partido, como el vitoreado Iván Espinosa de los Monteros o José Antonio Ortega Lara, presidente de honor del partido, muy aplaudido al subirse al escenario pero poco en su discurso, en el que mandó un mensaje a los jóvenes que algunos de los asistentes trataron de trasladar en el momento. “Ya sabéis, sois el futuro”, comentó un hombre mayor a un chico. “Lo tenemos jodido”, respondió este.

Más éxito en el ‘aplausómetro’ tuvo Garriga, que estrenó cargo entre gritos de “valiente” y que logró animar al público al hablar de Cataluña, su tierra, del independentismo, y de la inmigración. Agradeció a Abascal la confianza y el trabajo realizado a Ortega Smith, cuya cara de circunstancias, enfocada por la realización del evento, era para verla.

Entremedias, Vox intercaló mensajes de lo más granado de la extrema derecha mundial. Desde el derrotado Kast en Chile hasta la hija de Jeanine Añez, quien fuera presidenta interina de Bolivia, hoy en prisión condenada por golpismo. Pero también el senador de EEUU Ted Cruz o el exprimer ministro polaco Kaczyński.

La sorpresa llegó para muchos cuando desde la megafonía se anunciaba el mensaje del expresidente de EEUU Donald Trump, quien desde su jet privado animó a “Sandiego Abascal” a seguir con su “increíble trabajo” defendiendo “las fronteras” e “impulsando una buena agenda conservadora”.

Pero la más aplaudida sin duda ha sido la gran estrella de la extrema derecha en Europa, Giorgia Meloni, ganadora de las elecciones en Italia, que ha reaparecido en un mensaje grabado, vestida de rojo (ejem) y en el que ha mostrado un tono absolutamente distinto al que pudimos ver en un mitin en Andalucía en apoyo a Vox hace unos meses.

Sorprendió Meloni con el tono y también con lo que dijo, porque pocos de los presentes vieron venir que defendiera el tope al precio del gas en Europa, una medida que Vox no ha apoyado en España.

El público, que sólo se había venido arriba con los distintos “viva España” que se habían dicho desde los mensajes grabados o desde la tribuna, se animó finalmente con la presencia de su líder, Santiago Abascal.

Y eso que no todos estaban haciéndole caso, porque mientras hablaba y unos le gritaban “presidente, presidente”, otros, varios metros más atrás, seguían en las barras pidiendo comida y bebida. Algunos, de hecho, no hacían ni ademán de levantarse, sentados en las mesas, ni se giraban para escuchar. “Nosotros nos vamos ya”, decía una pareja, cerca de allí, mientras hablaba el dirigente ultra.

Un Abascal que definió a Trump como “un adelantado en la lucha de las naciones soberanas” y que, según el líder de Vox, está recibiendo “un brutal ataque mediático”. Al húngaro Orban le puso de “ejemplo” y de Meloni dijo que su “magnífico triunfo llena de ilusión y esperanza” a su partido.

El líder de Vox presentó ante los suyos su propuesta de España Decide, según la cual quiere que los temas sociales sean votados en referéndum uno a uno.

Cerró Abascal el acto político consiguiendo levantar algo a los suyos y sin hacer referencia alguna a la crisis que ha montado con su marcha Macarena Olona —a quien nadie vio por Valdebebas—.

Después sonó el himno de España aunque, para sorpresa de los presentes y como sucede a veces en el fútbol, no sonó la versión larga. Hasta para eso el festival de Vox en Madrid se quedó corto.

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Jefe de Política de El HuffPost