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17/05/2020 08:43 CEST | Actualizado 17/05/2020 08:43 CEST

¿Sumisas, esperanzadas o activas? Así retratan tres medios diferentes a las mujeres políticas

¿Cómo queremos superar esta crisis?

Dicen que el grado de avance de una sociedad se mide por el lugar que ocupan las mujeres en ella. La forma de representarlas, a través de los medios, la ficción o la publicidad, determina ese lugar y es un reflejo de los valores y de las creencias de esa sociedad. Así como Delacroix utilizó el cuerpo de una mujer para representar en 1830 la libertad, el domingo pasado tres medios españoles retrataron en sus portadas a tres figuras políticas femeninas de maneras completamente distintas. ¿Qué ideología encarnaban? ¿Qué estrategias sugerían para superar esta crisis mundial?

1. El Mundo: la virgen

La portada del diario El Mundo, protagonizada por Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid y líder regional del PP, nos arrastra al pasado más oscuro a golpe de ficción. Como si se tratara de un casting para hacer de plañidera, todo en la imagen es puesta en escena: la pose, la expresión, el fondo y la iluminación. El moño bajo y el disfraz de riguroso luto resultan una mezcla extraña: no queda muy claro si es La Dolorosa o la abuela de la fabada. La expresión de la cara y las manos recuerdan a la Virgen María, una figura femenina abnegada y pasiva. Las manos entrecruzadas forman una paloma, que simboliza al Espíritu Santo, abstracto e invisible (como el alquiler de las suites de lujo en las que vive) pero también sugieren resignación: aceptar el destino que le ha sido impuesto sin objeción. La foto sólo se centra en lo emocional, ella está sobrepasada y sobreactuada. No hay rastro de información ni, por supuesto, de solución. 

2. ABC: la madre

El diario ABC retrata a Inés Arrimadas, presidenta de Ciudadanos, en un contexto tradicionalmente asociado con las mujeres, el hogar. Lo más importante de la imagen es hacia donde dirige su mirada: al “estado de buena esperanza”, señalando que lo importante está aún por llegar. La curva de su vientre destaca sobre el fondo de líneas rectas y está más iluminado que su propia cara. Justo encima sostiene una libreta y un bolígrafo naranjas (casualmente el color del partido que preside) haciendo una analogía entre el bebé que llega y el proyecto político que gesta. Su papel es de intermediaria y de espera, pero también tiene algo de Superwoman. De esa idea errónea de que para llegar a la igualdad las mujeres tenemos que demostrar más que los demás o que conciliar es hacer malabares entre las reuniones de Skype y los pañales. Quiere, pero aún no puede. Una imagen conservadora con aires de modernidad. 

3. El País: la profesional

En la imagen principal de El País, la vicepresidenta del Gobierno del PSOE y ministra de la Presidencia Carmen Calvo, posa sentada en el despacho. Su cuerpo ocupa menos que la mesa, indicando que lo más importante es su trabajo. Pese a la barricada de documentos que la parapetan (le falta el casco y el teléfono para ser Gila) ella sonríe serena, transmitiendo que por difícil que sea la situación, hacerse cargo es el único modo de resolverla. Su actitud es activa y se reafirma con el gesto de ordenar los folios sobre la mesa. Al fondo una enorme ventana de luz blanca refleja que hay salida. Esta es la única de las tres portadas que podría estar protagonizada por un hombre, ya que no se basa en ningún rasgo característico del género de la protagonista. 

Ha pasado ya algún tiempo desde aquel terrible retrato que le hicieron a Soraya Sáenz de Santamaría, pero el cuerpo de las mujeres sigue siendo un claro indicador de ideología. En tiempos de crisis están quienes prefieren aferrarse al pasado y rezar, quienes esperan o quienes deciden actuar. Ahora mismo las mujeres estamos en una difícil cruzada: perder los derechos conseguidos y volver a ser relegadas al hogar y a cuidar de la familia, o ser firmes y contar con el apoyo de todos para no retroceder ni un paso en materia de justicia. La pasividad, la espera o el trabajo se encarnan en el cuerpo de tres de las mujeres más importantes de nuestro país. Conscientes o inconscientes, planificadas o improvisadas las diferencias saltan a la vista. ¿Cómo queremos superar esta crisis: sumisas, esperanzadas o activas?