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Hidrógeno bajo tierra a menos de un dólar el kilo: la nueva fiebre energética que podría costar seis veces menos que el hidrógeno solar y eólico

Hidrógeno bajo tierra a menos de un dólar el kilo: la nueva fiebre energética que podría costar seis veces menos que el hidrógeno solar y eólico

Decenas de startups buscan ahora en el subsuelo una fuente de energía limpia que podría cambiar por completo la transición energética.

HidrógenoGetty Images

Durante años, el hidrógeno fue presentado como una de las grandes promesas de la energía limpia. El combustible perfecto: al quemarse solo emite vapor de agua y, en teoría, podría alimentar barcos, aviones, fábricas de acero o industrias imposibles de electrificar.

El problema siempre fue el mismo: producirlo salía carísimo. Hasta ahora.

Porque una nueva generación de empresas tecnológicas y geológicas cree haber encontrado la solución bajo tierra. Literalmente.

Según cuenta The New York Times, decenas de startups están lanzadas a una especie de nueva fiebre energética mundial en busca de lo que ya se conoce como "hidrógeno geológico": enormes reservas naturales de hidrógeno ocultas en el subsuelo o incluso procesos químicos capaces de generarlo directamente bajo tierra.

Y las cifras que manejan empiezan a llamar muchísimo la atención.

El Departamento de Energía de Estados Unidos calcula que este hidrógeno podría llegar a producirse por menos de un dólar el kilo. Eso supondría un coste hasta seis veces inferior al actual hidrógeno verde generado mediante energía solar o eólica.

La gran promesa energética escondida bajo las rocas

La escena parece más propia de una exploración petrolera que de la energía limpia.

En Thetford Mines, una antigua región minera de Quebec conocida históricamente por el amianto, la startup Vema Hydrogen ha perforado dos pozos de más de 300 metros de profundidad buscando un tipo muy concreto de roca rica en hierro.

El objetivo es provocar una reacción química natural conocida como serpentinización: cuando ciertos minerales reaccionan con agua, generan hidrógeno de forma espontánea.

"El potencial es masivo", asegura Pierre Levin, director ejecutivo de la compañía, mientras observa las perforaciones en mitad del frío canadiense. "Hay rocas así por todo el mundo. Suficientes para producir miles de millones de toneladas de hidrógeno".

La idea lleva décadas rondando en círculos científicos, pero durante mucho tiempo se pensó que el hidrógeno escaparía fácilmente a través de grietas subterráneas antes de poder acumularse.

Ahora esa teoría empieza a romperse.

El hallazgo que lo cambió todo

Uno de los momentos clave llegó casi por accidente en Mali, en 1987.

Unos trabajadores excavaban un pozo aparentemente seco cuando uno de ellos se acercó demasiado con un cigarrillo encendido. El resultado fue una explosión inesperada: bajo tierra había una bolsa natural de hidrógeno.

Aquel hallazgo parecía una rareza. Hoy muchos científicos creen que puede haber enormes reservas repartidas por todo el planeta.

"Cuando empecé a investigar esto tenía muchísimas dudas", reconoce Geoffrey Ellis, geoquímico del Servicio Geológico de Estados Unidos. "Ahora estoy convencido de que ahí abajo hay muchísimo hidrógeno. La cuestión es si podemos producirlo de forma rentable".

Y ahí es donde empieza la nueva carrera.

Startups como Koloma -respaldada con 400 millones de dólares por inversores entre los que aparecen Amazon o United Airlines- ya están perforando pozos en Iowa. Otras compañías exploran zonas de Kansas, Nebraska, Australia o Canadá.

El combustible que podría competir con los fósiles

El gran atractivo es económico, pero también estratégico.

El hidrógeno verde actual depende enormemente de grandes cantidades de electricidad renovable, algo que encarece muchísimo el proceso. El hidrógeno geológico, en cambio, podría obtenerse directamente del subsuelo con emisiones mínimas.

Y eso abre escenarios gigantescos.

Desde combustible sostenible para barcos y aviones hasta fertilizantes limpios, acero verde o incluso centros de datos alimentados sin combustibles fósiles.

El problema es que todavía nadie sabe si realmente funcionará a gran escala.

Las perforaciones son caras, existe riesgo de fugas, podrían producirse pequeños terremotos y algunos científicos advierten incluso de que microorganismos subterráneos podrían "comerse" parte del hidrógeno antes de extraerlo.

Pero aun así, el interés se está disparando.

"Hace dos años todo esto sonaba completamente hipotético", explica Alexis Templeton, profesora de geoquímica de la Universidad de Colorado. "Ahora sabemos que sí se puede producir hidrógeno bajo tierra. La única pregunta es si podremos hacerlo rentable".

Y precisamente esa pregunta podría terminar redefiniendo buena parte del futuro energético mundial.

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Soy redactor de actualidad en El HuffPost España. Mi objetivo es que no te pierdas nada, sea la hora que sea, estés despierto o dormido.

 

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Lo hago desde una perspectiva informativa, sin perder esa mirada crítica con la que aportar algo diferente a lo habitual.

 

Sociedad, cultura, política, economía... Cualquier tema es bienvenido para dar un enfoque nuevo a temas de actualidad, que afectan a todos

 

Mi trayectoria

Creo que soy periodista desde que nací, o eso dice mi madre. Desde ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas. Soy de Azuébar, un pueblecito de apenas 300 personas del interior de Castellón y, aunque estudié, entre en mi querida ‘terreta’ (Grado en Periodismo por la Universitat Jaume I) y Salamanca (Máster en Comunicación e Información Deportiva por la Universidad Pontificia de Salamanca), aprendí la profesión en la Agencia EFE, donde cubrí los Juegos de Río 2016, los de Tokio 2020, los de París 2024, así como también los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang 2018 y de Pekín 2022. Además, cubrí los Mundiales de fútbol de Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Por otra parte, abrí una extensa etapa como autónomo en la que he colaborado con ‘El Independiente’, el ‘Playas de Castellón, la ‘Revista Volata’, ‘Súper Deporte’, ‘Yo Soy Noticia’ o ‘Ciclo 21’, antes de aterrizar en el Huffington Post. 

 

Si alguna vez me necesitas y no me encuentras, búscame en una pista de tenis. Te puedo recomendar la mejor novela negra de cada país y hablar durante horas del cine de los 80 y 90. Ah, por cierto, acierto todas las preguntas naranjas del Trivial. 

 


 

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