¿Y si la legislatura ha acabado?

¿Y si la legislatura ha acabado?

El Gobierno se juega su supervivencia en apenas unos trepidantes días.

SánchezAFP

Todo puede pasar en la política española. Y en las últimas horas parece que se mueven nerviosamente las placas tectónicas y ya nadie descarta nada. Ni siquiera que los ciudadanos sean llamados muy pronto por Pedro Sánchez para unas elecciones generales.

Estos días van a ser cruciales para la supervivencia del Gobierno socialista. Y Cataluña vuelve a ser el factor determinante para los inquilinos de La Moncloa: las negociaciones han saltado por los aires y ERC y el PDeCAT han presentado enmiendas a la totalidad para tumbar los presupuestos de Sánchez la semana que viene. Con la sombra del inicio del juicio al procés el próximo martes en el Tribunal Supremo.

Hoy la cara del Gobierno tras el Consejo de Ministros era la de Carmen Calvo, la 'número dos' de Sánchez. Eso demuestra la trascendencia dada al momento por parte del presidente, ya que normalmente comparece Isabel Celaá en calidad de portavoz los viernes al mediodía.

Y la cara de Calvo decía muchas cosas, aunque ella lo ha achacado a que la rueda de prensa se extendía más allá de las tres y media de la tarde. ¿Solo cansancio físico? ¿O la metáfora de una legislatura que puede estar en su fase final? Salpicado todo con frases y expresiones que dejaban lagunas, cortando la negociación pero sin expresarlo concretamente. Y con perfume a ratos de relato electoral. El "relator" ha sobreexcitado a la política española.

La propia vicepresidenta se ha referido a ello cuando le ha preguntado si se puede ir a elecciones anticipadas: el "tiempo" de la legislatura "se acorta" si no hay presupuestos, como ya dijo en su día el presidente del Gobierno.

Y la prueba de fuego será el martes y el miércoles que viene en el Congreso de los Diputados. Allí se debatirán las enmiendas a la totalidad que pueden tumbar las cuentas públicas. PP y Ciudadanos han presentado las suyas, pero ha sido una sorpresa que lo hagan los independentistas de ERC y PDeCAT, con los que el Gobierno contaba para reeditar la mayoría que triunfó en la moción de censura. In extremis podrían retirarlas.

La intención de Pedro Sánchez siempre ha sido aguantar hasta junio de 2020. Pero surgen muchas dudas ahora entre los socialistas: ¿Cómo encajar esa derrota parlamentaria? ¿Puede seguir más de un año al frente del país solo a base de decretos?

Todas las respuestas solo las tiene una persona: Pedro Sánchez. Es el que tiene la facultad exclusiva de llamar a las urnas. Pero hoy la imagen es la de un Gobierno acorralado por los dos lados. Por un lado, la derecha de PP, Cs y Vox llamándole traidor y movilizando la calle para presionarle para unas elecciones. Por otro lado, el independentismo exigiendo medidas que sabe que no le va a dar el PSOE como el derecho de autodeterminación o un mediador internacional. Con un tercer vértice: el viejo PSOE y los 'barones' cargando contra Sánchez por la figura del "relator".

Y, a pesar del frío febrero, sube muchísimo el calor porque hay elecciones el 26 de mayo. El 'superdomingo' en el que coincidirán las europeas, autonómicas y municipales. Se repartirá buena parte del poder que dominará España durante los próximos cinco años.

Hasta el momento en público el Gobierno seguía descartando esa gran cita en mayo con las generales. Pero hoy Calvo ha dado un paso en sentido contrario admitiendo que se acorta el tiempo si no hay PGE. Los 'barones' no quieren esa opción para que no se lean en clave nacional. Otra variante es que esta ruptura de negociaciones pueda ser explotada como argumento electoral en el resto de España de cara al 26-M en municipales y autonómicas.

Manual de un relato

Pero, sobre todo, es un ultimátum (u órdago) hacia el independentismo y se apela a si le interesa ir a elecciones o no. Un momento en el que la derecha está muy crecida y ha ensayado un gran pacto en Andalucía, que Pablo Casado sueña con extrapolar hacia el resto de España.

El CIS da en estos momentos una victoria holgada del PSOE, pero casi todos los partidos dudan de las estimaciones que hace el organismo de José Félix Tezanos. Y cada día gana más peso la sensación de una irrupción con mucha fuerza de la ultraderecha de Vox y la posibilidad de que las tres derechas tuvieran mayoría. Quieren demostrar su poderío este mismo domingo en la manifestación.

La otra gran pregunta es si le conviene a Sánchez ir ahora unas elecciones que puede perder. Solo él y su equipo conocen las encuestas internas sobre lo que pasaría. ¿Ir para perder? Sería un suicidio político y, además, serviría a la derecha para decir que tenían razón. Asimismo, pasaría a ser el presidente más breve de la historia.

Eso sí, Sánchez es totalmente imprevisible, como dicen los que le conocen bien. Y ha demostrado estos años su instinto de supervivencia y su capacidad para aprovechar oportunidades mientras el resto lo veía muerto. Las palabras de Calvo sonaban hoy al fantasma de unos comicios que pueden poner al independentismo ante otro 155 de la derecha y con un Podemos a la baja.

Muchas conjeturas ha despertado el anuncio de que el jefe del Ejecutivo va a publicar libro el próximo 19 de febrero, con el significativo título de Manual de Resistencia. Algunos piensan que puede ser solo un ejercicio de egolatría o de emulación a dirigentes de fuera de nuestras fronteras, pero hay quienes sostienen dentro de la política de que podría ser parte de ese "relato" para ir a unos comicios.

De hecho, para hacer coincidir las elecciones podría incluso esperar al 1 de abril, fecha tope para poder llevar las generales al 26 de mayo. Y cabe la posibilidad extrema de que pudiera convocar hasta antes. Un argumentario socialista que incluiría que los dos extremos se han puesto de acuerdo para tumbar unas cuentas con impronta social.

El baile de intereses

Y en ese relato sobre víctimas y verdugos políticos ya está de lleno la Moncloa. La vicepresidenta ha hecho un discurso en el que no ha querido dar por roto el diálogo directamente, pero ya ha avisado de que la semana que viene tendrán que retratarse cada uno en el Congreso y, además, explicarlo ante sus votantes. Surge la pregunta: ¿ERC y PDeCAT están dispuestos a hacer caer un Gobierno del PSOE más abierto al diálogo votando junto a PP y Ciudadanos para unas elecciones que podrían llevar a Casado a ser presidente?

La respuesta teórica es que 'no'. Pero el independentismo ahora está fraccionado duramente y las distintas familias piensan cada una de una manera. A Quim Torra y sus más cercanos, que se están agrupando bajo la Crida, se les atribuye más comodidad teniendo un discurso en Madrid más duro, más cercano al 155, para mantener viva la llama del supuesto "Estado opresor".

Sánchez ganó unas primarias con todo el aparato en contra. Sánchez logró la moción de censura sin que nadie lo esperara. ¿Qué pasará con los presupuestos? ¿Iremos en primavera a elecciones?

Sólo él lo sabe. Hoy parece que estamos mucho más cerca (o nos quieren hacer creer) de elecciones anticipadas que ayer.