Los soldados ucranianos se enfrentan ahora a drones rusos que llevan otros drones bajo las alas: el Kremlin combina el Orlan-10 con drones FPV para atacar más profundo
Rusia convierte drones de reconocimiento en "portaaviones voladores" para ampliar el alcance de sus ataques en el frente.
La guerra en Ucrania sigue entrando en una nueva fase marcada por la innovación tecnológica constante. En los últimos días, fuerzas ucranianas han detectado una táctica que refleja esa evolución: drones rusos capaces de transportar otros drones bajo sus alas para lanzar ataques a mayor distancia.
El sistema detectado es el Orlan-10, un dron de reconocimiento ampliamente utilizado por Rusia, que ahora ha sido adaptado para funcionar como una especie de "nave nodriza" aérea. Bajo sus alas, transporta pequeños drones FPV (first-person view), diseñados para ataques de precisión y controlados en tiempo real por operadores.
Un "portaaviones" en el aire para ampliar el alcance
La clave de esta estrategia está en el alcance. Mientras que los drones FPV tradicionales tienen limitaciones operativas -normalmente en torno a decenas de kilómetros-, el Orlan-10 puede volar mucho más lejos. Su radio de acción ronda los 120 kilómetros, aunque puede programarse para trayectos aún mayores.
Esto permite que los drones pequeños sean liberados mucho más cerca del objetivo, aumentando su efectividad y dificultando su detección. Además, el propio dron principal puede actuar como repetidor de señal, facilitando el control del ataque en zonas donde normalmente sería imposible operar.
Una evolución de tácticas ya conocidas
No es la primera vez que Rusia experimenta con este tipo de combinaciones. Anteriormente, ya había utilizado drones kamikaze o señuelos como plataformas de lanzamiento para otros dispositivos. Sin embargo, la diferencia clave ahora es que el Orlan-10 es reutilizable, lo que lo convierte en una herramienta más eficiente y versátil.
Expertos ucranianos señalan que esta táctica aún no se ha desplegado de forma masiva, pero representa una línea clara de evolución en el campo de batalla: combinar tecnologías relativamente simples para multiplicar su impacto.
El papel clave de los drones FPV
Los drones FPV se han convertido en una de las armas más características del conflicto. Su capacidad para ser pilotados en tiempo real y dirigidos con precisión milimétrica los hace especialmente peligrosos, tanto contra vehículos como contra posiciones defensivas.
Al integrarlos en plataformas de mayor alcance, Rusia busca superar una de sus principales limitaciones: la distancia. Esta combinación permite ataques más profundos en territorio enemigo, complicando la logística y la defensa ucraniana.
Un campo de batalla en constante transformación
La aparición de estos sistemas confirma una tendencia que se repite desde el inicio de la guerra: la rápida adaptación de ambos bandos. Ucrania, por su parte, también ha experimentado con drones repetidores y sistemas similares para ampliar el alcance de sus operaciones.
Sin embargo, el uso de drones "madre" como el Orlan-10 marca un paso más en esa escalada tecnológica. Aunque su uso todavía es limitado, su desarrollo podría cambiar la forma en la que se ejecutan los ataques en profundidad.
En un conflicto donde la innovación se produce casi en tiempo real, cada avance -por pequeño que parezca- puede tener un impacto significativo sobre el terreno.