Arto Luukkanen, investigador, sobre cómo ha sido la entrada de 2026 para Rusia: "Un golpe en la cara de Putin"
Global
Global

Arto Luukkanen, investigador, sobre cómo ha sido la entrada de 2026 para Rusia: "Un golpe en la cara de Putin"

La captura de Maduro por parte de EEUU junto a otros episodios han llevado al experto a catalogar el inicio de año de Rusia como "aterrador".

Putin durante una conferencia a finales de 2025Contributor#8523328

El investigador Arto Luukkanen no tiene dudas al describir el arranque de 2026 para Moscú: desde el Kremlin, el nuevo año se ha vivido como una bofetada política en toda regla. A su juicio, Rusia ha comenzado el calendario internacionalmente acorralada, sin capacidad de reacción y viendo cómo algunos de sus socios más fieles se le escapan de las manos ante la mirada impotente de Vladimir Putin.

Para Luukkanen, especialista en estudios rusos y de Europa del Este, los primeros compases del año han puesto de manifiesto algo que muchos analistas venían apuntando: la arquitectura de poder construida por Rusia en la última década muestra grietas profundas. Y no se trata solo de retórica, sino de hechos concretos que han dejado en evidencia los límites reales del Kremlin.

Un inicio de año que descoloca al Kremlin

El investigador describe el comienzo de 2026 como "aterrador" desde la óptica rusa. En su análisis, publicado en su blog Puheenvuoro, sostiene que Rusia ha visto caer varias de sus últimas piezas estratégicas en muy poco tiempo. Países considerados aliados clave o, al menos, socios tácticos frente a Occidente han empezado a salir de la órbita de Moscú, debilitando su influencia global.

Irán y Venezuela aparecen como los ejemplos más claros. Ambos regímenes, señala Luukkanen, habían sido presentados durante años como pruebas de que Rusia aún podía jugar en la primera división de la geopolítica mundial. Sin embargo, los acontecimientos recientes han demostrado lo contrario.

Mientras la guerra en Ucrania entra ya en su quinto año, Rusia no solo no ha logrado una victoria clara, sino que tampoco ha sido capaz de proyectar fuerza más allá de ese conflicto. Las amenazas verbales y la retórica belicista, subraya Luukkanen, han quedado desnudas al no ir acompañadas de acciones efectivas.

Irán y Venezuela: las fichas que hacen caer el dominó

Según el investigador, el primer gran golpe para Putin llegó desde Oriente Medio. Las protestas masivas en Irán han puesto en jaque a uno de los pilares de la estrategia rusa en la región. Teherán no solo era un aliado político, sino también una pieza esencial para sostener la red de influencia que Moscú había tejido en el área.

Pero el segundo impacto fue aún más simbólico y doloroso. El 3 de enero de 2026, Estados Unidos lanzó una operación contra Venezuela que terminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa. Para Luukkanen, este episodio supuso una humillación directa para el Kremlin.

Putin había garantizado públicamente su respaldo al régimen venezolano, con el que Rusia había firmado lucrativos acuerdos energéticos. La incapacidad para defender a Maduro dejó al descubierto la fragilidad de esas promesas y reforzó la imagen de una Rusia incapaz de proteger a sus aliados cuando más lo necesitan.

En palabras de Luukkanen, estos hechos resumen el problema central de la política exterior rusa actual:

  • Rusia carece de medios reales para auxiliar a sus socios estratégicos.
  • Su poder militar no puede compararse con la superioridad de Estados Unidos.
  • La influencia construida durante años puede desmoronarse en cuestión de semanas.

Putin, desaparecido y cuestionado

El impacto interno tampoco ha pasado desapercibido. Luukkanen apunta que los blogueros militares rusos, tradicionalmente cercanos al discurso oficial, muestran ahora una profunda decepción. La narrativa de una Rusia fuerte y temida choca con la realidad de un país que observa los acontecimientos desde la barrera.

El propio Putin ha contribuido a esa sensación de debilidad. Según el investigador, el presidente ruso ha reducido notablemente su exposición pública y, durante las fiestas navideñas, se le vio únicamente en una iglesia apartada, lejos de los grandes focos mediáticos. Un gesto que muchos interpretan como síntoma de aislamiento político.

Para Luukkanen, la conclusión es clara: en este momento, Putin está "a cero" en política internacional. Si Irán termina cayendo, advierte, toda la red de inestabilidad que Rusia había construido en Oriente Medio con ayuda iraní podría derrumbarse por completo.

Profesor titular en la Universidad de Helsinki y también político regional del Partido Nacionalista Finlandés, Arto Luukkanen dibuja así un panorama poco alentador para el Kremlin. Un comienzo de 2026 que, lejos de reforzar el liderazgo de Putin, ha dejado al descubierto sus límites y ha convertido el nuevo año en un duro golpe en la cara del presidente ruso.

Más de Global

Comentar:
comentar / ver comentarios