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19/09/2015 09:56 CEST | Actualizado 19/09/2016 11:12 CEST

Las claves de la semana: De la internalización del problema catalán a Susana "is back"

Un político que no piensa, ni habla ni vive como los políticos, José Mujica. Un Ministro de Exteriores más conocido como titular de Asuntos Catalanes, José Manuel García Margallo. La rentré de Susana Díaz, el mitin de Iceta y Sánchez en Santa Coloma de Gramanet con la bandera de España y el mensaje de Obama a Cataluña son las claves de esta semana.

Un político que no piensa como los políticos

Un político que no piensa como los políticos, que no habla como los políticos y que no vive como los políticos. ¿Adivinan? No. No es de este país, y tampoco parece de este planeta. Su nombre es José Mujica y fue presidente de Uruguay. Está cargado de sentido común, el menos común de los sentidos en el universo de la cosa pública. El viernes pasó por la Cadena Ser antes de inaugurar en Córdoba el Congreso de la Sabiduría y el Conocimiento, y en conversación conPepa Bueno soltó perlas como: "Es la primera vez que esta civilización no tiene cabeza", "Es la única vida que tenemos y se nos va", "Los pobres de Siria están clavados en la arena, y nadie se acuerda de ellos", "Europa está democráticamente vieja"... Tras su vídeo viral 47 segundos de sabiduría de Mujica, este ex mandatario que vive en el campo, rodeado de gallinas y perros, ha estado esta semana en España y ha vuelto a remover conciencias. "Por encima de las fracturas políticas están la lengua y las cosas comunes", dijo a la conductora del HoyxHoy.

Margallo convulsiona al PP

¿Imaginan un Mujica en España? El problema catalán estaría resuelto, el PP hubiera hecho POLÍTICA en lugar de trinchera, y los socialistas abrían cerrado hace tiempo sus heridas, que supuran y supuran. La del ex presidente uruguayo es otra liga, la de la coherencia con lo que se predica. ¡Un alivio para los progresistas desencantados porque Mujica se identifica como un socialista! Así acabó una semana que empezó con una subasta pública de la izquierda por ver de quién es el laborista Jeremy Corbyn -si de Podemos, de lo que queda de IU, o del PSOE- y siguió con una nueva "maragallada". El ministro de Exteriores, más conocido por el titular de Asuntos Catalanes, aceptó el reto de Oriol Junqueras para debatir en una tele catalana sobre las consecuencias de la independencia de Cataluña ¡Menudo lío!, que diría Rajoy. Un ministro del Gobierno de España batiéndose en duelo con el número 5 de Junts Pel Sí. Un popular que tiene opinión propia sobre cómo resolver el asunto catalán y que no coincide en absoluto con la que ofrece el candidato a la Generalitat de su partido, que no es otra más que "mano dura" y Constitucional. En Génova convulsionaron, los vicesecretarios generales pusieron el grito en el cielo, Pablo Casado llamó a Albiol para ver cómo paraban la bravata, y nada. Rajoy, que era el único que podía frenar el ímpetu de Margallo, calló y transigió. El día 23 habrá espectáculo.

Sánchez espera a Díaz a porta gayola

El mismo que dió la presidenta de Andalucía con su rentré, tras su baja por maternidad. Dicen que en la Junta no se ha movido un papel en su ausencia, que la sensación de parálisis ha sido absoluta, que nadie tomaba decisiones sin previa consulta telefónica y que ha sido como si allí no hubiera habido gobierno en mes y medio. El lunes hizo su reaparición en una conferencia de Carlos Herrera organizada por la Cadena Cope en Sevilla, y allí estuvo toda la derecha sevillana para regalarle el oído. El martes se sentó ante los micrófonos de la Cadena Ser y tras la cuidadosamente escogida introducción musical del gran Daniel de la Fuente ("Tú eres la más bella", de El niño de la Hipoteca) volvió a emitir con potencia, ésta vez sobre Cataluña y su singularidad. Bueno, de esto último no habló. Más bien dijo que se le preguntase a Pedro Sánchez, en lo que se entendió como el enésimo "zasca" al secretario general. Susana Díaz "is back", y no sólo para gestionar los asuntos de los andaluces. El secretario general del PSOE es consciente de que la andaluza, tras las generales, vendrá a Madrid a por todas, y aquí la espera a porta gayola. Las artillería que uno y otro preparan puede acabar con lo queda de un PSOE al que las últimas encuestas que maneja el PP le dan por debajo de los 100 diputados.

La idea de la bandera esta vez fue de Iceta

Con ese escenario, imposible arrebatar el Gobierno a la derecha, dicen los capitanes del PP. En Ferraz hacen otras cuentas, dicen que quedarán como mucho a diez diputados del PP y que Sánchez será presidente del Gobierno, mejor con Ciudadanos que con Podemos. Albert Rivera se entiende bien con el secretario general del PSOE, e investir al presidente de los SMS a Bárcenas sepultaría a su partido. A saber.

De momento, en el espacio catalán, el PSC ha decidido envolverse en la bandera de España, la misma que exhibió Pedro Sánchez el día de su proclamación y dio para tantas portadas como comentarios dentro y fuera del partido. ¿Llevaría la bandera de España a un mitin a Cataluña?, le preguntamos en El Huffington Post al número uno del PSOE en entrevista hace dos semanas. 'No lo he pensado, pero no tendría problema alguno', fue la respuesta. Ninguno es ninguno. La llevó el jueves a Santa Coloma de Gramanet. Pero esta vez fue una idea de Iceta, que compartió con el secretario general, y a éste le gustó tanto como justificarla con la exhibición del escudo constitucional, que es el que defienden todos los socialistas sin fisuras. El suyo siempre fue un partido más de personas que de símbolos y banderas. Pero, todo cambia, y si es cuestión de arañar votos, más. Si atrás quedó el derecho a decidir, parece que ya es historia también el término "nación" que La Vanguardia puso en boca de Felipe González para referirse a Cataluña, éste negó, pero celebró Iceta. El primer secretario defiende ahora la "comunidad nacional" y un Gobierno de concertación de no independentistas para Cataluña. ¡Vaya tela! Nunca antes el PSC estuvo tan débil y tan desesperado, y el electorado socialista, tan despistado.

El Ejército de Pancho Villa

Y todo esto mientras sube el tono de la campaña y el Gobierno ha logrado llevar a la escena internacional el problema catalán con el objetivo de movilizar a los indecisos en la recta final, aunque con un evidente riesgo: el de reforzar el carácter plebiscitario de la convocatoria, que es lo que pretenden los independentistas. La contribución de Cameron, Merkel y el mismísimo Barack Obama a la estrategia del PP al fin y al cabo viene a reconocer que el conflicto es de alcance internacional.

Un día los mandatarios extranjeros, otro los empresarios y al siguiente la banca, que amenaza con plantear su presencia en Cataluña si hay independencia, y 25 ex ministros que suscriben un manifiesto en defensa de que se "reconozca la singularidad catalana". No hay orden ni concierto entre los no independentistas, más bien parecen el Ejército de Pancho Villa, repartidos entre la Fundación España Constitucional, la Asociación la Tercera Vía y "Libres e iguales", que harán su aportación en Madrid el próximo martes. Quizá nadie haya caído en que el independentismo infunde ilusión -aunque vire luego a la frustración-, y los no independentistas insuflan miedo. Que se lo hagan mirar.

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