El movimiento de este país con el petróleo ruso "ayudará a poner fin a la guerra en Ucrania", según Trump
El presidente de EEUU ya celebra el viraje de este país en su política energética, aunque por el momento no parece que el cambio vaya a ser inmediato y resulta extraño para muchos.

Donald Trump vuelve a situar la guerra de Ucrania en el centro de su diplomacia energética. Según el presidente de Estados Unidos, India está dispuesta a reducir -o incluso abandonar- sus compras de petróleo ruso, un giro que, en palabras del propio Trump, podría "ayudar a poner fin a la guerra en Ucrania". Sin embargo, mientras Washington presenta el anuncio como un triunfo político, Moscú asegura no tener constancia de ningún cambio por parte de Nueva Delhi.
El Kremlin ha sido claro. Su portavoz, Dmitri Peskov, afirmó que Rusia no ha recibido "ninguna declaración" oficial de India indicando que vaya a dejar de importar crudo ruso. Al contrario, subrayó que Moscú valora su relación con el país asiático y aspira a seguir profundizando en una asociación estratégica que se ha fortalecido desde el inicio de la guerra.
La versión de Trump
La lectura estadounidense es muy distinta. Trump aseguró que el primer ministro indio, Narendra Modi, le comunicó durante una conversación telefónica su intención de sustituir el petróleo ruso por suministros procedentes de Estados Unidos y, "posiblemente", de Venezuela. El mensaje fue difundido por el propio presidente en su red social Truth Social, donde vinculó directamente esta decisión con un posible desenlace del conflicto en Ucrania.
Para Trump, el flujo de ingresos energéticos hacia Moscú es una de las claves que permiten a Vladímir Putin sostener el esfuerzo bélico. Reducirlo, incluso de forma indirecta, formaría parte de su estrategia para forzar una negociación.
Petróleo a cambio de aranceles
El anuncio no llega solo. Según la Casa Blanca, el supuesto compromiso indio se enmarca en un acuerdo comercial más amplio que incluye una importante concesión por parte de Washington: la retirada de los aranceles punitivos impuestos a la India este verano.
En concreto, Estados Unidos se comprometería a:
- Eliminar un arancel adicional del 25 % impuesto en agosto como medida de presión por las compras de petróleo ruso
- Reducir los aranceles generales a las importaciones indias del 25 % al 18 %
- Establecer un nuevo marco comercial bilateral con efecto inmediato
Trump presentó el acuerdo como un gesto personal hacia Modi, al que dijo respetar "por amistad". Según su versión, India también se comprometió a adquirir más de 500.000 millones de dólares en productos estadounidenses, incluidos energía, tecnología, agricultura y otros bienes estratégicos.
Ambigüedad desde Nueva Delhi
Pese al entusiasmo de Trump, el mensaje que llega desde la India es mucho más matizado. Modi celebró públicamente la reducción de aranceles y destacó la importancia de la relación con Estados Unidos, pero evitó confirmar de forma explícita que su país vaya a romper con el petróleo ruso.
No es la primera vez que ocurre. Ya en octubre, Trump afirmó que Modi le había prometido dejar de comprar crudo a Moscú. Entonces, el Gobierno indio se mostró dispuesto a aumentar las importaciones energéticas estadounidenses, pero dejó abierta la cuestión clave: si eso implicaría cortar el suministro ruso.
Esta vez, el patrón se repite. India reafirma su cercanía a Washington, pero sin cerrar la puerta a Moscú.
Un delicado equilibrio geopolítico
La posición india responde a una lógica clara. Desde el inicio de la guerra, Nueva Delhi ha incrementado notablemente sus compras de petróleo ruso, beneficiándose de descuentos importantes. Al mismo tiempo, ha evitado alinearse plenamente con Occidente en las sanciones contra Rusia, defendiendo una política exterior “estratégicamente autónoma”.
Para India, el dilema es triple:
- Mantener energía barata para sostener su crecimiento económico
- Preservar su relación histórica con Rusia, clave en materia de defensa
- Evitar un choque frontal con Estados Unidos, su principal socio estratégico frente a China
Desde Rusia, el mensaje es de calma. El Kremlin insiste en que no hay señales concretas de que India vaya a modificar su política energética y recuerda que la cooperación bilateral va mucho más allá del petróleo. Para Moscú, las declaraciones de Trump forman parte más de su narrativa política que de un cambio real sobre el terreno.
¿Puede esto afectar a la guerra?
La gran incógnita es si una eventual reducción de las compras indias tendría un impacto tangible en la guerra de Ucrania. Aunque simbólicamente relevante, Rusia ha demostrado una notable capacidad para redirigir sus exportaciones energéticas hacia Asia y otros mercados.
Por ahora, el supuesto giro indio existe sobre todo en el discurso de Trump. Entre anuncios, ambigüedades y desmentidos, la diplomacia del petróleo vuelve a mostrar hasta qué punto la guerra de Ucrania se libra también en los mercados, las aduanas y las tarifas… no solo en el campo de batalla.
