Un mes de huelga en Madrid: “Bienvenidos a la sublevación médica, hemos aguantado demasiado”

Un mes de huelga en Madrid: “Bienvenidos a la sublevación médica, hemos aguantado demasiado”

La Atención Primaria cumple 30 días de huelga: "Hemos perdido 200 pediatras en 3 años. En una empresa habrían dimitido los dirigentes. Aquí los responsables son Escudero y Ayuso".

Sanitarios, frente a la sede de la Dirección General de Recursos Humanos del Sermas, en la calle Sagasta de Madrid, durante el encierro del comité de huelga de AP el pasado 16 de diciembre.
Sanitarios, frente a la sede de la Dirección General de Recursos Humanos del Sermas, en la calle Sagasta de Madrid, durante el encierro del comité de huelga de AP el pasado 16 de diciembre.Gustavo Valiente/Europa Press News via Getty Images

El 21 de noviembre de 2022, cuando las navidades parecían aún muy lejanas y la actualidad sanitaria de Madrid se centraba en la recién desconvocada huelga por el fiasco del plan de urgencias extrahospitalarias, otro grupo de médicos mucho más numeroso entraba en huelga. Convocados por el sindicato AMYTS, 5.000 médicos y pediatras de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid comenzaron un paro indefinido que, a todas luces, no preveían que durara un mes.

En ese cálculo se equivocaban: ya han pasado 30 días desde el inicio de la huelga y la relación con la Administración se encuentra mucho más tensa que en un principio, aunque los organizadores aseguran estar “con muchos ánimos” y “con ganas de más”. No es que los sanitarios sean amigos del conflicto, recalcan desde AMYTS, pero sí consideran que han llegado a un punto de no retorno en el que no pueden abandonar la protesta si el Gobierno de la Comunidad de Madrid no cambia el rumbo de la Atención Primaria.

La voz de Ángela Hernández, secretaria general de AMYTS, cirujana y rostro en estas protestas, no denota cansancio pese a la ‘paliza’ de estos días. Curtida ya en cuanto a reivindicaciones y reclamos de mejoras para la sanidad, lo que más frustra a Hernández es la impotencia para hacer frente a “la posverdad en la que está metida la Consejería”. En estas semanas, el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, y la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, se han empeñado en desacreditar al sindicato AMYTS, la huelga, y a los propios médicos: que si no había seguimiento, que si cada día el comité de huelga pedía una cosa… pero la puntilla llegó la semana pasada. 

El jueves, diez miembros del comité de huelga de AMYTS –incluida Hernández– se encerraron tras una reunión en la Consejería de Sanidad exigiendo hablar con un “interlocutor válido” de la Administración, para lo que esperaron 36 horas sin éxito. Mientras tanto, con el correr de las horas y la indiferencia del Gobierno madrileño, una imagen dio la vuelta al país: mientras unos compañeros sanitarios trataban de pasar comida al comité a través de una cuerda, un vigilante de seguridad cortaba la cinta acatando órdenes. El viernes, Díaz Ayuso decía de ellos que ni siquiera eran médicos y que los huelguistas protestaban porque no querían trabajar por las tardes. 

Un vigilante corta la cuerda que transportaba alimentos para el comité de huelga encerrado en la Consejería de Sanidad de Madrid. 
  Un vigilante corta la cuerda que transportaba alimentos para el comité de huelga encerrado en la Consejería de Sanidad de Madrid. Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images

“El trato fue absolutamente vejatorio e indignante”

Hernández reconoce que le dolieron esas palabras de la presidenta y, sobre todo, que esperaba que alguien acudiera el jueves a negociar con el comité. “El trato por parte de la Directora General de Recursos Humanos [Raquel Sampedro] no nos lo esperábamos”, dice. Sampedro sólo acudió el jueves a la sala donde estaba el comité para acompañar a un Policía Nacional que explicó a los médicos la situación y les preguntó si estaban ahí por voluntad propia. Si bien el agente fue educado, Sampedro “se portó supergrosera con nosotros”, relata Hernández.

Había cuatro personas mayores de 57 años, incluida una de 63 años. Es una crueldad innecesaria hacernos pasar la noche en el suelo
Ángela Hernández, secretaria general de AMYTS

La cuestión de la comida no es la que más molestó a Ángela Hernández, sino el hecho de que mandaran cerrar con llave una salita de espera contigua a la habitación del comité donde al menos había tres sillones y donde los médicos podrían haber pasado mejor noche. “El trato fue absolutamente vejatorio e indignante”, asegura. “Había cuatro personas mayores de 57 años, incluida una de 63 años. Es una crueldad innecesaria hacernos pasar la noche en el suelo sabiendo que estaba la otra sala”, denuncia la secretaria general de AMYTS.

“Lo que más me indignó fue que la Directora General de Recursos Humanos me dijera que no era una orden suya”, prosigue Hernández. Raquel Sampedro tenía tres opciones –refiere Ángela Hernández–: acatar la orden, no ceder, o dimitir; pero eligió la primera. La secretaria general de AMYTS sospecha que la orden de cerrar salas e impedir la entrada de comida “la dio alguien bastante más arriba del consejero de Sanidad”.

Manifestantes aplauden a los médicos encerrados en la Consejería de Sanidad a la espera de negociar con la Comunidad de Madrid.
  Manifestantes aplauden a los médicos encerrados en la Consejería de Sanidad a la espera de negociar con la Comunidad de Madrid.Gustavo Valiente/Europa Press via Getty Images

“El encierro ha servido de revulsivo”

Pese al mal trago, en AMYTS están convencidos de que el encierro sirvió para visibilizar “el ninguneo y todo lo que está pasando con la Atención Primaria en Madrid en los últimos diez años”. “El encierro ha servido de revulsivo”, sostiene Hernández.  “Está siendo tan abrumador el respaldo que negar la realidad de la Atención Primaria parece un ejercicio poco inteligente”, advierte. 

Está siendo tan abrumador el respaldo que negar la realidad de la Atención Primaria parece un ejercicio poco inteligente

La cirujana nota el apoyo de la población en las continuas acciones que llevan a cabo los médicos en huelga, nota el apoyo de colegas de otras comunidades y especialidades, y celebra el “cambio de rumbo” del Colegio de Médicos de Madrid (ICOMEM) “motivado por sus colegiados”. Porque si el pasado 12 de diciembre el ICOMEM emitía un comunicado muy polémico en el que pedía la desconvocatoria de huelga, justo una semana después el presidente del Colegio, Manuel Martínez-Sellés, se desdecía públicamente de ello y mostraba su apoyo a los colegiados. “Equivocarse es de humanos, así que cualquier rectificación hay que tomarla en el buen sentido”, concede Ángela Hernández. “Bienvenidos sean a la unión médica de Atención Primaria que se ha producido en torno a esto”, dice. 

“Bienvenidos a la sublevación médica; ya era hora”

La secretaria de AMYTS considera que esta huelga está llegando a adquirir un cariz pocas veces visto antes en el gremio. “Se está produciendo un fenómeno curioso, una especie de sublevación médica” –describe Hernández– por la que los médicos se plantan: “No vamos a seguir así, no vamos a seguir tolerando que esto se siga degradando un milímetro más. Se pueden hacer las cosas mejor y se puede ejercer la medicina en mejores condiciones para nuestros pacientes”.

De modo que Ángela Hernández manda un mensaje al Colegio de Médicos y al resto de colegas que inicialmente vieron con reticencia las protestas: “Bienvenidos a la sublevación médica; ya era hora”. “Por vocación y por responsabilidad, hemos aguantado demasiado, y eso al final supone un deterioro de la asistencia que no podemos seguir tolerando”, defiende Hernández. 

No vamos a seguir así, no vamos a seguir tolerando que esto se siga degradando un milímetro más

Aun así, el hecho de cumplir un mes de huelga con las posiciones tan encalladas no pinta un panorama positivo en el conflicto, y en AMYTS lo saben. Insisten en que la huelga es “una herramienta” y que será modificada si así lo piden los afectados. De momento, pretenden agotar la vía de la negociación y han solicitado por escrito al Gobierno de la Comunidad de Madrid reiniciar las negociaciones para dar salida a la huelga.

Ángela Hernández, secretaria general de AMYTS.
  Ángela Hernández, secretaria general de AMYTS.AURORA PASCUAL

“En Atención Primaria se incumplen todos los acuerdos”

Ángela Hernández asegura que el Gobierno regional tiene ahora “la sartén por el mango” y a ellos corresponde dar el paso definitivo. A los médicos ya no les vale que el consejero de Sanidad firme una cosa y al cabo del tiempo diga “que la Consejería de Hacienda no ha dado su informe preceptivo”, parafrasea Hernández. AMYTS se remonta a acuerdos incumplidos de 2007 y de septiembre de 2020 para reclamar a la Consejería compromisos reales, esta vez sí. “Llevamos cuatro huelgas médicas y en tres hemos firmado. Pero con las de Atención Primaria vemos que sistemáticamente se incumplen. Tiene que haber un motivo para esto y quiero que nos lo expliquen”, exige Hernández. 

La Administración lleva mucho tiempo descuidando la Atención Primaria, por incapacidad de gestión, porque hay un plan detrás o por una perversa mezcla de ambas

Considera la cirujana que la Administración lleva “descuidando la Atención Primaria mucho tiempo”, posiblemente “por incapacidad de gestión, porque hay un plan detrás, o por una perversa mezcla de ambas”, dice. Pero escudarse en que los sindicatos piden demasiado no sirve de mucho cuando el problema asistencial es palpable. “Desde 2019 a 2022, tenemos 200 pediatras menos, y esto es una auténtica barbaridad”, incide Hernández. “En cualquier empresa que hubiera perdido esa cantidad de activos habrían dimitido todos sus dirigentes”, sostiene.

Hernández lamenta que “con lo público parece que no hay responsabilidades”, aunque en realidad las hay. “Se tienen que responsabilizar los que están dirigiendo la sanidad pública madrileña, y ahora mismo son Enrique Ruiz Escudero y, por encima de él, Isabel Díaz Ayuso”, señala. “Eso es así”.