Varios hombres africanos denuncian los engaños de Rusia para que se jugaran la vida en la guerra de Ucrania: "Muchos amigos han muerto por dinero"
La historia se repite: jóvenes del continente donde Moscú más poder tiene hoy en día, engañados con ir a la Federación a trabajar en buenos puestos y que se ven luego enrolados en la invasión. Suman los insultos y su uso incluso como kamikazes.

En octubre de 2024, un grupo de jóvenes africanas comenzaron a denunciar que Rusia les había ofrecido buenos puestos de trabajo en la Federación, las había sacado de su país y, al final, las había obligado a trabajar en las fábricas de municiones y drones, a destajo desde que comenzó la invasión de Ucrania, hace casi cuatro años. Ahora, la historia se repite, pero los protagonistas son hombres y su tarea, directamente, es enrolarse a la fuerza en el Ejército de Vladimir Putin.
En las redes sociales han aparecido vídeos que lo constatan y que han causado una enorme inquietud en las familias de los afectados, que salieron de casa pensando en un buen trabajo técnico o científico y han acabado con el uniforme puesto, sometidos a vejaciones, a insultos y, en apariencia, incluso usados como kamikazes.
Es el caso, documentado por la CNN, de Francis Ndung'u Ndarua, de Kenia, cuyo rostro aterrado ha dado la vuelta al mundo. Hace unos seis meses, viajó a Rusia con la promesa de un trabajo como ingeniero eléctrico, pero su madre, Anne, no ha podido contactar con él desde octubre. No sabe si está vivo o muerto. Lo que sabe es que alguien le hizo llegar unas imágenes de su hijo advirtiendo a otros africanos que no viajaran a Rusia por ninguna oferta de trabajo.
"Acabarás en el Ejército, aunque nunca hayas servido, y te llevarán al frente de batalla. Y hay verdaderas matanzas", se le escucha en el vídeo, enviado desde un número desconocido de Kenia. "Muchos amigos han muerto por dinero", añade el joven.
Aproximadamente una semana después, otro perturbador de Francis se viralizó en redes sociales. Uniformado, con una mina terrestre sujeta al pecho, parece asustado mientras un varón rusoparlante -del que no se muestra su rostro- le habla, le lanza insultos racistas y afirma que lo usarán como "abrelatas" para irrumpir en las posiciones de los soldados ucranianos.
"Es tan traumatizante", declara ahora su progenitora a la cadena de noticias norteamericana, que no ha tenido fuerzas para ver ese vídeo, le basta con el relato que le ha hecho su hija. Ahora, accede a hablar con la prensa con el empeño de que surjan noticias del joven o de que, al menos, otros no caigan en la misma trampa. "Hago un llamamiento a los gobiernos de Kenia y Rusia para que colaboren y traigan a esos niños a casa", dice. "Les mintieron sobre trabajos reales y ahora están en guerra y sus vidas corren peligro", se duele.
Según explica, Francis tiene 35 años, estaba desempleado y vivía con su madre en una pequeña comunidad a las afueras de la capital keniana. Antes de irse, tuvo que pagar unos 525 euros a un agente para facilitarle la oportunidad laboral. Su madre se sorprendió cuando Francis informó a la familia que lo obligaban a realizar entrenamiento militar al llegar a Rusia. Fue enviado a Ucrania tras apenas tres semanas de entrenamiento básico, cuenta. Nada que ver con la oferta de trabajo inicial.
Sin traductor, sin abogado, con engaños
La CNN, a raíz de este caso, ha hecho una investigación en la que constata que no es, ni mucho menos, el único caso. Hay muchas "promesas optimistas" hechas a africanos que buscan empleo y que, en realidad, realidad, llevan al servicio militar forzado y los sangrientos combates en primera línea.
El medio norteamericano ha revisado "cientos de chats en aplicaciones de mensajería, contratos militares, visas, vuelos y reservas de hotel, además de recopilar testimonios de primera mano de combatientes africanos en Ucrania", para comprender cómo Rusia atrae a los hombres africanos para que se unan a sus filas. Y resalta que afecta a personas de diversas nacionalidades, de Botsuana a Uganda, de Sudáfrica a Kenia. Al menos, esa es la lista de países que han reconocido el fraude.
Hasta 12 personas que aún están en Ucrania han contado su experiencia, con muchos elementos en común: les ofrecieron empleos civiles, como conductores o guardias de seguridad, a la mayoría les prometieron una prima de contratación de 13.000 dólares, salarios mensuales de hasta 3.500 dólares y la ciudadanía rusa al finalizar su servicio.
No obstante, al llegar a la Federación Rusa, los obligaron a alistarse en sus Fuerzas Armadas y recibieron poca capacitación antes de ser desplegados en el frente del país vecino. Todos los papeles que firmaron estaban en ruso, sin traducir, y en ningún momento tuvieron abogados para asistirles. "A algunos les confiscaron los pasaportes, lo que prácticamente les imposibilitó huir", añade la CNN.
"Aunque la ley rusa establece que solo los extranjeros que dominan el idioma pueden ser soldados, ninguno de los africanos entrevistados por CNN hablaba ruso. Sus salarios y bonificaciones diferían de los ofrecidos a los soldados rusos, e incluso variaban entre reclutas. Algunos incluso acusaron a agentes de reclutamiento sin escrúpulos o a colegas rusos de robarles sus cuentas bancarias. CNN ha solicitado comentarios al Ministerio de Defensa ruso", añade la información.
La letra pequeña también se extiende a la vida civil: el acceso a secretos de estado puede conllevar la prohibición de viajar al extranjero, la entrega obligatoria de pasaportes, restricciones a la privacidad y restricciones de por vida para divulgar información sensible, pero de eso nadie les habló.

Testimonios brutales
En el reportaje aparecen algunos testimonios particularmente duros. "Mientras estábamos en el frente, un soldado ruso me obligó a darle mi tarjeta bancaria y mi PIN a punta de pistola", declaró un combatiente africano bajo condición de anonimato. Cuando lo comprobó, le habían retirado casi 15.000 dólares de su bonificación, dejando su cuenta casi vacía, dijo. "Llevo siete meses aquí y no me han pagado ni un céntimo. Prometen comprobarlo, pero no hacen nada”" Otros cuatro que vinieron a Rusia con él han muerto, confirma entre lágrimas.
“La guerra aquí es muy intensa y muere mucha gente en ambos bandos”, dijo en un mensaje de vídeo el único combatiente africano que declaró a CNN que quería cumplir su contrato. "Esta no era la expectativa de quienes vinieron a luchar. Pensaron que sería fácil para ellos como mercenarios", abunda.
"Mientras te hayas unido al ejército ruso, escapas o mueres", dijo, por su parte, Patrick Kwoba, de 39 años, carpintero de Kenia que, en este caso, fue convencido por un amigo africano que estaba en el ejército ruso para alistarse, tras ver lo bien que se veía en las redes sociales.. “Es imposible que vayas a Rusia y regreses con vida. Porque si terminas tu contrato, te obligan a quedarte allí. No pueden liberarte”.
Todos se quejan, eso sí, del racismo con el que se les trata en su día a día. Como si su trabajo forzoso fuera menos valioso que el de un ruso.
