El olvido de Ucrania: presiones para ceder el Donbás y el doble de víctimas civiles por la agresión rusa
EEUU se impacienta y se alinea con las exigencias de Putin, cuando la negociación está parada y el mundo mira a Irán. La ONU denuncia que se aceleran los ataques a población inocente respecto a 2025. "El peligro no hace más que aumentar".

Aunque los ojos del mundo se posan sobre Oriente Medio, la invasión rusa de Ucrania prosigue, adentrándose en el quinto año de ofensiva. Y los de Volodimir Zelenski no dejan de acumular malas noticias: al bloqueo de Hungría a que Europa le conceda un préstamo de 90.000 millones que más que necesario es vital, se suman ahora las presiones que recibe de Estados Unidos para que dé un tajo a su soberanía territorial en favor del ocupante y las andanadas redobladas de Moscú, orientadas cada vez más a dianas civiles, un crimen de guerra según el derecho internacional.
Según ha publicado esta madrugada el diario The New York Times, la Administración de Donald Trump está presionando a Kiev para que ceda la parte de la región oriental del Donbás que aún controla el Ejército ucraniano, ofreciendo garantías de seguridad estadounidenses si Ucrania se retira. Lo temía ya el propio presidente ucraniano, en una entrevista hecha el miércoles con Reuters.
La postura de Washington coincide con la exigencia rusa de que Ucrania entregue una zona de aproximadamente 80 por 65 kilómetros en la región de Donetsk, parte del Donbás, como condición para poner fin a la guerra. Ucrania se ha negado reiteradamente a ello, argumentando que ceder esta zona fuertemente fortificada le daría a Rusia una base para futuros ataques que amenazarían no solo a Ucrania, sino también a Europa.
Lo ha hecho desde que comenzaron los contactos, a instancias de EEUU, en febrero del pasado año, reuniones que no han dado frutos por ahora más allá de puntuales intercambios de prisioneros y que ahora mismo están paralizadas porque los enviados especiales de la Casa Blanca están a otra cosa, léase Irán.
La simple entrega del territorio permitiría a Vladimir Putin evitar los enormes costos que implicaría intentar tomarlo militarmente. Ucrania afirma que tal ofensiva le tomaría al ejército ruso años y le causaría cientos de miles de bajas.
Lo desvelado por Kiev de manifiesto la profunda distancia que aún existe entre las dos partes en las conversaciones de paz. Ucrania ha afirmado reiteradamente que no puede aceptar un acuerdo de paz sin antes firmar garantías de seguridad con sus socios occidentales. De lo contrario, quedaría vulnerable a otra invasión rusa, argumentan funcionarios ucranianos, que recuerdan el afán expansionista del llamado "mundo ruso" de Putin.
"Los estadounidenses están dispuestos a formalizar estas garantías al más alto nivel una vez que Ucrania esté lista para retirarse del Donbás", declaró Zelensky a Reuters, dejando claro el peso de esta concesión. "El presidente Trump, lamentablemente, en mi opinión, sigue optando por una estrategia de presión sobre Ucrania", se duele.
Añadió que conservar la parte del Donbás que Kiev aún controla contribuiría a garantizar la seguridad futura de Ucrania. "Me gustaría mucho que la parte estadounidense comprendiera que la parte oriental de nuestro país forma parte de nuestras garantías de seguridad", concluyó.
En términos más generales, Zelenski afirmó que Ucrania busca claridad sobre cómo sus socios financiarían las futuras compras de armas de Kiev para defenderse una vez finalizados los combates y cómo estos países ayudarían a proteger a Ucrania si Rusia volviera a atacar.
"Mal presentimiento"
El mandatario ucraniano está concediendo estos días varias entrevistas a medios de comunicación internacionales, en un intento por mantener la atención en la guerra de Ucrania. En lo mismo abunda la ronda que ha hecho, visitando a gobernantes europeos como el español Pedro Sánchez. La semana pasada, declaró a la BBC que tenía un "muy mal presentimiento" sobre cómo la guerra contra Irán afectaría a la propia guerra de Ucrania.
Además, insiste en que los continuos ataques de Rusia contra Ucrania demuestran que el presidente Putin "no está interesado" en la paz. Por ejemplo, detalla que el Kremlin pretendía prolongar las conversaciones hasta que la Administración Trump perdiera interés en ellas, le entrasen las prisas y optase por ceder ante Rusia o permitir que siga la invasión, ambas soluciones que placen a la Federación. La posibilidad, avisa, es real.
Las conversaciones entre Rusia, Ucrania y EEUU se encuentran suspendidas desde que comenzó la guerra en Irán a finales del mes pasado. Las declaraciones de Zelenski a Reuters se produjeron tras una ronda de conversaciones celebrada el fin de semana en Miami (EEUU); entre negociadores ucranianos y Steve Witkoff, enviado especial de Trump para las negociaciones de paz, y Jared Kushner, yerno del magnate.
El estatus del Donbás, en particular, ha sido durante mucho tiempo uno de los temas más complejos en cualquier negociación de paz entre Ucrania y Rusia. Ya en 2022, cuando comenzó la guerra a gran escala, Putin exigió que Ucrania reconociera partes de la región como estados separatistas gobernados por grupos afines a Rusia. En aquel momento, estas exigencias, junto con los llamamientos a que Ucrania reconociera Crimea como territorio ruso y abandonara cualquier aspiración a unirse a la OTAN, fueron consideradas inaceptables en Kiev.
En las encuestas, un número creciente de ucranianos reconoce ahora la posibilidad de que Ucrania pierda la región, aunque el ejército ha rechazado cualquier sugerencia de retirada.
Ucrania, en este punto, ha ofrecido un alto el fuego a lo largo de la línea del frente actual en el Donbás. Este año, los negociadores exploraron un posible compromiso respaldado por Washington que implicaría la creación de una zona desmilitarizada en la región.
En una publicación en redes sociales ayer jueves, Zelenski afirmó que Rusia intentaba convencer a Trump de que las fuerzas de Moscú acabarían tomando el Donbás de todos modos, por lo que Ucrania debería cederlo ahora. Pero en realidad, según dice, Rusia comprende "cuánto tiempo les llevaría capturar este territorio, con pérdidas de 28, 30, incluso 35.000 soldados al mes". "Y aún no es seguro que logren tomarlo", remachó.
Expertos militares ucranianos afirman que sería extremadamente peligroso abandonar el territorio. "No hay conversaciones de paz; hay un intento de forzar la capitulación de Ucrania", declaró Mykhailo Samus, director de la Red de Investigación Geopolítica Nueva, una organización independiente con sede en Kiev, al NYT.

La ofensiva de primavera
Según la oficina del comandante en jefe de Ucrania, Rusia ha intensificado sus operaciones ofensivas en la zona, aunque las fuerzas ucranianas no parecen correr un riesgo inmediato de colapso en el frente. Las fuerzas rusas buscan hacer insostenible la vida civil para los aproximadamente 190.000 habitantes de la zona controlada por Ucrania.
El lunes, Rusia atacó una presa con dos bombas aéreas guiadas, y se introducirán planes de racionamiento de agua en la región.
No sólo lo dice Kiev. La vicesecretaria general de la ONU para Derechos Humanos, Nada al Nashif, ha denunciado esta noche un aumento de muertes civiles en los dos primeros meses de 2026 en esta guerra, especialmente de personas mayores, que casi duplica la tasa registrada en 2025. "El peligro no hace más que aumentar", ha apuntando citando, en concreto, los ataques con drones.
"Durante los dos primeros meses de este año, el 60% de todas las víctimas civiles se encontraban en regiones de primera línea y casi la mitad de los fallecidos eran personas mayores", ha declarado Al Nashif desde Ginebra, donde ha advertido de que la tasa de víctimas en enero y febrero representa casi el doble de la registrada en 2025, informa Europa Press. Los datos de Naciones Unidas muestra que en 2025, al menos 580 civiles murieron y 3.000 resultaron heridos en este tipo de ataques. Pero solo en los dos primeros meses de este año, 107 fueron asesinados y 430, heridos.

Asimismo, la ONU ha alertado de que la principal causa de muerte y lesiones fueron "los ataques con drones de corto alcance", en concreto un 95% del total y tanto en zonas controladas por el Gobierno ucraniano como en las ocupadas por Rusia.
La vicesecretaria de Derechos Humanos ha alarmado a los representantes asistentes de la situación en las zonas de primera línea del frente, donde los drones y "las minas terrestres en las carreteras (...) hacen la evacuación extremadamente difícil y peligrosa, dejando a muchas personas atrapadas cerca de la línea del frente".
Por otra parte, Al Nashif, que ha pedido a Ucrania "que proteja a los prisioneros de guerra de la tortura y los malos tratos", también ha denunciado que "más del 96% de los prisioneros de guerra ucranianos" entrevistados por la Oficina de Derechos Humanos "afirmaron haber sido sometidos a torturas y malos tratos durante su cautiverio", por lo que ha urgido a Rusia a "detener esta guerra", así como "las ejecuciones extrajudiciales, la tortura, los malos tratos y otras violaciones contra los prisioneros de guerra y los detenidos civiles".
Tras las declaraciones de la vicesecretaria, el representante permanente de Ucrania ante la ONU en Ginebra, Yevhenii Tsymbaliuk, ha denunciado que el desarraigo de miles de civiles en las regiones regiones ocupadas por fuerzas rusas de Donetsk, Lugansk, Jersón, Zaporiyia y Crimea constituye "una estrategia deliberada de Rusia para aterrorizar a los civiles, suprimir la disidencia y castigar a quienes se niegan a abandonar sus hogares o a cumplir con las políticas ilegales de Rusia".
Desestimando la actualización de la vicesecretaria general de la ONU sobre la guerra, la delegación rusa le ha reclamado que "deje de apoyar al régimen de Kiev", alegando una "guerra contra disidentes, blogueros, periodistas, enemigos de Zelenski".
